POR GUILLERMO BALBI PARA EL INTRANSIGENTE

El suicidio del Dr. René Favaloro: Un necesario “Nunca más” científico

Memoria del pasado y reparación histórica en el presente, ejercicios de un país que debe aprender con autocrítica y dignidad de sus errores
El suicidio del Dr. René Favaloro: Un necesario “Nunca más” científico
René Favaloro
lunes, 29 de julio de 2013 · 01:45:00 p.m.
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ARGENTINA.- Hoy 29 de julio de 2013 se conmemoran 13 años de la partida del Dr. René Favaloro. Fue la desaparición física de una eminencia médica, investigador, docente y sobresaliente cardiocirujano que con su técnica del by-pass aorto coronario revolucionó la cirugía cardiovascular contemporánea. Fue la muerte de un gran humanista médico admirado mundialmente, y cuya falta de reconocimiento en Argentina nos debe avergonzar. A su suicidio lo condujeron un gobierno que no podía siquiera “controlar” los típicos desaguisados del P.A.M.I, y un Estado indiferente a los logros científicos-médicos, que no reconocía su lucha, ni a la fundación que presidía, entre otros, el dinero adeudado por la atención de indigentes.

El suicidio del Dr. Favaloro generó consternación en Argentina y en el mundo, sentimiento que sólo era superado por la incredulidad que se reflejaba en la comunidad médica y científica internacional al no entender la “falta de asistencia del Estado argentino para con su acción de vanguardia”.
En las cartas que explicaban los motivos de su decisión final decía sentirse derrotado por un estado de corrupción al que la “Medicina Social” le era ajeno. Confesaba haber llegado a sentirse un mendigo, al golpear puertas en busca de ayuda, sin respuesta oficial. Había resignado ganar millones de dólares en EE.UU. Su meta era abrir un servicio de vanguardia en Argentina. Sabía a lo que se debía enfrentar, dado que con anterioridad había ejercido la profesión en su país. No obstante, volvió. Eran más fuertes sus convicciones patrióticas, y no quería elegir “el camino fácil”.

Aquí le faltaba reconocimiento oficial, mientras en el mundo era agasajado.
El país está en deuda con Favaloro y debiera realizar un acto de reparación histórica. Fue nombrado “Maestro de la Medicina” en 1986 y, post-mortem “Médico del año”, a diferencia de otros países que lo declaraban “Ciudadano Ilustre” o lo proponían como Premio Nobel de la Medicina. En Tailandia, Su Majestad el Rey lo condecoró con el “Premio Príncipe Maihdol”, y en Israel (1980) la Universidad de Tel Aviv creó en su home-naje una cátedra que lleva su nombre, por mencionar algunos ejemplos.

Dentro de las muchas deudas sociales que el país reconoce, ocupan un lugar el Dr. Favaloro, y también toda nues-tra ciencia. Su muerte fue emblemática. El mensaje del Estado sentenciaba a toda la comunidad científica local, y los confinaba a la apátrida inexistencia. Es hora de una reparación histórica con el hombre, y con ella una profunda concien-tización de la labor que cumplen nuestros científicos, a quienes desde el Estado se debe reconocer con ‘valoración’, y con ‘partidas presupuestarias’ que posibiliten el desarrollo de la investigación.

Hoy es un día inevitablemente triste, en esta Argentina que debe ‘con dignidad’ aprender a capitalizar sus errores del pasado. Hay pérdidas humanas irreparables que sólo nos dejan una única enseñanza. “Desconocer nuestra historia es repetirla”. Todos hacemos Argentina. También por lo científico debemos velar como un pueblo con memoria, que aprende de sus errores y pérdidas. Favaloro ya no estará más, pero aprendamos a cuidar a quienes con esa vocación lo sucedan. Es el mejor tributo a rendirle. Hoy, la justicia de una memoria que nada omite se pronuncia con su sentencia. Dice: “Perdón Dr. Favaloro”, y grita en forma sabia frente a la sordera: …“YA, NUNCA MÁS” indiferentes, a los ‘patriotas de nuestra ciencia’!!! 

Por Guillermo D. Balbi
para El Intransigente
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