La máquina de lavar representa una verdadera emancipación femenina en el siglo XX: ponés el jabón, cerrás la tapa y listo.
La mujer, a la que históricamente se le adjudica el rol de lavar la ropa, limpair y cocinar, entre otras miles de tareas, seguramente sintió un gran cambio desde que llegó a su vida esa máquina que la libera del pesado trabajo de lavar y estropear las manos, perder y tiempo preciado.
La tecnología creó modelos más estables, livianos y eficaces" y así se consolidó "la imagen de la supermujer en el hogar, sonriente, maquillada y radiante entre los electrodomésticos de su casa", sostiene L’ Osservatore.
Recordemos que el diario del Vaticano, L ‘Osservatore Romano, rindió el último domingo un homenaje al lavarropas en ocasión del Día Internacional de la Mujer y aseguró que la máquina de lavar representa una verdadera emancipación femenina en el siglo XX, más que la píldora anticonceptiva.
En su edición del 8 de marzo, publicada el sábado al anochecer, L’ Osservatore Romano -que permanentemente publica las actividades del Papa, así como cada uno de sus discursos- propone a sus fieles un artículo titulado "La máquina de lavar y la emancipación de la mujer."
"El debate sigue abierto. Algunos dicen que fue la píldora, otros la despenalización del aborto, o incluso trabajar fuera del hogar. Sin embargo, otros van más lejos -y proponen-: el lavarropas", sostiene Galeotti.
Lo cierto es que ya nada vuleve a ser igual con la ayuda del lavarropas.
El periódico vaticano retrocede a los orígenes de la máquina maravillosa -el teólogo alemán Jacob Christian Schaffern inventó en 1767 un modelo rudimentario- y se refiere a la "sublime mística de poder cambiar 'las sábanas dos veces por semana en lugar de una'", una frase que atribuye a la célebre feminista estadounidense Betty Friedan.
"Al principio, las máquinas eran muy voluminosas. Pero rápidamente, la tecnología creó modelos más estables, livianos y eficaces" y así se consolidó "la imagen de la supermujer en el hogar, sonriente, maquillada y radiante entre los electrodomésticos de su casa", sostiene L’ Osservatore.