Al menos 170 antiguos estudiantes de escuelas católicas alemanas denunciaron que fueron sometidos a abusos sexuales por parte de miembros del clero.
En realidad sólo iba a ser un acto rutinario. El titular de la conferencia de obispos alemanes, Robert Zollitsch, quería informar al Papa sobre los temas abordados durante una reunión de los obispos alemanes.
Pero las montañas de informes y testimonios sobre abusos sexuales y maltratos de las últimas cuatro décadas no dejaron otra elección a Benedicto XVI: tuvo que contemplar dolorosamente cuál es la dimensión de la crisis que amenaza con hundir a su Iglesia y también a su hermano Georg Ratzinger como ex director de la escuela de niños cantores de Ratisbona.
Zollitsch señaló que el papa estaba "muy afligido e intensamente conmovido" al ser informado por los escándalos sexuales durante una reunión privada de 45 minutos en El Vaticano en la que informó las medidas que se han tomado hasta ahora para lidiar con el escándalo.
Una de las instituciones afectadas es un coro de niños que fue dirigido durante 30 años por el hermano del pontífice.
También dijo que informó a la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre las medidas implementadas en Alemania, y que el Vaticano está considerando una serie de normas generales para enfrentar casos de abuso sexual por parte de la Iglesia Católica en el mundo.
Zollitsch informó a Benedicto XVI de la situación en Alemania, que en las últimas semanas surgieron más de 100 denuncias referentes a abusos en instituciones católicas del país, entre ellas una vinculada al prestigioso coro de Ratisbona dirigido por el hermano del Papa entre 1964 y 1994.
"Con gran conmoción, mucho interés y una profunda tristeza, el Santo Padre tomó nota de lo que yo tenía que decir", afirmó Zollitsch en una rueda de prensa en la que añadió que no trató de manera concreta el caso del coro de Ratisbona.
"Informé al Santo Padre de las medidas que estamos adoptando, y le agradezco que me haya animado para seguir con la adopción de estas medidas de un modo decisivo y valiente", afirmó. "Queremos sacar la verdad a la luz", sostuvo.
Zollitsch, líder de los 26 millones de católicos alemanes, subrayó que los casos no se limitan a la iglesia y agradeció al Gobierno alemán por convocar una mesa redonda sobre el asunto para el 23 de abril, donde estarán representantes católicos y alemanes, grupos civiles, profesores y víctimas.
Puesto que la Iglesia alemana aún está recolectando la información sobre el número total de casos de abusos, Zollitsch también dijo que era prematuro hablar sobre compensación para las víctimas.
Mientras las acusaciones de abusos se multiplicaban en Austria y Holanda, el Vaticano expresó esta semana su alarma por la gravedad de la crisis.
Los escándalos de abusos de niños en Irlanda y Estados Unidos afectaron la reputación de la iglesia y sus finanzas, y la institución religiosa estadounidense tuvo que pagar unos 2.000 millones en acuerdos de compensación.