El médico Luis Lita aseguró que el gobierno de Capitanich lo obligó a ocultar información durante la epidemia del dengue. "Se tomaron medidas ligth", dijo el doctor.
"Me dijeron que tenía que callarme, y, como soy una persona mayor, no tengo por qué callarme ni ocultar información", denunció el ex director del hospital de la ciudad chaqueña de Presidencia Roque Saénz Peña.
Lita tiene 50 años de trayectoria en atención médica. Su cargo, que también ocupó entre 1973 y 1976, lo había asumido el 28 de noviembre del año pasado, durante la gestión de la ex funcionaria y primera dama provincial Sandra Mendoza en Salud. Alegando estas mismas dificultades presupuestarias, en enero pasado Lita había negado la atención en el centro de salud a pacientes derivados de localidades santiagueñas como Monte Quemado, Pirpintos, Pampa de los Guanacos, lo que provocó una polémica entre las autoridades sanitarias de Santiago del Estero y el Chaco.
"Tengo aproximadamente 320 camas y ando manoteando lugares a ver donde podemos alojar a los enfermos. En el hospital hay una lucha muy desigual, ya que tendría que haber 12 camas de terapia intensiva, y hay cuatro actualmente", describió y señaló como ejemplo de la carencia la falta de un tomógrafo computado y de las herramientas necesarias para hace estudios de alta complejidad.
Ante las presiones, el ex director médico prefirió hablar. "Me dijeron que tenía que callarme, y, como soy una persona mayor, no tengo por qué callarme ni ocultar información". Para Lita no hay política de salud en la provincia, "no se le da importancia que realmente tiene" y por eso decidió "irse a su casa", sin antes advertir que este verano la batalla contra el dengue "va a ser complicada".
Respecto a las divergencias con la política sanitaria del gobierno provincial, Lita declaró: "Yo siempre consideré que era un error político y un error conceptual el no clarificar a la gente que estaba expuesta a una enfermedad que podía por lo menos preservarse haciendo lo mínimo indispensable, que es la prevención".
"Lo importante es educar a la población, hacer una prevención agresiva y decirle a la gente que no debe automedicarse", indicó.
Sobre un posible nuevo brote de dengue, el médico consideró que este año la provincia está más preparada en base a la última experiencia con la epidemia. Sin embargo advirtió: "La cepa que tuvimos fue la más benévola. Si nos toca la de dengue hemorrágico, va a ser complicado".
Sobre las múltiples carencias que padece el hospital de Sáenz Peña, señaló como ejemplo que "no hay un tomógrafo computado", lo que le dificultó mucho su gestión con la cantidad de consultas diarias que llegan a ese centro médico.
El médico dijo que su incomodidad en el puesto data desde el comienzo de la última epidemia del dengue. Sin embargo, diferenció la gestión de la ex ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña de la actitud del Gobierno de Capitanich: "tengo que agradecer públicamente lo que hizo Ocaña conmigo. Donó una sala de terapia intensiva nueva".