Los asambleístas de las minas de Agua Rica pidieron que la Universidad trabaje en el impacto ambiental que genera la mina de Andagalá.
Las actividades de la mina Agua Rica han generado un creciente malestar en Andalgalá. La explotación, ubicada a 17 kilómetros de esa localidad, es considerada por los habitantes de la zona como de alto impacto ambiental y, por eso, decidieron movilizarse para pedir ayuda.
En la mañana de ayer, el representante de la Comunidad Diaguita Calchaquí, Marcos Pastrana, se reunió en el rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) con el secretario general de la institución, Florencio Aceñolaza y declaró: "No venimos a solicitar nada, venimos a reclamar que se cumplan los plazos para que se expida la comisión que se formó para analizar el impacto ambiental de la mina Agua Rica. Y también venimos a notificar los incidentes que se produjeron ayer a la madrugada en Andalgalá, entre los asambleístas y la policía de Catamarca"
Esto en referencia a los incidentes ocurridos el lunes por la tarde cuando la policía de Catamarca quiso desalojar a los asambleístas que bloqueaban el camino comunal que lleva a la mina y que impedía el paso de maquinarias de Agua Rica. Los manifestantes ocupaban, al costado del camino, un terreno privado. Como consecuencia de los forcejeos más de 600 personas se enfrentaron en una batalla campal que duró hasta la madrugada de ayer y que ocasionó numerosos heridos y detenidos. Los asambleístas pidieron la renuncia del intendente José Perea y encendieron fuego a la entrada de la municipalidad y de las oficinas de Agua Rica.
Pastrana, recalcó que en Santa María ya se siente en las huertas la falta de agua. "Los pueblos tenemos derecho a auto determinar de qué recursos queremos vivir. No nos pueden invadir y arruinar el suelo. Lo que está en el suelo nos pertenece aunque para la ley sea del estado. Esta figura del 'estado dueño' es una construcción que no compartimos".