El vicepresidente respondió así cuando fue consultado sobre el fallo que terminó con la intervención de Papel Prensa, durante el Congreso de CREA
Publicó LPO que: “Se puede estar de acuerdo o no con un fallo de la Justicia, pero lo que es indudable es que los fallos están para ser obedecidos”, dijo el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, en la conferencia de prensa que brindó en la mañana de hoy en Córdoba, durante el XIX Congreso Nacional de CREA, los consorcios agropecuarios que representan a los productores argentinos más exitosos.
Un periodista le había preguntado acerca de la calidad institucional de la Argentina hoy, y Cobos dijo que “toda democracia es perfectible, pero lo más importante siempre es la independencia de poderes”, y luego se despachó con esa declaración.
Mientras se retiraba, rodeado de personal de seguridad pero también de decenas de personas que se acercaban a saludarlo, LPO le preguntó si su definición tenía que ver con el dictamen que terminó con la intervención en Papel Prensa, y contestó: “con todos los fallos, también con ese”.
Imposible que la coyuntura nacional, atormentada por una crisis interna de proporciones fomentada desde el Estado, no se cuele durante los tres días de debates y exposiciones intensas, donde 5000 personas que pagaron un promedio de 1000 pesos cada una, en lugar de discutir sobre sus propios negocios, se dedicaron a bucear en los mejores caminos para hacer posible “Construir una Nación”, tal el slogan del encuentro realizado en el estadio Orfeo.
De hecho, los breaks entre paneles estuvieron plagados de las preocupaciones del presente. Los panelistas incentivaron el optimismo, hablaron de “un fin de ciclo”, “una lógica de imponer que tiene plazo fijo, fecha de vencimiento”, de “lecciones que la sociedad argentina aprendió con sangre, y para siempre”. Pero los pasillos fueron rebosantes de miedos muy concretos frente al futuro cercano.
Ningún expositor se animó a dar cuenta de ese estado de ánimo que rondaba entre los presentes. Pero quedó muy claro en el aplausómetro del público en dos momentos: uno, cuando el locutor anunció que se había invitado a un diputado como representante del Frente para la Victoria, y a pesar del esfuerzo, ninguno pudo o quiso asistir. La silbatina fue aplastante.
El otro, cuando la periodista Clara Mariño, que actuó de moderadora en una de las mesas, le preguntó a los panelistas: “¿Por qué tenemos que creer que esta vez va a ser diferente, que la dirigencia política se pondrá finalmente de acuerdo?”. Fue el aplauso más largo, con vítores y todo, que se escuchó en el Congreso.
Cobos, Mauricio Macri, Oscar Ahuad, Eduardo Amadeo, Patricia Bullrich, Mónica Fein, Federico Pinedo, Adrián Pérez y Toti Flores. Pero también Luis Betnaza, de Techint, Silvio Echeún, del gremio de la carne, el economista Juan Llach, más los ex presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez, y de Perú, Alejandro Toledo. Y la Mesa de Enlace, por supuesto, que se presentó completa después de versiones –muy fidedignas, por cierto- que daban cuenta de una ruptura definitiva.
El mismo Eduardo Buzzi reconoció las diferencias, y dijo que “eso no quiere decir que el otro se transforme en una mala persona; sobre la base del trabajo tenemos que seguir trabajando, superando las discrepancias: tenemos el enorme desafío de poner de manera colectiva en todos los ámbitos, las necesidades del país, de nuestra gente, del interior, del modelo de Nación, para que el 30 de octubre de 2011 no sea una jornada en contra, sino en beneficio del interés general”.
Finalmente, el modelo que CREA viene desarrollando en la Argentina hace ya 50 años, grupos de productores que discuten los sistemas más eficientes y rentables, pero también conflictos de vecindad y hasta morales, donde ninguno vale más otro por la cantidad de hectáreas o la generación de ingresos, sino por el aporte que da al conjunto, sea un esquema a tomar para la construcción de la Nación.
De hecho, cuando Felipe Solá fue Secretario de Agricultura, prácticamente lo copió, lanzando los grupos Cambio Rural, una política pública que permitió en los difíciles 90 (con precios muy bajos de commodities) extender ese modelo virtuoso a productores regazados tecnológicamente, evitando que desistan de la actividad en el campo.
El drama de la Argentina actual, el que sufren aún los empresarios rurales con mejores espaldas, es que desde el Gobierno nacional sólo se inventaron problemas donde había soluciones, y no pudieron aprovecharse las fenomenales ventajas internacionales, como lo están haciendo Brasil, Uruguay, Chile, Perú, y aún Paraguay y Bolivia.
Como dijo Ahuad, “mientras nuestro país esté gobernado por gente que cree que el campo es un sector rentístico, habrá pocas esperanzas para todos, sobre todo, para los que menos tienen”.