CINE

Ricardo Darín y su nueva película

Ricardo Darín filma bajo las órdenes de Sebastián Borensztein 'Un cuento Chino'. Comedia dramática.

En esta comedia dramática, interpreta a un hombre que conoce a un jóven chino que no habla castellano, pero su vida y su historia modificarán la suya.

Dragones de piedra, peces de colores, monedas de la fortuna, frutas exóticas, adornos de buen augurio y Ricardo Darín. Es una mañana de primavera en el Barrio Chino y el actor está en pleno rodaje.
 
El sol pega más de lo esperado para esta época del año y la calle Arribeños, en el Bajo Belgrano, con el tránsito cortado, es un mar de cámaras, micrófonos, grúas, luces. Y gente. Decenas de técnicos, decenas de extras, decenas de curiosos. Se filma Un cuento chino, del director Sebastián Borensztein.

La película, con guión del propio Borensztein, cuenta la historia de Roberto (Darín), un hombre con pasado trágico y presente solitario, que conoce casualmente a Jun, un joven chino, que alterará su vida, en muchos sentidos.

La estación Belgrano está a pocos metros de la filmación y el tren no avisa cuando pasa. Mientras eso sucede, el cuadro se congela hasta que el ruido ensordecedor se diluye en las vías y la escena puede continuar.

Los curiosos se amontonan detrás de la cinta que separa la ficción de la realidad, y los vecinos que pasan y se quedan a mirar se mezclan con los extras, camuflados entre cables y lámparas de papel.

“¡ Ricky, genio !”, le gritan a Darín desde la vereda. El se toma el tiempo para responder todos los saludos, y a la vez, está muy atento a cada una de las indicaciones del director. Una señora, distraída, se mete en medio de la escena y un asistente, amablemente, la invita a cruzar de vereda. La señora, con unas bolsas de compra en sus manos, parece no terminar de entender qué está pasando.

Varios chicos y adolescentes usan sus teléfonos celulares para llevarse como souvenir una foto de Ricardo. Los más atrevidos piden pasar del otro lado de la cinta para fotografiarse junto a él, tocarlo, verlo de cerca. Les piden paciencia. Algo vital para sobrevivir a un rodaje y que abarca por igual a los protagonistas como a los testigos ocasionales.

Van dos horas de filmación para una escena que apenas durará un minuto, a lo sumo dos, del protagonista pegando unos volantes en los locales. Estamos en el Barrio Chino y los orientales, se supone, saben controlar la ansiedad. Parece ser el lugar más apropiado para aprender a tener paciencia.

“Por favor, no saquen fotos con flash mientras filmamos. Colaboremos todos para hacer buen cine argentino”, anuncia desde el megáfono otra asistente. “ Silencio, ¡acción !”. Y por undécima vez, se vuelve al gesto de Darín pegando el volante en la pared.

Después, Ricardo va al motorhome a cambiarse. Mientras, todo el equipo se traslada a mitad de cuadra. Ahora, los comerciantes que reciben a miles de visitantes, sobre todo los fines de semana, participan de la acción, esta vez, con clientes ficticios. Cuando Darín regresa, termina su cigarrillo, se saca más fotos con sus admiradores y se filma otro pedacito del rompecabezas.

Esta vez se suma Huang Sheng, el actor chino que es su coprotagonista. Un curioso recién llegado se asoma y descubre a Darín hablando por señas con un joven oriental. Entusiasmado con la cercanía de la celebridad, le pregunta a Eduardo, un señor elegante que trabaja como remisero: “¿Usted es Federico Luppi?”.


La respuesta negativa no lo termina de convencer y se queda mirando fijo. El aroma a choripán empieza a inundar la calle. Uno de los extras, amigo del director, le pide que cuide a su perra mientras hace la escena. A Borensztein, que conoce al animal desde chiquito, no le resulta fácil que le haga caso. Finalmente la perra se resigna a no estar en escena y se queda educadamente sentada a su lado.

Cuando termine el rodaje en Buenos Aires, el equipo se trasladará por un par de semanas a Alicante, en España, para continuar con la filmación ya que Un cuento chino es coproducida por Pampa Films y Tornasol (la misma de El secreto de sus ojos, entre otras).

Durante el almuerzo, Darín y Borensztein hablan del proyecto.

- ¿Qué es lo que más te interesó de esta película?
- Darín : Esta es una historia muy rara. Roberto, mi personaje, es un tipo encerrado en sí mismo hace mucho tiempo, muy fóbico, ex combatiente de Malvinas, y de muy pocas pulgas. Parece no querer salir de ahí de ninguna manera hasta que aparece en su vida este muchacho chino y todo se complica.

De alguna forma lo que él quiere es sacarse a este tipo de encima, porque altera su tranquilidad, además de que no puede comunicarse porque el pibe sólo habla chino. Son dos vidas que se cruzan y las dos se ven modificadas por ese encuentro sorpresivo que es lo que comúnmente llamamos un garrón.
 
Me interesó el personaje. Y el hecho de la película no tenga un género en particular. Es una comedia dramática, pero también hay acción, un humor muy especial, ácido y hasta te diría que, por momentos, negro. A mí me gusta mucho ese tipo de humor y la historia es original, inteligente; nos permite tener una buena película.

- ¿Esta es la primera vez que hacen cine juntos?
- Borensztein: Sí, habíamos trabajado un par de veces en televisión, pero nunca en cine. La verdad es que escribí sin pensar en alguien en particular. Y a partir de una conversación con Ricardo, le di el guión y él me dijo: soy yo.
- Darín : Somos amigos hace muchos años y es un placer trabajar juntos, compartir la experiencia de filmar que es estar todo el día juntos.

Borensztein cuenta que la idea del filme surgió a partir de una noticia que leyó: “Algo increíble: una vaca se cayó de un avión en el mar, contra un bote al que hundió. Me pareció algo alucinante: el tipo que estaba en el bote no entendía absolutamente nada. Esa es una de las noticias que colecciona Roberto.

Eso fue el punto de partida. Y eso detonó otras ideas que yo quería desarrollar, como la de un ex combatiente, también a partir de un personaje real que conozco, un tipo que estuvo en la guerra y que fue muy heroico. Me pareció interesante abordar el tema de la guerra mucho tiempo después, ver las secuelas. Quería un personaje que fuera medio ermitaño y todo empezó a fluir”.

- Es una historia en donde los destinos se cruzan, además.
- Borensztein : Totalmente. Me gustó la idea de unir dos personajes que aparentemente no tienen nada que ver, de culturas muy diferentes, y sin embargo ver cómo tienen algo en común, cómo una tragedia los iguala. Sin saberlo, por algo se cruzaron en la vida.
- Darín: El único contacto de este tipo con el exterior son esos recortes de noticias absurdas que le provocan algo: lo movilizan, él imagina cosas. Incluso en la película se van a ver situaciones que él recrea en su cabeza. Estamos muy movilizados con el día a día del rodaje y le tengo mucha fe al proyecto.

De regreso al set en la calle, más saludos para Darín. ”¡ Qué grande !” le gritan. Es el Loco Houseman, que vive por el barrio. Ricardo no defrauda y devuelve una sonrisa.

Fuente: Clarín
Fecha: 10 de Octubre de 2010.

MURIEL: LA CUOTA ROMÁNTICA
“Mi personaje se llama Mari y es la antítesis de Roberto (Ricardo Darín). Ella es una mujer muy optimista, está enamorada de él y tiene una mirada muy positiva de la vida. Al principio, él no se deja querer, pero ella no se da por vencida. Veremos qué logra a lo largo de la historia”, cuenta Muriel Santa Ana. La actriz, que tuvo varias participaciones en papeles secundarios en cine, tiene ahora su primer protagónico.
 
“Estoy feliz de poder trabajar con Ricardo, es muy divertido y te estimula. Escucho mucho sus consejos porque es una persona que parece haber encontrado la fórmula para ser feliz haciendo lo que le gusta. El entiende que en el cine, el trabajo es en equipo y me enseñó eso. Yo estoy aprendiendo mucho al lado suyo, esta experiencia es fantástica”, cuenta.

Además, está muy entusiasmada con su personaje. “Mari es una mujer de campo que aparece en la vida de Roberto cuando él menos se lo espera. Ella está convencida de que encontró el amor de su vida, aunque el hombre no se entere. Ricardo la definió como alguien ‘inofendible’, es imposible no quererla”.

Muriel está aprovechando esta experiencia cinematográfica al máximo. “Esta es una película encantadora, con mucho de la mirada sensible del director -sigue la actriz de Ciega a citas . El viene soñando con este proyecto desde hace mucho tiempo y está poniendo todo en este trabajo, lo hace con mucho amor.
 
Por eso genera un clima de mucha alegría a su alrededor, se filma sin tensiones. Además, sabe muy bien lo que quiere, tiene una gran precisión y eso te hace sentir muy respaldado en el trabajo, sobre todo para mi, que en el ámbito cinematográfico no tengo tanta experiencia”. A Muriel también la esperan dos semanas de rodaje en España.

DE NUEVO, CERCA DEL OSCAR

Una vez más, una película protagonizada por Ricardo Darín es precandidata al Oscar en el rubro mejor filme hablado en idioma extranjero. Es el caso de Carancho , de Pablo Trapero, que fue seleccionada para representar a la Argentina en la carrera por el premio de Hollywood.
“Estoy contento, obviamente, pero hay que ser muy prudente. Esto no es una nominación, faltan varios pasos para que la película sea realmente candidata. Igualmente, lo que más orgulloso me pone es el hecho de que sean los colegas argentinos, que conocen el oficio, los que la eligieron como representante. Por la temática y la realización, creo que podría tener chances”, cuenta.

Darín fue el protagonista de El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, que logró la preciada estatuilla en su rubro en marzo pasado. Se ve que Darín tiene cierto imán para Hollywood...

Por Sandra Commisso
Fuente: diario "Clarín"
Más información: www.clarin.com

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