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La búsqueda del tesoro, literalmente

El golpe explosivo que le propinó una flota inglesa el 5 de octubre de 1804 y condenó al fondo del mar a la nave, a su valiosa carga y a más de 200 personas.

  • Domingo, 07/12/2008 | 12:59 hs
En el cuadro de Nicolás Pocock, en el Museo Nacional Marítimo del Reino Unido, no se ve a la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes, sino su ausencia. Un gigantesco hongo, el golpe explosivo que le propinó una flota inglesa el 5 de octubre de 1804 y condenó al fondo del mar a la nave, a su valiosa carga y a más de 200 personas. Entre ellas, la esposa y siete hijos de don Diego de Alvear, padre de Carlos María, luego convertido en un general de la Independencia Argentina.

Si hablamos de esto a fines del año 2008 es porque tres mujeres argentinas, descendientes de los Alvear, acaban de reclamar en un juzgado de Tampa, Estados Unidos, parte del tesoro hundido, en total 17 toneladas de monedas, unas 500.000 de plata y cientos de oro, según informó la empresa Odyssey Marine Exploration, que las sacó del fondo del mar, frente a la costa de Portugal, en mayo del año pasado. Se lo considera el mayor tesoro descubierto en el mar. Así como las recuperó, la compañía con sede en Tampa, Florida, las puso a disposición de la Justicia de ese país. El barco cargaba las riquezas que iban de América hacia a España, y también fortunas personales.

El Reino de España pelea por esos bienes; también lo hizo Perú (el barco había zarpado desde allí y muchas monedas, acuñadas en Lima). Y el 14 de noviembre, con el patrocinio del abogado David Paul Horan, quince personas presentaron su demanda. Según el escrito al que accedió Clarín, Carola, Eleanora y Matilde Daireaux Kinsky, se presentaron como "descendientes de Diego de Alvear, el dueño de 26.000 monedas".

En el escrito se objeta que estas posesiones estén sujetas a la inmunidad soberana española. "El concepto de inmunidad soberana se creó para permitir a las naciones recuperar sus naves de guerra frente a costas de naciones hostiles", sostiene desde Colombia Daniel De Narvaez McAllister, historiador náutico que impulsó la demanda de los descendientes porque la empresa Odyssey, postula que la Mercedes estaba en misión comercial, no de guerra.

Las fragatas Clara, Fama, Medea y la Mercedes zarparon de Montevideo el 7 de agosto. Diego de Alvear regresaba a España con su mujer, hijos, esclavos y su riqueza. Frente a la costa de Portugal, una flota inglesa los conminó a acompañarlos. Hubo un enfrentamiento. Don Diego de Alvear, en la Medea, vio la explosión en La Mercedes, la desaparición de toda su fortuna y familia, con excepción de su hijo, el futuro patriota. Con el barco morían 249 personas, o 263, según las fuentes. Poco después, España le declaraba la guerra a Inglaterra.

En la Revista Portuguesa de Arqueología, Filipe Vieria de Castro escribió en 1998: "En octubre de 1804, cuando la armada de don José de Bustamante y Guerra se aproximaba a la costa de Algarve, la paz entre España e Inglaterra era más aparente que efectiva". "Uno no lleva niños y mujeres en un barco de guerra; no había guerra", dice David Paul Horan a Clarín, desde Florida. "Odyssey no expolia ese tesoro: lo salvó y lo puso a disposición de la Justicia", comenta.

Otros descendientes que no han litigado en esta instancia, como José María Moncasi de Alvear, desde su sitio www.moncasidealvear.com habla de otra posible demanda: por daños y perjuicios morales sufridos por la familia. De momento, la última palabra será la que dicte el juez Mark Pizzo.

Fuente: Gabriel Giubellino para Clarín.
Por Clarín.com

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