TEATRO

Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza conmueven a España antes de presentarse en la Argentina

Después del éxito de 'El diario de Adán y Eva', Miguel Ángel Solá y Blanca Oteiza regresaron a los escenarios en Madrid para producir y protagonizar 'Por el placer de volver a verla',

Después del éxito de "El diario de Adán y Eva", Miguel Ángel Solá y Blanca Oteiza regresaron a los escenarios en Madrid para producir y protagonizar "Por el placer de volver a verla", una obra con la que vuelven a emocionar al público. Regresarán pronto a Buenos Aires.

MADRID.- Apenas uno baja en la estación Iglesia, del Metro, puede divisar la gran marquesina
del teatro Amaya, que muestra en forma poética las figuras de Miguel Angel Solá y Blanca Oteyza. Los mismos que conmovieron a la Argentina, Uruguay y España con Hoy: El diario de Adán y Eva , desde hace dos años hacen lo propio con otra obra que los tiene como únicos protagonistas: Por el placer de volver a verla . Sí, es la misma obra del quebequense Michel Tremblay que en Buenos Aires hicieron Virginia Lago y Manuel Callau el año pasado. Pero desde un enfoque absolutamente distinto, encarado por el mismo director de ambos montajes: Manuel González Gil.

Era una tarea difícil para el grupo artístico no defraudar al público que los siguió durante más de una década en su propuesta anterior: nada menos que 1,5 millón de espectadores. Fue imposible no emocionarse hasta lo más profundo con esa obra que acariciaba el alma y que es tan difícil borrar de la memoria de quien la haya visto. Pero encontraron en el texto de Tremblay la sensibilidad necesaria para seguir enamorando al público.

Les queda poco para finalizar sus funciones en Madrid. Luego, Miguel aprovechará el tiempo para solucionar las ya sabidas zancadillas que su salud le hizo en el último tiempo. Pero después de eso, será el momento para el regreso al país. No hay nada del todo cerrado, pero sí un plan concreto de representar Por el placer de volver a verla en la Argentina, tal vez el año próximo.

Esta es una historia... no, no hay una historia. Hay un concepto: el del ser único en la vida de alguien. Es el relato de un dramaturgo en busca de tema, que encuentra en su personaje central, el acercamiento del corazón a la creatividad. Así es como piensa en ese ser único, aquel que una y mil veces podría provocar placer por volver a verlo. ¿Qué otra persona que su madre? A través del relato, de su propia historia, la extrae del recuerdo y la devuelve a la realidad, en cada etapa de su vida. Y con alma, con emoción es que su sinceridad la recrea, en el homenaje que cualquiera desearía hacerle a su propia madre.

Manuel González Gil utilizó una sola herramienta para su montaje: sensibilidad -y de eso entiende mucho-. Con la música de Martín Bianchedi y sólo con cubos que Quique Quintanilla desarma y rearma para recrear el ámbito escénico, este montaje despojado es el ideal para esta propuesta íntima, que susurra al oído, que abraza al espectador y lo besuquea. La ternura sobrevuela cada instante y es el caldo del que nutren a sus criaturas Miguel Angel Solá y Blanca Oteyza. El consigue que el espectador se sienta confidente suyo, a través de una composición que roza lo poético. Es un actor inmenso y probablemente ni lo piense así porque se planta tan tranquilo, tan sencillo. A su lado, Blanca Oteyza demuestra un crecimiento notable como actriz. Si su Eloiza de Hoy: el diario de Adán y Eva se compraba al público con simpatía y emoción, su Naná provoca que la amen. Transita los estadíos de esa mujer desde su juventud hasta su momento final, con el alma sobre el cuerpo. Ambos logran que uno desvíe lágrimas con la sonrisa y que termine ahogado por un llanto íntimo, amable, dulce, amoroso. Como el abrazo de una mamá.

Por Pablo Gorlero
Fuente: La Nación
Más información: www.lanacion.com.ar

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