Los parques, escuelas, calles y comercios de ese país se mantienen bajo la nieve que superaron el metro de altura.
La zona este de Estados Unidos está atravesando por el peor invierno en 111 años con niveles de nieve que alcanzan 1,39 metros, producto de las fuertes tormentas que no han dejado de caer en Washington y otras ciudades, y que mantienen a las autoridades en alerta por la paralización de actividades.
La continuidad del fenómeno ha llevado al Gobierno a emprender acciones de limpieza y remoción de la nieve de las calles y aceras de ciudades como Nueva York (donde se han suspendido las clases), Filadelfia, en Pensilvania; Baltimore, en Maryland; Newark y Atlantic City, en Nueva Jersey; y Dover, en Delaware; entre otras grandes ciudades donde se mantiene la emergencia.
"La nieve ha sido implacable. No nos está dando mucho cuartel", dijo a la prensa local el jefe de bomberos de Washington, Dennis Rubin, quien aseguró no haber vivido nevadas tan seguidas en tan corto tiempo.
Las ráfagas de viento sobrepasaron este miércoles los 40 kilómetros por hora, por lo que las autoridades recomendaron a la ciudadanía resguardarse en sus hogares para prevenir cualquier incidente.
Autoridades estadounidenses reportaron que algunas autopistas del estado de Pensilvania fueron cerradas en vista del riesgo que corren los conductores al utilizar esas vías. Varias escuelas y establecimientos comerciales permanecen cerrados por orden del Gobierno federal, desde las intensas nevadas de la semana pasada.
Al menos 40 mil familias quedaron sin servicio eléctrico hace una semana y por ende, sin calefacción generado. Las ramas de los árboles caen por el peso de la nieve acumulada sobre el cableado eléctrico o ceden ante la intensidad de los vientos.
Según los pronósticos de los servicios meteorológicos de EE.UU., para el próximo lunes podría producirse otra tormenta, pero no precisan cuáles serían sus dimensiones. Las autoridades emitieron una alerta con la indicación de que para este jueves se esperan en Washington fuertes nevadas con vientos de unos 56 kilómetros, una combinación que hace que la visibilidad para los conductores sea prácticamente nula.
Las estadísticas apuntan a que el temporal de invierno de este año, será el peor en la historia de ese país, que hasta ahora había registrado en 1884.