Con un núcleo de senadores que tendrán el voto repartido, entre el oficialismo y la oposición, comenzara otra semana de largas controversias.
Después de la bronca, después de la catarsis, después de una nueva jugada K que desairó a buena parte de la oposición, los principales referentes anti-K en el Senado salieron a exhibir, de cara a la sesión del miércoles próximo, una victoria por anticipado. Es que, si bien el oficialismo se prepara para celebrar la continuidad de Mercedes Marcó del Pont al frente del BCRA, la oposición ya habría conseguido los votos para aprobar en esa misma jornada el proyecto de coparticipación del impuesto al cheque.
Las senadoras que del peronismo crítico Roxana Latorre y María José Bongiorno, que ayer descolocaron a los bloques opositores con su postura de respaldar el pliego de del Pont, adelantaron que votarán a favor de la coparticipación del impuesto al cheque. En rigor, se trata de un proyecto sensible a los intereses del Gobierno: sólo este año hay en danza 10 mil millones de pesos, que podrían saltar de la Nación a las arcas provinciales dice Clarín.
Hasta hoy, sólo se coparticipa el 30% y el resto va al Tesoro Nacional. Pero, además, del 30% coparticipable, un 15% va para seguridad social. Así, de cada 100 pesos recaudados, 80,52 van a la Nación, 14,98 a las provincias y 4,50 a la seguridad social. El proyecto que se votaría el miércoles especifica que el 42,34% pasaría en forma automática a la Nación; el 54,66% a las provincias; el 2% para el recupero del nivel relativo de Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Santa Cruz; el 1% para Aportes del Tesoro Nacional."Es una ley fundamental porque abarca tres ejes esenciales: la división de poderes, el federalismo y la autonomía de las provincias", dijo a Clarín la conductora del bloque de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro.Gerardo Morales, el timonel de la UCR en el Senado, habló en sintonía con su colega. "La coparticipación plena del impuesto al cheque es un viejo anhelo y un gran reclamo de los gobernadores e intendentes de todo el país. Y además fue un compromiso de la última campaña electoral", dijo.
En el oficialismo ya ponen el grito en el cielo. El presidente del bloque, Miguel Ángel Pichetto, anticipó que "no vamos a hacer nada que esté desalineado con el Gobierno". Pichetto minimizó el anuncio de los opositores que dan por ganada esta batalla y sostuvo que si bien "hay senadores que mostraron su preocupación por la situación económica de las provincias", el kirchnerismo podrá contar con los 32 legisladores para oponerse a la iniciativa opositora. Uno de esos senadores que no ocultó su preocupación fue César Gioja, el hermano del gobernador de San Juan, José Luís Gioja. "Estamos de acuerdo con modificar la coparticipación, pero que hay que hacerlo en forma ordenada. No podemos desvestir a un santo para vestir a otro", apuntó.
Quedan expuestas de esta manera la falta de un liderazgo contundente y por otra parte la volatilidad de gozar de una mayoría permanente es una realidad. Quizás el vivir entre el descenso directo y la promoción para utilizar lenguaje futbolero, logre que los responsables de la Cámara Alta comiencen a manejar una agenda de temas de estado más afín a los requerimientos de la ciudadanía, el temor de volver a escaparse disfrazados por los techos como en el 2001, es una situación que los legisladores no quieren volver a padecer y si hay algo que no se puede achacar o reprochar es que es notable la actividad de las cámaras legislativas, mas halla de alguna desprolijidad y el quedar pagando en algunas situaciones como el pliego de Marcó del Pont, la dinámica que se desarrolla permite tener la ilusión que después de muchos años la política transita por los lugares que corresponde.