Los especialistas aconsejan consumir en la playa alimentos frescos con alto contenido de agua, como frutas y verduras, y sándwiches con carnes magras en porciones moderadas, para evitar aumentar de peso durante las vacaciones.
Las habituales comidas rápidas de la playa pueden ser, según los nutricionistas, más naturales si se les incorporan muchos vegetales y frutas.
Aldo Cuneo, integrante de la División de Nutrición del Hospital de Clínicas José de San Martín, sostuvo que "es un error asociar el concepto de vacaciones con un descalabro gastronómico".
Por eso, señaló que "el mensaje sería evitar los excesos de comida y alcohol y apelar a una alimentación sana y natural, para disfrutar de las vacaciones".
El nutricionista consideró que "debería ser más fácil realizar una dieta en vacaciones, porque es un momento de altas temperaturas y se tiene necesidad de comer comidas livianas y frescas".
En ese sentido, estimó que "básicamente, la alimentación del verano debe ser en base a frutas y verduras, con buena hidratación y carnes magras, pollo y pescado".
Cuneo opinó que "la comida rápida de la playa puede ser natural" y entre las opciones de menú mencionó "un sándwich con carne magra o atún y frutas y verduras".
El experto insistió en que "las porciones deben ser lógicas y moderadas para evitar aumentar de peso y, en el caso de repetir un plato, optar siempre por verduras y la fruta".
Mónica Katz, nutricionista de la Universidad de la Fundación Favaloro, dijo que los alimentos más aptos son "los frescos y con alto contenido de agua, como las frutas verduras, licuados, yogures y los llamados ’esponjas’, que retienen agua con la cocción, como las pastas, arroz y las legumbres".
Sostuvo que para la gente que hace dieta "es interesante buscar aquellos alimentos que aporten volumen con pocas calorías y, para eso, se debe intentar que el menú contenga el agua que está presente en frutas, verduras, gelatinas, sopas frías y licuados".
También destacó la importancia de que las dietas contengan alimentos con "aire, como batidos, mousses, clara batidas a nieve en la comida, fibra como panes integrales, cereales integrales, fruta y verdura y legumbres y, por supuesto, muy poca grasa".
A la hora de almorzar en la playa, consideró que "lo mejor es el sándwich con carnes magras, quesos magros, tartas o ensaladas de atún y frutas".
"Siempre recordando que comeré todo lo que llevo, por eso hay llevar de menos y no en abundancia", puntualizó Katz, y alertó que "los principales errores alimenticios que se cometen en vacaciones son los derivados de la mala compra de comida porque la familia entera va al supermercado, se compra de más y se come más".
"Además, se reúnen muchos alrededor de la mesa o el mate y en lugar de planificar qué habrá entre todos, cada uno lleva ’por si acaso’ y el resultado es que hay tanto de comer que todos tienen la posibilidad de excederse", opinó.
No obstante, Katz reconoció que "existen aquellas personas que aprovechan el tiempo de vacaciones para mejorar la salud y la apariencia".
"Pero muchos se relajan de toda exigencia y tiran por la borda lo que hicieron en el año, cuando la comida en realidad no puede ser el eje de las vacaciones", subrayó, y advirtió que "en las familias obesogénicas el alimento siempre es el centro y para dar un primer paso a la salud, hay que colocarlo en su lugar".
La nutricionista opinó que "en vacaciones, lo central es la diversión, la familia, los amigos, el lugar, el descanso y la comida es una parte de ese paisaje".