El amor, contado por una experta y las últimas teorías de lo más interesantes.
La medida del amor
Una escala para nuestras emociones. La reconocida psicóloga Elaine Hatfield, de la Universidad de Hawai, explica cómo a través de un simple test se puede “medir” el más complejo de los sentimientos humanos: el amor. Además, revela los avances de las neurociencias en el conocimiento de cómo y por qué nos enamoramos.
Desde siempre, el amor ha sido objeto de estudio, análisis, debate y reflexión en las más variadas disciplinas. Millones de páginas se han escrito para intentar abordar el más elemental y complejo de los sentimientos humanos. Miles y miles de novelas, canciones, poesías, películas y cartas. La psicología, la filosofía, el arte y la historia han teorizado sobre él. Sin embargo, una nueva puerta se ha abierto en este terreno y promete, según sus impulsores, traer algo más que hipótesis y dar una respuesta más “exacta” a las preguntas históricas: cómo y por qué nos enamoramos. “Las neurociencias y la bioquímica nos empiezan a dar una idea más exacta sobre los secretos de este complejo fenómeno humano que es el amor”, explica a Para Ti la doctora en psicología, investigadora y docente de la Universidad de Hawai, Elaine Hatfield. Dedicada desde hace décadas a la investigación del amor y las relaciones de pareja, es autora de innumerables publicaciones académicas y creadora de la Passionate Love Scale, un método para “medir el amor”.
¿Cómo definirías el amor? Es un estado de deseo intenso de estar unido con el otro. Esto abarca todo un complejo funcional que incluye apreciaciones, sentimientos subjetivos, expresiones, procesos fisiológicos, tendencias de acción y comportamientos instrumentales. Luego, es necesario diferenciar entre el amor correspondido, asociado con el cumplimiento y el éxtasis, y el no correspondido, que se asocia con el vacío, la ansiedad y la desesperación.
¿Y esto puede ser mensurable? Desde ya. Uno puede aplicarles una escala numérica a sus sentimientos que permite saber la intensidad del deseo de unión con otra persona, y hasta qué punto esa otra persona forma parte de su vida. Medir el amor sirve para saber si se tiene una relación enfermiza o sana, si se teme al compromiso o se lo disfruta, si se está convencido o no de sus sentimientos.
¿Puede la ciencia probar nuestros sentimientos? ¡Claro que sí! Los avances tecnológicos hoy nos permiten profundizar el estudio de las emociones humanas. En este sentido, el desarrollo de neurología cognitiva y tecnologías como la resonancia magnética permiten saber qué pasa en el cerebro a cada momento, frente a distintas situaciones, experiencias y estimulantes. Hoy sabemos mucho más del amor pasional de lo que sabíamos hace una década.
¿Cuáles son los últimos avances en este sentido? Una de las teorías más interesantes entre las últimas es la de dos neurocientíficos ingleses, Andreas Bartels y Semir Zeki, quienes en 2000 descubrieron que la pasión incrementa la actividad en las áreas cerebrales asociadas con la euforia y la recompensa, a la vez que disminuye la actividad en las áreas asociadas con la tristeza, la ansiedad y el miedo. En este sentido, otro investigador, S. Blink, consiguió “visualizar” el amor en el cerebro de una veintena de jóvenes. El experimento consistía en mostrarles una fotografía de su amado y observar qué ocurría en sus cerebros. El resultado era igual en todos: el área del tegmento ventral usa mensajeros químicos como la dopamina, la serotonina y la oxytocina para enviar la buena noticia a otra parte del cerebro llamada núcleo accumbens, diciéndole que ya puede empezar a desear. A su vez, este proceso desactiva áreas asociadas con el miedo, como la amígdala cerebral.
¿Hay alguna otra cosa que genere en el cerebro una sensación similar a la del amor? Se ha comprobado que la mayor parte de las regiones que se activan durante la experiencia del amor romántico son las mismas que lo hacen cuando la gente está bajo la influencia de medicinas o drogas que inducen a la euforia, como los opioides o la cocaína. Al parecer, tanto el amor apasionado como este tipo de drogas activan en el cerebro un mismo circuito de felicidad y éxtasis. Otras investigaciones realizadas han concluido que también hay ciertas actividades deportivas y rituales religiosos que conducen al mismo estado.
¿Es diferente la forma de enamorarse de hombres y mujeres? Cada vez menos. La evidencia reciente esclarece que en este aspecto ha ocurrido una verdadera revolución sexual, que además es universal. Hombres y mujeres se acercan de manera creciente en sus preferencias sexuales, sentimientos y experiencias. Más importante aún, las tendencias universales van en dirección a una cada vez mayor libertad sexual.
¿Hay una explicación sobre por qué nos enamoramos de una persona y no de otra? Se sabe que hay elementos que influyen en el hecho de que una persona se enamore de otra, como la belleza, las creencias compartidas, los sueños en común o los valores, pero lo cierto es que la explicación de por qué amamos a una persona y no a otra todavía es un misterio.
¿Por qué creés que es cada vez más difícil mantener el amor y la pasión en el tiempo? La cultura moderna se ha imbuido del romanticismo exagerado de la música pop, de las novelas y de miles de películas de Hollywood culpables de promover una visión falsa de lo que es el amor. Así, con el interés de hacer dinero, han engañado al público y creado expectativas sobre el romance que tienen muy poca relación con la realidad. En películas y canciones, la gente se enamora perdida y absolutamente, encuentra a su alma gemela a primera vista, en su primer encuentro sexual se encienden fuegos artificiales y las olas golpean en la orilla del mar, y el “felices para siempre” se consigue tan fácilmente como en los cuentos de hadas. En la versión de Hollywood no hay ningún espacio para la inteligencia, la observación experimentada o el sentido común en el romance. Esa idea no nos ayuda en nada a construir una relación de amor.
¿Se puede hablar de saber elegir o tomar decisiones acertadas en el amor? Estas decisiones no son menos importantes en la construcción de la vida que la elección de una carrera, el manejo del dinero o la elección de una lugar de residencia. Sin embargo, estas últimas decisiones rara vez se toman –al menos sabiamente– basadas en el impulso puro y el abandono, si no con sensatez y pensamiento. Creo que la gente debería ser tan inteligente sobre sus decisiones de amor como en los demás aspectos de la vida, e intento con mi trabajo mostrar que está disponible el conocimiento necesario para esto. Muchas personas lo tratan como si fuera algo que sólo tiene que ver con la magia y las hormonas. Esto no quiere decir que no se necesite pasión, es fundamental pero no irracional.
En términos científicos, ¿existe el amor para toda la vida? El amor pasional es un estado excepcional de euforia, y aunque sea difícil aceptarlo cuando uno está enamorado, no se puede vivir eufórico. Esto no quiere decir que no haya parejas que puedan permanecer juntas toda una vida y sentirse enamoradas. Pero, luego de cierta cantidad de años juntos, la unión pasional inevitablemente dará lugar a un sentimiento más parecido al compañerismo que a la euforia. En general, las parejas que se sostienen en el tiempo transforman la pasión en un fuerte sentimiento de compromiso con el otro. Hay cantidad de ejemplos, así que no debemos perder las esperanzas.