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Tras 4 décadas, denuncian a Monsanto

Aseguran que influyó en organismos internacionales para ocultar los efectos cancerígenos del glifosato
jueves, 05 de octubre de 2017 · 06:49:00 p.m.
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WASHINGTON (Redacción) - Catalogados como los "Monsanto papers", la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de las Naciones Unidas probó los efectos nocivos del producto estella que las instituciones de EEUU y Europa no tuvieron en cuenta. Es que tras 4 décadas, este ente internacional afirmó que el herbicida y el plaguicida más utilizado en el mundo, es genotóxico, cancerígeno para los animales y "probable carcinógeno para el hombre". Ahora, sugen fuertes denuncias sobre la "influencia" de esta empresa sobre los organismos internacionales

En casi 40 años, la versión oficial nunca había cambiado: el glifosato no era cancerígeno, según las mayores agencias reguladoras responsables de evaluar la peligrosidad de un producto antes y después de su comercialización: la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) en Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA).

Sin embargo, en marzo de 2015 otra organización, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de las Naciones Unidas (ONU), llegó a la conclusión opuesta. Para esta institución de referencia, este herbicida es genotóxico (es decir que actúan como iniciadores del proceso de carcinogénesis), cancerígeno para los animales y "probable carcinógeno para el hombre".

Ante tamaña diferencia, la mayoría de los observadores citan una razón importante: para hacer sus hallazgos, las agencias dependen en gran medida de los datos confidenciales proporcionados por Monsanto, mientras que el IARC no tenía acceso a estos datos. En otras palabras, la decisión que favorece el glifosato se basa esencialmente en los resultados de la empresa que la fabrica. Una experiencia "científicamente errónea".

Christopher Portier, ex director de varias instituciones federales de investigación de Estados Unidos y socio en el IARC y un reconocido toxicólogo, fue quien denunció esta situación, ya que gracias a la insistencia de eurodiputados y a varias ONG, fue el único científico independiente que puedo averiguar los famosos datos ultra-secretos.

De esa manera, descubrieron los problemas que habían pasado "desapercibidos", por los entes internacionales. El 28 de mayo de 2017, Portier le escribió al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker que, sin duda, la investigación de las agencias europeas, realizada esencialmente sobre la base de elementos transmitidos por Monsanto, es "científicamente erróneo".

Incluso, afirmó que pasaron por alto ocho casos de aumento de la incidencia de ciertos tumores asociados con glifosato. Las agencias han refutado en bloque y estalló la polémica. En tanto, el diario francés Le Monde indagó en los "papeles de Monsanto", conformados por decenas de miles de páginas de documentos internos que la firma tuvo que hacer públicos, en el marco de una acción colectiva llevada a cabo en los Estados Unidos por 3.500 denunciantes.

El estudio de estos documentos trajo algunas respuestas preocupantes, ya que arroja alguna luz sobre cómo las agencias reguladoras utilizan los estudios secretos, y a veces sospechosos, de la industria. Esto conduce principalmente a cuestionamientos sobre la integridad e independencia de los informes oficiales sobre el glifosato. Con lo cual, el glifosato acaba de ser clasificado como “probable carcinógeno” por la agencia de las Naciones Unidas. 

En Bruselas, algunos funcionarios tomaron la cuestión en serio. De hecho, en mayo de 2017, el eurodiputado checo Pavel Poc (Socialistas y Demócratas) organizó una reunión pública sobre el tema, bajo los auspicios del Parlamento Europeo. Ese día, Peter Clausing, toxicólogo alemán asociado a la ONG Pesticide Action Network (PAN), lanzó una bomba: un estudio presentado por los industriales mostró un aumento en la incidencia de los linfomas malignos en los ratones más expuestos al glifosato, dato que fue indebidamente ignorado por la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Teniendo en cuenta que este estudio no era confiable, la agencia no tomó en cuenta sus resultados, pero es probable que alertara sobre los peligros de este producto. En tanto, en su informe de expertos de noviembre de 2015, la EFSA se justificó: "Durante la segunda teleconferencia de expertos, el estudio se consideró inaceptable debido a infecciones virales que podrían influir en la supervivencia de los animales, así como en la incidencia de tumores, en particular linfomas".

Es que según la agencia, ciertos virus llamados "oncogenes" pueden causar tumores en animales de laboratorio. Los ratones utilizados para este estudio llamado "Kumar, 2001" contrajeron un virus de este tipo (no relacionado con el glifosato), difuminando los resultados. "El gran problema es que no hay ningún documento que mencione el hecho de que una infección de este tipo realmente afectó a los animales", refutó el toxicólogo Peter Clausing.

"Lo que se encuentra en los informes preliminares de la evaluación del glifosato es que este tipo de infección es posible, pero no que se haya producido. Lo que primero se describe como una posibilidad, se convierte -después de la "teleconferencia"- en un hecho", aseguró indignado el especialista.

Asimismo, el 29 de septiembre de 2015, se desarrolló dicha cita telefónica que reunió a expertos de varias agencias. Los participantes incluyeron un representante de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, EPA, Jess Rowland. Es él quien supervisa la reevaluación del glifosato en los Estados Unidos. Y aseguró que durante el estudio hubo una infección viral que invalidaría el "Kumar, 2001".

Consultado por Le Monde, EFSA confirmó la intervención, pero aseguró que "la información presentada por la EPA durante esta teleconferencia fue verificada independientemente" por sus propios expertos. En ese sentido, la ONG con sede en Bruselas, Corporate Europe Observatory, presentó una solicitud de acceso a los documentos internos de la EFSA para clarificar los dichos de Jess Rowland. La respuesta fue contundente: no hay ningún rastro en los archivos de la agencia que verifiquen las afirmaciones de Rowland.

Lo cierto es que la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos, ECHA, en su propio informe sobre glifosato aseguró que el estudio "Kumar, 2001" no informó "sospecha de infección viral" de ratones y que "la verdadera base de la decisión de la EPA no se conoce". incluso, los documentos de Monsanto demuestran que la empresa está informada de lo discutido en esa teleconferencia. "Hablé de glifosato con la EPA", escribió uno de sus ejecutivos en un mensaje de texto a las 2:38 pm del día después.

Y eso no es todo, según el diario francés, en la sede de Monsanto Jess Rowland no es un desconocido: su nombre aparece regularmente en los "papeles de Monsanto", especialmente en abril de 2015, mucho antes de la famosa reunión telefónica. De todas maneras, a pesar de que el glifosato acaba de ser clasificado como "probable carcinógeno" por la agencia de las Naciones Unidas (IARC), y su reevaluación está en marcha en la EPA, otra organización federal estadounidense, la Agencia de Sustancias Tóxicas (ATSDR), ha anunciado a su vez que ha iniciado su propia investigación.

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