POR ERNESTO BISCEGLIA PARA EL INTRANSIGENTE

Ernesto Bisceglia: “Carta abierta a los lectores de El Intransigente que opinan sin temor”

Son pocos, pero han vencido el prejuicio y se han registrado utilizando con inteligencia el espacio. Han fallecido los petarderos en beneficio de las ideas

Ernesto Bisceglia.Elisea Mena Saravia
Domingo, 16/10/2011 | 11:06 hs


SALTA.- El mejor halago que puede tener un columnista es la crítica de sus lectores, más todavía cuando no se comparte la opinión expresada y se debate la postura con ideas. Es bueno porque durante dos o tres días se puede nutrir un debate del que participan cientos más aunque no acudan a escribir sus comentarios.

No se trata de la opinión simplemente descalificadora que lanza desde un anonimato pávido el funesto que desfoga un interés oculto, sino de grageas de equilibrado criterio que bien vale la pena desarrollar, más cuando el mismo comentarista lanza el desafío de profundizar el concepto. Aplaudo esa actitud.

El artículo que nos ocupa desmigajar hoy se tituló “El desafío de educar para una nueva gobernabilidad” y al pie del mismo un lector bajo el seudónimo “gmaisares” comprendió acabadamente la médula del escrito pues nada sería más antidemocrático que pontificar a favor del voto calificado; sería volver a los tiempos más oscuros de la historia o lo mismo que aplaudir la proscripción instaurada por la Revolución Libertadora que celebró dos parodias electorales con el peronismo prohibido. Un absurdo.

Pero es bueno preguntarse hasta qué punto un voto calificado o una proscripción para votar no se asemejan a la ignorancia a la que se somete a la masa de la ciudadanía privándola de los elementos esenciales que les hagan darse cuenta de quiénes son verdaderamente, qué lugar ocupan y qué país quieren para el mañana. Mantener a una gran parte de la sociedad en la ignorancia es calificarles no el voto sino la vida colocándonos para siempre un escalón debajo de las oportunidades que predica la democracia.

Cuando vemos a gran parte de una juventud ganada por la disipación, la tendencia al alcoholismo y a la sexualidad desenfrenados; carentes de toda preocupación que vaya más allá de contar con unos pesos en el bolsillo y procurarse los bienes materiales más sensibles. Sin trabajo, sin expectativas para conseguirlo y lo que es peor, sin ninguna preocupación por realizarse como personas, desprovistos casi totalmente de valores esenciales; ¿no hemos de preguntarnos qué estamos haciendo como adultos en beneficio de estos que ya están votando; es decir, decidiendo el país que desean vivir?

El nudo de la cuestión está en el hogar, destruido como célula primigenia de la sociedad, pero complementado en esa disolución del saber y del instruir con un sistema educativo tan laxo como promiscuo, donde el propio Ministerio emite la orden de disminuir al máximo las exigencias a condición de que la masa se promueva al grado/curso superior sin importar si han aprendido o no.

Entonces, como dice el lector “gmaisares” con acertado conocimiento, si bien la educación es un derecho constitucional consagrado en la Carta Magna y subrayado por los Tratados internacionales, sin embargo, ¿de qué sirve hablar sólo de derechos si no se enseñan los deberes? Hoy todos saben que tienen derechos, pero vaya uno a sancionar una falta y se verá ante un Tribunal acusado por padres homologados en ese despropósito por el silencio de las autoridades.

Me pregunto y pregunto: ¿Ese ciudadano está capacitado para decidir a quién votar y para qué lo vota? Tiendo a pensar que ese individuo tiene sembrado un sentimiento tan totalitario como los que proscriben o pretenden calificar el voto. Y lo más paradójico es que lo han aprendido en el marco de una parloteada plena vigencia de la democracia.

Cuando el mismo lector habla de que las Universidades Públicas deben contar con todas las carreras de grado, hay que saludar esa iniciativa con el mayor entusiasmo, porque debiéramos ya haber superado hace mucho tiempo la discusión sobre cuál educación es mejor, si la privada o la pública. Debiera ser que la educación pública tenga tal excelencia que compita con la privada, que es un hecho que en algunos establecimientos llega a tener un primerísimo nivel; pero lamentablemente para pocos.

Y aquí vamos con la opinión del lector que firma “piensopienso”; que asimila mi opinión con la de Ingenieros o la de Ortega y Gasset, éste último que recomienda en “La Rebelión de las Masas” la necesidad de que una “Elite culta gobernara y se ocupara de ilustrar a la masa”; los tiempos han demostrado que si bien ambos conceptos varían según la época, pueden llegar a convivir dentro de una misma clase social, de donde no es tan elitista en el sentido social sino intelectual, diría más bien.
Pero vamos al hecho de que al fin de cuentas así venimos formados desde Mayo de 1810. ¿No fue la Primera Junta un grupo elitista que determinó qué se podía y no aprender? Moreno censuró el “Contrato Social” de Rousseau en un acto –y es mi opinión- con el cual quizás quiso congraciarse con la corporación católica, por ejemplo. Salvo a Belgrano que luchó por una instrucción pública realmente democrática. Desde 1853 y sobre todo a partir de las Presidencias Históricas fue una elite la que formó a las masas y las destinó a trabajar según convenía a sus intereses. De otra manera no hubiera surgido una ley como la 1420, que con todo fue una conquista para la educación pública.
No, señor “piensopienso”, no postulo minorías selectas gobernando, aunque si usted mira con atención los gobiernos que tenemos advertirá que son verdaderas oligarquías con traje de democracia, sobre lo cual nada más debo sugerir pues ellos ya lo han hecho.

Es la paradoja de este tiempo; una democracia que se encarga de desalfabetizar a la masa en beneficio de un grupo que gobierna y lo hace deliberadamente reduciendo a esa masa a la impotencia de poder evaluar la realidad, algo mucho peor que el voto calificado.

Habla de la “voluntad general”, concepto peligroso si los hay. Piense en la Revolución Francesa de la cual somos hijos institucionales, donde fue precisamente ese concepto de la “voluntad general” el que la desbarrancó en los sangrientos días de la guillotina.

En cuanto a la sociedad global, evidentemente no es lo mismo que la masa. La primera es un sistema que precisamente oprime a la masa en beneficio de pocos. La globalización es esencialmente paradójica; esa “Aldea Global” de McLuhan en los hechos no existe. Nunca hubo mayor concentración de la riqueza y despojo de la mayoría como lo prueba la inestabilidad del sistema económico. En la “Sociedad de la Información”, cuando la cultura universal se halla a un “click” de cada individuo, nunca hubo mayor ignorancia generalizada, las democracias son sólo figuras porque los sistemas son manejados por entidades económicas supranacionales, basta leer los diarios para darse cuenta, nada más.

Pero ese sistema globalizado exige como parámetro para el éxito la especialización, la calidad; nunca costó tanto conseguir un trabajo calificado como ahora. Entonces preocupa que nuestros jóvenes no se preparen para mejorar sus posibilidades y vayan quedando en un tamiz que amontona inclemente a miles en la frustración y el descreimiento, preparando un caldo de violencia que ya está explotando.

El movimiento de los “indignados” y la “Primavera árabe” no tienen contenido político sino social. Fíjese que el puntapié inicial de los hechos del Magreb, en Túnez, fue a causa de un suicidio a lo bonzo de un joven desesperado por no conseguir trabajo. Una chispa que encendió un reclamo mundial que viene creciendo. No es ninguna esperanza, es una realidad. Bastará esperar un poco más de tiempo para ver quién tiene la razón. Hasta los países más democráticos están comenzando a reprimir esos movimientos.

Por todo esto es que la preocupación central corre hacia la necesidad de tocar las puertas de los gobiernos, de éste que tenemos más cerca en nuestra Provincia de Salta y exigirle que haga algo urgente. Porque la educación es una inversión a muy largo plazo. Una semilla con frutos de largo aliento, que esta Ministro en mi opinión sin sangre para el tiempo que vivimos no verá si es que reacciona.

¿Cómo hacerlo? Nadie tiene una fórmula exclusiva. Una reforma educativa debe salir de un consenso social y eso importa un acto democrático del Gobierno a través de una masiva convocatoria y más que eso, es un acto de valentía al que habría que ver si están dispuestos a aceptar.

El fin tiene que ser la recuperación de la calidad cívica del educando. Hay que comenzar a formar buenos ciudadanos que respeten y cuiden su patrimonio público para que no tengamos que enrejar todo, monumentos, edificios públicos y casas particulares.

La paz social no la consiguen los patrulleros y los policías en las calles. Saquen el Ejército también que el resultado será una respuesta más violenta. La paz social se acuna en las aulas, se dibuja con tiza y se viste con guardapolvos blancos, como decía Yrigoyen para que todos se sintieran iguales. Allí comienza el ejercicio de la democracia, enseñando quiénes somos, de dónde venimos y gestando un sentimiento común que se llama patriotismo.

La historia es el hilván que anuda ese sentimiento. Cuando un pueblo quiere recuperarse tiene que estudiar su historia porque ése es su árbol genealógico institucional.

Hay que formar ciudadanos conscientes de sus derechos y de sus deberes que aprendan que se llega trabajando. Hoy tenemos ya una generación de argentinos que nunca trabajó y que nunca vio trabajar, cuyo mayor esfuerzo es pararse una mañana entera a cobrar un subsidio. A ese ciudadano el propio Estado ya le está calificando su voto y le está hipotecando su futuro.

Celebro, sí señor; celebro que haya lectores que se metan al debate. Y ojalá hoy se sumen otros, que disientan o que apoyen pero con seriedad, hasta que un día tengamos que encontrarnos en una tribuna para decir aquella frase tan feliz: “Yo disiento con Usted, pero daría la vida porque siguiera hablando”.-


Por: Ernesto Bisceglia
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Comentarios (13)

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PiensoPienso | 17/10/2011 | 13:08 |
4. Si la evaluación de conocimientos se hiciera en todos los estamentos de esa edad, y no sólo en los escolarizados, seguramente la evolución notada sería otra. Entonces no estoy de acuerdo en que haya una desalfabetización deliberada de la sociedad. Como tampoco creo que deba cuestionarse la capacidad de votar de los jóvenes, no pienso que la juventud esté totalmente desprovista de valores, no hay ahora mayor ignorancia generalizada que hace cien años. Ciertamente hay mucha más información e ideologización dando vueltas que en 1978 o en 1990, y eso es bueno.
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PiensoPienso | 17/10/2011 | 13:08 |
5. Para seguir brevemente, los indignados y la primavera árabe tienen contenido tanto político como social, la sociedad global es un colectivo humano con rasgos comunes (no es lo mismo que globalización) y la voluntad popular se plasma en el voto. Voto que puede estar condicionado por los subsidios pero que más que nada refleja la esperanza de la “masa” de sentirse incluida en un modelo. Ay, quisiera seguir exponiendo argumentos, pero me temo que sería poco delicado acaparar más espacio y tiempo de los lectores. ¡Mis disculpas, tanto por lo mucho que ya escribí como por lo que me faltó decir! Saludos.
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PiensoPienso | 17/10/2011 | 13:05 |
2. Gustavo F. J. Cirigliano indicaba, en “Educación y Futuro”, que la educación en Argentina se había estructurado por muchos años alrededor de las conveniencias del modelo agroexportador de la élite gobernante: muchos obreros con educación primaria, pocos empleados de clase media con educación secundaria y una clase alta para la que estaban destinadas las universidades. Personalmente coincido con esta lectura del pasado. Otros autores indican que el modelo de sustitución de importaciones requirió mayor cantidad de empleados y técnicos, y por lo tanto la matrícula de los secundarios fue en crecimiento “real” constante (mayor que el de la población de esa edad), dando lugar a una movilidad social. La dictadura de 1976-83 en cambio, generó un amesetamiento, tanto por las prácticas autoritarias como por el ajuste económico que sufrieron los trabajadores.
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PiensoPienso | 17/10/2011 | 13:05 |
3. La democracia renovó con ímpetu el crecimiento del acceso al secundario, lo que lógicamente llevó a un cuello de botella y a múltiples dificultades en las instituciones. Esta expansión se mantuvo hasta la crisis del 2001 y volvió a tomar impulso con la ley de educación media obligatoria y la asignación por hijo. Las cifras, por lo tanto, no avalan su hipótesis de que la democracia se encarga de desalfabetizar a la masa. Con errores, todo proceso democrático trató de democratizar el aprendizaje. Se habla mucho de la caída de la calidad educativa en la actualidad. Es innegable que hay que trabajar arduamente para mejorarla, pero hay que entender que esa caída se da en un contexto donde se ha logrado retener en las escuelas a muchos chicos de 13, 15 o 17 años que antes dejaban los libros en séptimo grado.
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PiensoPienso | 17/10/2011 | 13:03 |
Sr. Bisceglia, muchas gracias por su nota, que permite comprender mejor sus ideas y amplía la posibilidad de debatirlas. En particular, celebro que Ud. disipe mis dudas sobre su pensamiento democrático. Veo que coincidimos ya en varias cosas: la necesidad de mejorar la educación (en general y cívica en particular), la responsabilidad que le cabe al hogar y a la sociedad en el proceso de la formación en valores y la lectura revisionista de la historia. Como no es interesante coincidir, paso a detallarle dónde aparentemente diferimos.
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gmaisares | 17/10/2011 | 08:46 |
Estoy de acuerdo en cuanto a los efectos negativos del subsidio ya que califica el voto, impidiendo que estos quieran ingresar al mercado laboral registrado. Pero el que conoció el escalón mas bajo de la sociedad sabe que al obrero siempre se le ofreció trabajar en negro y por monedas, a la empleada doméstica estar a disposición de su empleador las 24 horas con un salario magro y desprotegida por un estatuto casi feudal de la época del 56, hoy reformado pero no sé si respetado. ¿O alguien me puede decir si una empleada doméstica se jubilo con 30 años de aportes?, La historia la escriben los que más tienen, estos son los únicos que pudieron estudiar, mandar a sus hijos a escuelas privadas y llevar un estándar de vida a costa de la explotación del trabajador. Hoy frente al flagelo que vivimos debemos hacernos una autocrítica ¿porque fallamos como sociedad?, no le puede culpar todo a los que gobiernan, la sociedad toda es responsable.
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wilfredoherrera | 17/10/2011 | 00:55 |
estoy de acuerdo con algunas opiniones vertidas del escritor, pero la unica forma de que el pais se levante en serio, es que deberia existir un acto de grandeza por parte de todos los dirigentes politicos, y un pacto como el de la mencloa seria exelente, pero previamente se debe entender desde lo individual lo que es el pacto social, debemos dejar de lado el fanatismo y pensar en funcion de pais, en cuanto a la educacion cada vez es mas limitada por la tecnologia, ya que facilita tanto las cosas que nos olvidamos hasta de pensar, y en consecuencia la politica de un estado trata de adecuarse a esa chatura intelectual, facilitandole mucho mas a un alumno, el estudio siendo que deberia ser todo lo contrario. El alcoholismo, la drogradiccion , la inseguridad,la desocupacion, y los planes de trabajo o subsidios, son simplemente consecuencias de lo absurdo en que se administra un estado
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vengadorocultos | 16/10/2011 | 21:22 |
Es mundial don ernesto, la humanidad no sabe a donde va. El capitalismo esta explotando y no se sabe para donde... Saludos.
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leonardo | 16/10/2011 | 13:42 |
Porque esos chicos nuestros chicos ya no estudian. no tienen posibilidad de un trabajo digno, ni que pensar en un proyecto de vida, pero cuando llegan a los 18 años tampoco saben y no les interesa a quien votar. Se está perdiendo la conciencia cívica. Por suerte, dicen que Dios es Argentino y han comenzado a soplar buenos vientos porque vemos que el actual Gobierno no solo muestra preocupación por la situación de la juventud sino que también ha aumentado la inversión en educación. Pero debemos unir a Padres, Alumnos, Profesores y Autoridades -la comunidad escolar- para la dantesca tarea de revertir este daño causado y recuperar a nuestros jóvenes , pero siempre acompañados de un periodismo objetivo y comprometido con la realidad, aunque por allí algunos trasnochados del pasado digan que es un periodismo militante.
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Ubencito | 16/10/2011 | 13:41 |
Muy buen análisis Leonardo, completamente de acuerdo. Hemos destruido la cultura del trabajo y del estudio. Bien por este tipo de notas que permiten generar un debate serio de ideas,.
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leonardo | 16/10/2011 | 13:35 |
A fin de ser breve solo diré que esa década -en mi opinión- constituye la más infame de la Historia ya que no solo destruye el tejido social, desmantela las industrias y vende hasta las joyas de la abuela sino que allí comienza la juventud, nuestros jóvenes a rodar por la pendiente. A falta de estudio, a falta de trabajo comienzan a tomar la senda torcida e ingresan por la senda del alcoholismo y lo que es peor: el de la droga, dejando de ser la Argentina zona de tránsito de los narcotraficantes para convertirse en un mercado cada vez más redituable. Y esto porque la edad de los jóvenes que se hacen adictos se va reduciendo y hoy por hoy hablamos ya no de jóvenes adictos sino de adolescentes e incluso de niños de 11 y 12 años que caen en ese terrible flagelo. Y a que conduce toda esta degradación. a la estupidización de las mentes -perdón por ese término demasiado grosero., pero es acorde por cuanto
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leonardo | 16/10/2011 | 13:26 |
Y si no miremos a Chile a ver qué pasa con los jóvenes que no pueden afrontar los elevados aranceles. Pero siguiendo en nuestro país produjo el General una generación de obreros técnicos, quizás los mejores calificados en América y se formalizó la cultura del trabajo. Pero también permitió que el hijo del barrendero no sea también barrendero sino un médico, un ingeniero toda una revolución educativa. De modo que la educación se generalizó en el pueblo y con ello la conciencia y el orgullo de pertenecer a una Nación. Los gobiernos de facto y los democráticos pero todos de neto corte liberal comenzaron a revertir la condición social del hijo de un trabajador al cual el salario comenzaba a alcanzarle para las Necesidades Básicas quedando relegado a un segundo plano la posibilidad de brindarle a sus hijos la chance de poder estudiar y elevar su status socialeconómico. Pero la debacle final se produce a partir del gobierno menemista.
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leonardo | 16/10/2011 | 13:17 |
La Historia es cíclica y en la Argentina parece que se repitieran los ciclos malos, especialmente en la 2da. década infame, la de los 90. Y fundamentaré porqué: Juan Domingo Perón en su primera presidencia decía: lo más peligroso que puede haber para un muchacho entre los 18 y los 20 años de edad es no tener orientado su porvenir , no saber lo que puede ocurrir el día de mañana ó cuando llegue a viejo. Ese es un problema fundamental a resolver porque de los 400.000 muchachos que entran a ka escuela primaria anualmente , solamente un 10 % asegura su porvenir por el camino de los estudios. El 90 % se dispersa después de los 12 años , cuando ha terminado la escuela primaria, sin porvenir alguno, y eso es para mi LA AMENAZA MÁS TERRIBLE CONTRA EL ESTADO, y contra la organización . Por supuesto que el Líder del M.N.J. supo y pudo contrarrestar esta inequidad creando escuelas fábricas, escuelas de medio turno y escuelas de aprendizaje, liberando el arancelamiento en las universidades, una clara forma de discriminar.

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