CINE

Entrevista a Fernando Spiner, director de "Allabay, el hombre sin miedo"

La película elegida para representar a Argentina en los Oscar 2012. Spiner destacó que pese a luchar con tanques, la película fue vista por 40 mil personas y que espera que se pueda reestrenar para llegar a un público mayor.

Entrevista a Fernando Spiner, director de "Allabay, el hombre sin miedo"

Fernando Spiner

BUENOS AIRES.- Además se mostró feliz, sorprendido y agradecido por esta designación.
A sólo tres meses de haberse estrenado el filme Aballay, el hombre sin miedo, de Fernando Spiner, fue escogido por la Academia de Cine y Artes Audiovisuales Argentina como la candidata a disputar un lugar entre las postuladas al Oscar a mejor película extranjera. La cinta está basada en un cuento del gran escritor mendocino Antonio Di Benedetto y la protagonizan Pablo Cedrón, Nazareno Casero, Claudio Rissi y Moro Anghileri, entre otros.

La elección se realizó sobre 69 votos válidos de los 227 que fueron habilitados, de los cuales Aballay obtuvo 22, con los que superó a El estudiante, de Santiago Mitre, que tuvo 16, y a Un cuento chino, de Sebastián Borensztein, con Ricardo Darín, que logró 12.

LA VOZ DE SPINER. A 24 horas de haber sido notificado de que su película se convertía en la representante argentina para los Oscar 2012, El Sol dialogó con Fernando Spiner, quien no sale de su asombro y agradece a la academia la valoración brindada al filme.

Hace unos meses, cuando se realizó el estreno oficial de la película, estuviste en Mendoza y recibiste muy buenas críticas de Aballay. Hoy, la cinta se transformó en la elegida para representar a Argentina en los Oscar, ¿sos consciente de esto?

La verdad es que estoy muy feliz con todo lo que ha ocurrido con la película. Lo vivo con mucha alegría y orgullo por todo el recorrido que ha hecho la cinta, y este reconocimiento es el broche de oro a un trabajo realizado con mucho profesionalismo. Verdaderamente, siento un gran orgullo y todavía no salgo de mi asombro, estoy muy agradecido a los que apostaron por Aballay y ojalá sea elegida por la academia hollywoodense.

Al trascender la noticia hubo muchas críticas por parte de especialistas que manifestaron que Aballay no había sido una película comercialmente exitosa, ¿qué opinión tenés al respecto?

Es cierto que la película no tuvo la llegada al público que merecía, porque cuando se estrenó coincidió con el estreno de 8 tanques hollywoodenses y, ante eso, fue muy difícil permanecer en cartelera. Enfrente tenía a filmes como X-Men, Piratas del Caribe, Kung Fu Panda y eso nos jugó en contra, ya que en la mayoría de las salas donde se proyectó permaneció sólo una semana en cartelera y fue levantada por el estreno de los filmes antes mencionados y realmente no se le dio tiempo a la película. En ese momento fueron muy pocos los espectadores que la vieron, aunque después, en Capital Federal, volvió a proyectarse en dos salas donde permaneció diez semanas. Desde su estreno hasta la fecha, la cinta ya fue vista por 40 mil personas. Con este reconocimiento de la academia espero que la película tenga la posibilidad de verse en las salas de todo el país para llegar de manera más masiva.

¿Uno de tus mayores desafíos es presentar un western en un país cuyo fuerte son las películas de ese género?
Aballay, antes que nada, es una película de gauchos y tiene la originalidad de lo que es único, de lo que es verdad, claro que también tiene tópicos de western porque están la venganza, el territorio sin ley, los hombre a caballo y la violencia, pero creo que las autoridades de Hollywood van a ver el filme con mucho interés por la originalidad de la propuesta y porque uso un género inventado por ellos, pero para contar una historia genuina que es parte de nuestra idiosincrasia.

Para orgullo de los mendocinos, la cinta está basada en el cuento de Antonio Di Benedetto, ¿por qué la elección?
Es un cuento muy recomendable , una obra literaria muy interesante y de fácil lectura. Es un cuento que aborda el dilema moral. Genera una reflexión muy propia del presente como es el tema de la violencia. Di Benedetto es uno de los grandes escritores argentinos y estoy orgulloso de haber llevado su obra al séptimo arte. De hecho, cuando el filme se estrenó decidí estar presente en Mendoza como un modo de homenajear al gran poeta.

¿Haber sido seleccionado sin contar con un elenco de actores comercialmente reconocidos es doblemente meritorio?
En Argentina hay dos actores muy importantes: Ricardo Darín y Guillermo Francella; son artistas que convocan a muchos espectadores, y, con ellos, los filmes siempre tienen un éxito asegurado. Pero, sin dudas, hay otros grandes actores que también brillan en la escena nacional y está bueno que se los destaque. Por ejemplo, acá aparecen figuras como Pablo Cedrón, Nazareno Casero, Claudio Rissi y Moro Anghileri, que poseen en su trayectoria más de diez películas, tienen un recorrido importante pero, en nuestro país, muchas veces conocemos más a los actores norteamericanos que los nuestros, eso tiene que ver con el colonialismo cultural, que es una realidad, y con lo que tenemos que luchar los que hacemos cine.

¿Expectativas?
Las mejores. Estoy disfrutando mucho de este logro. Competimos con grandes filmes y directores y espero quedar seleccionado, ya que Aballay también es una excelente cinta.

BASADA EN UN CUENTO DE ANTONIO DI BENEDETTO
 
Antonio Di Benedetto fue un periodista y escritor nacido en Mendoza. Ha dejado en la literatura una huella única, cuyas cimas ineludibles son la novela Zama y el cuento Aballay, dos textos en los que a su maestría en el manejo de la palabra se suman la profundidad de los conflictos morales que se ponen en juego y el magnetismo absolutamente atrapante que logró imprimirles. Secuestrado por la dictadura militar en el 1976, exiliado luego en EEUU, Francia y España, su obra fue aclamada por los más grandes escritores e intelectuales de Argentina y el mundo. El cuento Aballay fue escrito en la época en que Di Benedetto estaba preso por la dictadura militar. Adelma Petroni, una amiga del escritor, cuenta que, como no lo dejaban escribir, ideó un sistema para eludir la vigilancia. Le escribía cartas ella, en las que ponía: "Anoche tuve un sueño muy lindo", y a continuación redactaba un cuento en letra microscópica.
Por Natalia Mantineo
Fuente: El sol

CRÍTICA: Poderoso western gauchesco

Varias alegrías nos regala esta pavorosa historia de tiros, degüellos, cabalgatas, raros paisajes, un penitente, una venganza, y una chinita. Primero, es una obra de género popular con varias puntas de reflexión, muy bien hecha, dinámica, y bien actuada según las exigencias del género. Luego, le encuentra la vuelta a cierta narrativa argentina y universal, reuniendo tradición y atractivos del western, guiños y gozosas exageraciones del spaghetti, y narrativa criolla capaz de discernir algo humano y profundo más allá de la barbarie gaucha y el resentimiento compadrito de hace un siglo largo.

Otra cosa: al fin, luego de los rodajes fallidos de «Zama» y «El juicio de Dios», y algún otro trabajo, nuestro cine hace una buena versión de un texto de Antonio Di Benedetto. Claro que se toma sus libertades. Una reprochable, es que el personaje monta todo el tiempo un solo caballo, sin dejarlo descansar, pobre animal que no tiene la culpa. En el cuento, el hombre considera esto y va cambiando de montura. Más destacable es que acá Aballay no comete su crimen una noche de alcohol, sino en pleno día, bajo la embriaguez de la soberbia. Encima ya cometió otros. Pero éste es el que le duele, como al asesino Santos Pérez solo le duele la tremenda desgracia que le causó al niño, según imagina Sarmiento en su «Facundo».
 
Bien puede anotarse ese capítulo entre las influencias a veces inconscientes absorbidas por el director Fernando Spiner, como los ralentados de Tonino Valerii, con doble i, el salvajismo de los westerns más sangrientos a uno y otro lado del océano, los rostros marcados de los personajes de Lucas Demare, Hugo Fregonese y Sergio Leone, el tempo de este último, el odio inagotable del hombre civilizado capaz de volverse una bestia en los films de Anthony Mann. Esto último pesa para que el protagonista del relato ya no sea Aballay, sino el niño que por su culpa creció huérfano y ahora quiere matarlo aunque le digan que el asesino se ha vuelto un santo. Pero ahí está, casualmente, la originalidad del relato. Es muy difícil encontrar una historia donde el asesino se haya arrepentido hasta tal punto que vuelva injusto su castigo. Y así precisamente lo imaginó Di Benedetto.

Pero entonces, ¿quién es el malo de la película? Ah, ese personaje también aparece, le dicen El Muerto, y es tan malo que el propio diablo le escaparía. El bueno, que no es tan bueno, debe enfrentarlo y salvar a la chica, tras lo cual viene otra pelea, una herida terrible, y un final propio de ese tipo de películas que, después de mostrarnos cosas espantosas, terminan con una música «pum para arriba». En este caso, una conocida y querida marcha de 1902, para que todo el público salga bien alegre festejando. Todo, mérito de Spiner, que de joven disfrutó los spaghetti recién salidos de la moviola mientras estudiaba en Italia. Y también, lógicamente, mérito de su equipo y de su elenco, Pablo Cedrón y Claudio Rissi a la cabeza. Ojalá hiciéramos más películas como ésta.

Por Paraná Sendrós
Fuente: Ámbito financiero

¿ TE GUSTA ESTA NOTICIA ?
Comentarios

Diario On-line, República Argentina. © Copyright 2014 | Todos los derechos reservados.

CMS Peridicos