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Lunes  24 de Abril 12:04 hs

CULTURA

Osvaldo Bayer y Mariano Aiello hablan de su documental "Awka Liwen"

Tiene un sentido nacional y auténtico. Un relato revisionista y sumamente polémico. Exhaustivo estudio sobre el plan de exterminio del mundo indígena.

Exhaustivo estudio sobre el plan sistemático de exterminio del mundo indígena en el territorio nacional y la apropiación de tierras a través del saqueo a los pueblos originarios, "Awka Liwen" rebate muchas posturas de la historia oficial argentina.

Desde que la República Argentina logró su independencia, muchas luchas reivindicativas se convirtieron en derechos reales de sus ciudadanos. Sin embargo, hubo otra batalla que, en un principio, fue sistemáticamente atacada y, posteriormente, invisibilizada: la de los pueblos originarios por defender sus tierras, culturas e identidades.

Nunca les resultó fácil, y mucho menos aún desde que Julio Argentino Roca ejecutó la Campaña del Desierto, que no fue ni más ni menos que un plan de exterminio generalizado sobre la población indígena.

Ese recorrido histórico es el que traza Awka Liwen –“rebelde amanecer” en mapuche–, documental guionado y narrado por el escritor y columnista de Página/12 Osvaldo Bayer y dirigido por el abogado especializado en derechos indígenas Mariano Aiello, junto a la cineasta y politóloga alemana Kristina Hille.

A lo largo de 80 minutos, el público que se acerque a partir de mañana al Espacio Incaa KM 0 Gaumont (Rivadavia 1635) se encontrará con un documento contundente que rebate muchas posturas de la “historia oficial”.

Declarado de Interés Nacional por Presidencia de la Nación, Awka Liwen es una verdadera clase de historia sobre el plan sistemático de exterminio del mundo indígena en el territorio nacional y de la tenencia de tierras en Argentina a través del saqueo a los pueblos originarios.
 
No es casual que el film culmine en 2008, en la batalla por las retenciones, como una manera de relacionar el presente agropecuario con aquel pasado turbulento sobre las tierras comunitarias. Awka Liwen es también una propuesta revisionista que seguramente será material de estudio en las escuelas.

“Es un film con un gran sentido nacional y auténtico”, señala Bayer y confiesa que desea que con este documental se logre “el gran debate histórico, que empiece a debatirse esto profundamente”. Y suma Aiello: “La película es la historia de la pugna por la distribución de la riqueza en el país y la subtrama es el racismo estructural que fue la coartada para apropiarse de las riquezas del siglo XIX que eran principalmente las tierras y el ganado criollo”.

Agrega que el film desarrolla el tema de los pueblos originarios, pero “nosotros vemos que, en realidad, durante el siglo XX hubo también una apropiación de la riqueza que generaban esas tierras que habían sido obtenidas en forma espuria”.

–Generalmente tiende a asociarse el exterminio de los pueblos originarios en Argentina con la Campaña del Desierto impulsada por Julio Argentino Roca. Sin embargo, ustedes se retrotraen a Juan Manuel de Rosas y a Bernardino Rivadavia.
 
¿Cuáles fueron las otras campañas del desierto?

Osvaldo Bayer: –Hubo varias. Con Juan Manuel de Rosas se hizo la primera campaña oficial, donde iban a actuar las provincias de Córdoba, Mendoza (con el fraile Aldao) junto con Chile.

Pero Chile se abrió porque en ese momento tuvo una guerra civil y el gobernador de Córdoba no pudo participar, así que se hizo con Rosas y el fraile Aldao, que era un cura que se hizo caudillo mendocino y que estuvo a favor de Rosas en aquel tiempo.

Rosas conquistó miles de hectáreas de la provincia de Buenos Aires, algunas de las cuales se las quedó. Trajo cuatro mil prisioneros que fueron repartidos como peones de campo. Es decir, hizo en pequeño lo que después hizo Roca.

–¿Y en el caso de Rivadavia?

O. B.: –Rivadavia, siendo presidente en 1827, contrató al coronel prusiano Federico Rauch, como dice el decreto de una sola línea, “para exterminar a los indios ranqueles”. Y Rivadavia no puso ni siquiera una línea sobre por qué había que exterminarlos.

Cuarenta años después, Lucio V. Mansilla, en su libro Una excursión a los indios ranqueles, señaló que los ranqueles eran muy pacíficos. Y hay una frase preciosa: “Los hombres ranqueles respetan mucho más a sus mujeres que nosotros, que somos de origen europeo”. Lo dijo Mansilla cuarenta años después.

Sin embargo, Rivadavia contrató al coronel prusiano para exterminar a los indios ranqueles. Y los comunicados de Rauch eran increíbles. El primer comunicado decía: “Hoy, para ahorrar balas hemos, degollado a 26 ranqueles”. Además, no decían por qué los degollaron. ¿Qué pasó? ¿Robaron? ¿Qué hicieron? Directamente, él no dio ninguna explicación. El segundo comunicado era más profundo y filosófico: “Los ranqueles no tienen salvación porque no tienen sentido de la propiedad”.

–¿Cuáles fueron los motivos que llevaron a Roca a planificar la Campaña del Desierto?

O. B.: –Durante la campaña del Paraguay, fue uno de los mejores oficiales. Lo ascendieron a general a los 33 años, el más joven de la historia argentina. Cuando se murió el ministro de Guerra Adolfo Alsina, el presidente Nicolás Avellaneda le ofreció ser ministro a Roca. Se estaba llevando a cabo el plan de la zanja de Alsina, que la hacían los presos.

Era una cosa de locos. ¿Se imagina una zanja atravesando toda la república hasta la Cordillera de los Andes con el objetivo de que no pasaran los indios? Entonces, Roca miró el plan de Alsina y dijo: “No, de ninguna manera”.

Y en su primera carta al presidente Avellaneda, le escribió: “A los salvajes y bárbaros hay que exterminarlos”. Y presentó el proyecto que fue aprobado por el Congreso de la Nación, con lo cual le dieron armas y soldados para hacer la Campaña del Desierto. Y Roca reestableció la esclavitud porque volvió con los prisioneros y en las crónicas de la época figuraban textos como: “Hoy, reparto de indios.

A toda persona que lo requiera se le entregará un indio varón como peón, una china (así se denominaba oficialmente a las mujeres de los indios) como sirvienta o un chinito (por el niño) como mandadero. Es decir, se destruyó todo aquello de la Asamblea del año 1813 que daba libertad a los esclavos. Volvió la esclavitud a la Argentina.

–Hagamos un salto temporal, ¿qué opinión les merecen los artículos incorporados en la Constitución de 1994 sobre el reconocimiento de derechos de los pueblos originarios?

Mariano Aiello: –Con la Reforma Constitucional se incorporaron tratados de protección a los derechos humanos con rango constitucional. Las reformas constitucionales en relación con los pueblos originarios vinieron a implementar ciertos tratados internacionales, como el Convenio 169 de la OIT.

Pero lo vino a reglamentar en forma mínima. En realidad, tiene que haber leyes reglamentarias constitucionales que, en alguna medida, se están sancionando, como la ley 26.160, que es un paraguas a los desalojos de tierras que sufren los pueblos originarios con posesión y sin título de propiedad.

Tienen posesión y no dominio. Entonces, hay ciertos problemas que con la Reforma Constitucional no están subsanados ni protegidos. Por ejemplo, el tema de la minería es un punto muy importante, porque el Convenio 169 de la OIT, que tiene rango constitucional y fue ratificado por Argentina, establece que tiene que haber una consulta previa no sólo a la explotación sino a la prospección del suelo. Y parte de las regalías tienen que ser para las propias comunidades.




Por Oscar Ranzani
Fuente: diario "Página/12"
Más información: www.pagina12.com.ar



CRÍTICA


El historiador Osvaldo Bayer se asoció con el realizador y abogado especializado en derechos indígenas Mariano Aiello y con la cineasta y politóloga alemana Kristina Hille para este cuidado, contundente y seguramente polémico documental sobre el exterminio de los pueblos originarios de la Argentina y la apropiación de sus tierras.

El eje de este ensayo revisionista -que cuestiona duramente la historia oficial- pasa, por supuesto, por la denuncia de los abusos de la Campaña del Desierto liderada por Julio Argentino Roca, aunque el autor de La Patagonia rebelde -impulsor del proyecto, coguionista, principal figura en pantalla y único narrador-se remonta a iniciativas previas de Juan Manuel de Rosas y Bernardino Rivadavia que también tuvieron como objetivo la aniquilación de mapuches, ranqueles y tehuelches para apoderarse de sus posesiones.

Bayer y los dos realizadores se apoyan en una exhaustiva investigación previa, en los testimonios de -entre varios otros- los historiadores Arturo Emilio Sala, Felipe Pigna, Norberto Galasso y Marcelo Valko; del biólogo Alberto Kornblihtt, de la antropóloga Diana Lenton y del periodista económico Maximiliano Montenegro, así como en las duras experiencias de vida de los descendientes directos de las víctimas (Bayer pone especial énfasis en que el 63 por ciento de los argentinos tiene algún antepasado ligado con los pueblos originarios).

El recorrido histórico que traza Awka Liwen ("Rebelde amanecer" en mapuche) no sólo aborda las políticas de Estado en la materia o el racismo estructural de la sociedad argentina sino que llega hasta la actualidad, ya que se ocupa de las consecuencias de los desmontes en Salta, de los latifundios extranjeros como el del grupo Benetton y -en un aspecto que generará más de una controversia- la reciente batalla por las retenciones al agro.

Más allá de la propuesta de Bayer (tan radical que provocará una inmediata adhesión o un fuerte rechazo según las posturas ideológicas de cada espectador), Awka Liwen es un relato sencillo (en términos puramente cinematográficos es bastante elemental) y honesto. Dice las cosas por su nombre, denuncia los atropellos sufridos (y que en algunos casos siguen sufriendo) por los indígenas, y defiende los derechos y las reivindicaciones de los pueblos originarios. Quien quiera oír, que oiga.

Awka Liwen-Rebelde amanecer (Argentina/2010). Dirección, fotografía y edición: Mariano Aiello y Kristina Hille. Guión: Osvaldo Bayer, Mariano Aiello y Kristina Hille. Narración: Osvaldo Bayer. Música: Tremor y Leonardo Martinelli. Sonido: Juan Molteni y Enrique Migliorelli. Documental presentado por Macanudo Films en el Espacio Incaa Km 0 - Gaumont (Rivadavia 1635). Duración: 77 minutos.



Por Diego Batlle
Fuente: diario "La Nación"
Más información: www.lanacion.com.ar
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