Los Kirchner ya buscan nuevo titular del BCRA, Diego Bossio hace méritos comprando bonos
Mercedes Marcó del Pont conocía, desde la mañana el jueves 04/03, que Cristina de Kirchner quería dar una batalla con su pliego en el Senado y que si los legisladores rechazaban el pedido de aprobación a la designación de Marcó del Pont, Cristina iría por el procedimiento administrativo de insistencia.
Pero Marcó del Pont decidió bajarse de esa disputa, advertida de las consecuencias penales que, en su contra, podría generar todo el asunto de desobediencia que impulsa Cristina de Kirchner, la presidente de la Nación.
Por eso Marcó del Pont hizo sus declaraciones advirtiendo que si el Senado rechazaba su pliego, ella se marchaba del BCRA, y así se bajó de la ofensiva de los Kirchner. Cabe preguntarse si su decisión la quitó de la carrera hacia el Palacio de Hacienda, que muchos le avizoraban.
Los Kirchner tienen gravísimos problemas de recursos humanos para llenar los casilleros en blanco en su organigrama. Les falta gente. Por lo tanto no es fácil reemplazar a Marcó del Pont.
Una posibilidad es intentar elevar a Gabriela Ciganotto, aún cuando eso provocará carcajadas en el mercado porque no es considerada idónea ni siquiera para el cargo que tiene de directora del BCRA.
Pero el problema de Ciganotto y también del genuflexo Miguel Ángel Pesce, resulta de las denuncias en su contra derivadas de toda la disputa con Hernán Martín Pérez Redrado, el anterior presidente del BCRA.
Entonces irrumpe Diego Bossio en escena, pese a que él sólo cambiaría la ANSeS por el Palacio de Hacienda, imitando la trayectoria de Amado Boudou.
El muy joven Bossio goza de la simpatía de los Kirchner desde antes de ser funcionario público: su esposa es Valeria Loira, una abogada muy cercana a Cristina de Kirchner, de quien fue asesora cuando ella se desempeñaba como senadora nacional.
Bossio es un economista que desembarcó en el kirchnerismo impulsado por el gobernador de Mendoza, Celso Jaque (trabajó en la Secretaría de la Gestión Pública provincial). Antes de la ANSeS fue director en el Banco Hipotecario en representación del Estado, pero fue un fracaso en lograr un plan de préstamos hipotecarios accesible para los interesados.