A pesar de algunos números positivos que muestra la economía mundial, la Argentina sigue retrocediendo en sus índices macro y microeconómicos.
La crisis financiera internacional según los últimos datos que muestran los países desarrollados del mundo, parece contener sus efectos negativos y los pronósticos de cara al futuro son alentadores para las grandes economías mundiales, algo que contrasta lamentablemente con lo que sucede en nuestro país en la actualidad.
La economía argentina ya ha dejado de crecer al ritmo vertiginoso de los últimos cinco años y el estado de amesetamiento en el que se encuentra desde hace 15 meses preocupa a las autoridades económicas nacionales.
El conflicto con el sector rural trajo aparejado un fuerte debilitamiento de las economías regionales, con pérdidas de fuentes de trabajo y una caída en el consumo, que todavía no ha podido volver a la normalidad, y que los hechos que suceden hoy en día en el sector rural, no hacen más que complicar la recuperación.
El mundo vive un momento de incertidumbre, en el cual las grandes potencias económicas han tenido que dejar sus históricos discursos de no intervención del Estado en la economía, para salvar a los grandes grupos económicos y bancos, que se caían en picada y con ello destruían lo esencial del sistema capitalista.
Es así como vemos que los EE.UU. implementó un programa de salvataje de sus empresas que supera varias veces el PBI de la Argentina o de un país del tercer mundo, y lleva adelante medidas que eran básicas en un estado socialista, pero que jamás se pensaba que llevaría adelante la principal potencia capitalista de la historia.
Los funcionarios argentinos deberían tomar cuenta de la magnitud de la crisis que se nos aproxima y empezar a tomar medidas drásticas que sirvan para paliar los efectos de la misma en la vida de los más de 40 millones de argentinos, y poder así hacer frente a la peor crisis mundial desde la Gran Depresión de la década de 1930.
Datos incontrastables
Nuestro país está inmerso en una realidad por demás complicada, donde los diferentes sectores de la economía comienzan a sufrir la inactividad de los mismos, con consecuencias totalmente impredecibles de cara al futuro, dejando a la Argentina en un proceso cargado de incertidumbre en la peor debacle económica de décadas.
La visión oficial sobre la actividad industrial es bastante más sombría que la de la actividad global. La industria acumula ya cinco meses de caída consecutiva, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
En mayo, según el organismo, las fábricas argentinas produjeron un 1,7% menos que en el mismo mes de 2008. El sector acumuló así una caída del 1,9% en los primeros cinco meses del año. Las cifras privadas marcan un deterioro mucho mayor.
El estimador mensual de la industria (EMI), indicador oficial que mide el desempeño del sector fabril argentino, marca también que la industria cayó un 0,2% en mayo respecto de abril, según la serie desestacionalizada del EMI.
Los datos del Indec sobre la actividad global arrojaban, al menos hasta abril, que la economía aún crecía, curiosamente pese al deterioro fabril. El sector agropecuario sigue siendo uno de los principales sectores que sufre esta crisis. La Federación Agraria Argentina denunció que en tan sólo cinco años desaparecieron más de 5.000 tambos en el país.
Esta denuncia se da en una jornada en la que los tamberos protestaron enviando más de 1.200 vacas lecheras al matadero, como forma de demostrar que la actividad no es rentable. Un estudio presentado por la Comisión de Enlace y la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), afirma que los criadores pierden 75 centavos por kilo de ternero producido, y que la producción se lleva un 9% menos de su participación histórica en el valor de la media res, que pasó del 30 al 21% en los últimos años.
El informe destaca que de cada media res, el productor se lleva sólo el 21% del valor total. El 79% restante queda en otros eslabones, como la carnicería (que se lleva el 26%), el Estado y los costos de transacción (que se llevan cada uno un 24% del valor) y la faena, que absorbe el 5% del precio, explicó el técnico de Aacrea Ricardo Negri, en la presentación del trabajo "Apuntes para la ganadería de hoy", hecha por las entidades rurales y Aacrea en el Salón Fano, de la Sociedad Rural.
Otro dato preocupante es la inflación real, muy diferente de la inflación oficial, y por más que el gobierno “dibuje” los datos oficiales de la mano del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, la realidad es que tanto la gente común como los empresarios que deben hacer negocios, se mueven con la inflación que se palpa en las calles y no con lo que el gobierno insiste en mostrar como números oficiales.
A pesar de los reclamos de trabajadores del INDEC y de la gente en su conjunto, el gobierno hace oídos sordos a los reclamos por un cambio de metodología en el organismo oficial. La inversión interna bruta llegó en mayo a 4.386 millones de dólares, lo que significó una caída del 20,1 por ciento respecto de igual mes del año pasado, según un informe del Centro de Estudios Económicos (CEE).
De acuerdo con este estudio, la inversión se ubicó en el quinto mes del año en el 19,5 por ciento del PBI, que conjuntamente con los datos observados en enero resultó el nivel más bajo desde 2005.
En términos nominales la inversión bajó hasta 18 por ciento del PIB debido a que la inflación en maquinaria y equipo ha sido menor que la del producto, indicó el documento.
En el día de ayer, el dólar cerró con un alza de un centavo en los principales bancos y casas de cambio de la city porteña. Así, el billete terminó la rueda a 3,77 pesos para la compra y los $ 3,81 para la venta, niveles que había amagado con alcanzar en la rueda de ayer.
De esta forma, toca su mayor nivel nominal desde principios de julio de 2002. Otra vez, el gran jugador del mercado fue el Banco Central (BCRA) que debí salir a intervenir fuerte para estabilizar el precio de la moneda norteamericana en ese precio.
El Banco Mundial dio a conocer el miércoles pasado un informe en cual marca que el Producto Bruto Interno (PBI) de nuestro país, se contraerá un 1,5%. Según el BM, las ventas al exterior de la Argentina se verán afectadas por la caída de las compras de Brasil, por la baja en los precios de las commodities, condiciones crediticias más duras y la peor sequía en 70 años que reducirá el saldo exportable de productos agropecuarios.
No obstante, el Banco Mundial proyecta una recuperación para la economía argentina del 1,9% en 2010, impulsada por una mayor demanda externa y la normalización en la producción agropecuaria.
Un estudio elaborado por la Universidad de Belgrano (UB), asevera que la capacidad de pago de la Argentina cayó 38,4 por ciento en mayo último respecto del mismo mes de 2008, pero creció 3,3 por ciento si se compara con abril pasado. Estas cifras reflejan el significativo deterioro en el superávit primario, de acuerdo con el Índice de Capacidad de Pago de Argentina (ICPA), que elabora el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la UB.
La Universidad Torcuato Di Tella elaboró como todos los meses su estadística sobre la inflación que esperan los argentinos para los próximos meses en nuestro país, donde se señala que la inflación esperada para los próximos doce meses se mantiene en 20% (31.5% en el promedio).
Consultoras y fundaciones privadas calcularon que la industria argentina cayó entre un 7 y 12 por ciento en mayo respecto del mismo mes de 2008, y la polémica volvió a instalarse en torno al INDEC, que reconoció una baja del 1,7 por ciento.
Según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), la actividad en la industria argentina se desplomó 12,2 por ciento en mayo, respecto del mismo mes del año pasado, pero subió 1,2 por ciento en comparación con abril.
Por otra parte, la consultora Joaquín Ledesma & Asociados indicó que la producción industrial se contrajo 7 por ciento en mayo, promediando una caída de 6,4 real anual durante los primeros cinco meses del año. La venta de vinos cayó en abril un 26%, respecto al mismo período del 2008, según informó el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Los vinos registraron una merma del 23,51% y los mostos del 48,80%, también en relación a abril del año anterior.
La baja fue general en la comercialización de todos los tipos, en los vinos sin mención varietal la baja fue del 29,86%, en los varietales del 5,08%, en los espumosos del 38,09% y en los otros vinos del 14,42%.
Datos que muestran a las claras que si quienes tienen la responsabilidad de gobernar el país se sumergen en una burbuja y se niegan a aceptar lo que sucede a su alrededor, más allá de los datos incontrastables de la realidad que le acercan muchos de sus colaboradores, la oportunidad de salir poco lastimados y fortalecidos de la peor crisis financiera mundial en los últimos 80 años, serán pocas, y las consecuencias la terminarán pagando los habitantes de la Argentina , que reclaman actitud y capacidad de sus políticos para resolver las mismas.