En Pacará Pintado se abrió ayer la primera celda de una planta de tratamiento de residuos. Con ella se completó la descomposición anaeróbica de la basura. Es una muestra de la transformación que pueden experimentar cientos de toneladas de desperdicios sometidos a un avanzado método de descomposición.
Esto es un gran avance, ya que la basura de los tucumanos podría llegar a convertirse en una masa inerte, y luego ser reutilizada para abonar tierra infértil o como elemento para la construcción, sin contaminar.
Además, de la misma basura podría generarse energía a partir de los gases de fermentación emitidos por los propios desechos.
La planta
Se trata de un avanzado sistema para el tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que se generan en el Gran San Miguel de Tucumán. La planta se ubica en Pacará Pintado, en la Banda del Río Salí, y fue un gran acontecimiento para la firma por la envergadura del problema que existe en la Argentina con la contaminación a través de la basura domiciliaria.
Los de ayer fueron los primeros resultados de un proceso que arrancó en 1998, cuando comenzaron a operar la planta.
Tucumán innova
El proceso que aplica Tucumán viene desde Canadá, aunque debió adaptarse por las condiciones climáticas de la provincia, que difieren con respecto a las del país del norte.
El subsecretario de Protección Ambiental de la provincia, Antonio Leone, seguró que "no hay antecedentes de esto. Están abriendo camino". Además, consideró que en Tucumán se está constituyendo un modelo para el país.