EVA PERÓN
CALLE UBICADA EN EL BARRIO JUAN MANUEL DE
ROSAS PLANO 2 B3
TERCERA PARTE
En los años que precedieron al 45,
Eva Duarte pasa a protagonizar algunos papeles dell cine argentino, y es así como participa en el año1939 en la película “
La Carga de los Valientes”, “
El Más Infeliz del Pueblo” en 1940, “
Una Novia en Apuros”, 1941. Las piadosas revistas de la época le endilgan no menos de una media docena de desengaños amorosos, pero es en el año 1943, cuando Evita logra el tope de su carrera artística al ser considerada
“la artista sentimental de los radioteatros porteños”. Ese mismo año
Juan Domingo Perón llegaba desde Italia donde se desempeñara como agregado militar, y participa de un movimiento revolucionario con el grado de Coronel.
Un por entonces estudiante de filosofía y Letras,
Muñoz Azpiri, es quién redacta los guiones de aquellas efusiones radiales, y es asimismo quién más tarde redactara algunos de sus discursos. Las radios de aquellos días promovían vidas de mujeres importantes de la historia, en la voz de
Eva Duarte, que ponía vida a
Isadora Duncan, Madame Chiang Kai Shek, Lady Hamilton, Rosario Pérez Zelada, mártir de la fiebre amarilla, Josefina de Francia, Ana de Austria, Alejandra Fedorovna, última zarina y de Isabel de Inglaterra. Durante esos tiempos muchas señoras de las ciudades de este país, vivieron al ritmo de esas obras donde Eva, protagonizaba el primer papel. Lo que nos se sabía era que, esa efervescencia radial estaba promocionada por el
Teniente Coronel Aníbal Imbert, que era a la sazón el personaje de más poder en las radios, al ser funcionario del gobierno de facto.
El destino siempre imprevisible hace que durante tres minutos y medio, el
15 de enero de 1944, un terremoto destruyó la ciudad de San Juan. Como siempre ocurre en estos cataclismos, todos los círculos profesionales, gremiales y artísticos se convocaron para la ayuda humanitaria. Eva Duarte, ya había aparecido en dos oportunidades en la tapa de la “
Revista Antena”, y en esta caótica situación, junto a un nutrido espectro de artistas de país, sale portando alcancías para colectar dinero que ayude a la reconstrucción de la ciudad. Participa activamente de reuniones destinadas al efecto, pero es el
22 de enero de 1944, cuando en momentos de
realizarse un enorme festival, conoce
al Coronel Perón, que por aquellos tiempos vivía en la calle Arenales al 3200, con una joven mendocina, apodada “Piraña”. Ni lerda ni perezosa, Eva Duarte, desplaza a la mendocina y se traslada a un departamento que ella tenía en la calle Posadas y que alquilaba, para cuando pudiera ocuparlo, cuando se casara con un industrial con el que estaba relacionada. Poco tiempo después se hizo cargo de un programa titulado “
Hacia un Mundo Mejor”, que estaba dedicado según el historiador Jorge Capsitski, a exaltar la obra de gobierno, del que participaba el Coronel Perón.
La prehistoria de Eva Perón, no es fácil de dilucidar, pues para quienes la aman, obvian estas épocas anteriores, prefiriendo pensar que había nacido en cuna de oro, olvidando la pobreza, y naciendo aquel mítico 16 de octubre de 1945. Para quienes la odian, esa misma oscura incertidumbre, permite cualquier clase de infundios y desbordes acerca de la vida de este personaje que se convirtiera en un instrumento clave y gravitante para la política de esos años. Dicen los historiadores que, aunque existieron numerosos testigos de aquel tiempo, fue harto difícil, confrontar sus testimonios con la realidad, de modo que es preferible colocarse a media distancia de los que se dijo, y de lo que fue. Pero a pesar de ello, es necesario saberlo, para poder de alguna manera definir el carácter y la futura actuación de esta persona que luego sería Eva Perón.
Entre las personas que la odiaron obsesivamente fue
Ezequiel Martínez Estrada, que en una ocasión escribiera:
“Ella era una sublimación de lo torpe, ruin, abyecto, informe, vengativo, ofídico; Y el pueblo vio que encarnaba, atributos de dioses infernales. Su resentimiento contra el género humano (sic), propio de una actriz de terceros papeles, se conformó con descargarse contra un objeto concreto: la oligarquía y el público de los teatros céntricos”. Se notaba en ella decía el autor, una desesperada ansiedad por saciarse de todo aquello que en su época desgraciada le fue negado. Sí se debe rescatar que nunca se sintió abrumada ni vencida, sólo acorralada, y que en aquellas ocasiones peleó intensamente, quizá no de la mejor manera, pues debió recurrir muchas veces a interesados protectores, para pagar el tan mentado “derecho de piso”. Estas ofensas a las que la sometió la vida, le permitió en años posteriores a emerger en un ambiente distinto a su medio, convencida para si misma de su pureza, arrastrando siempre los rencores que ella consideraba legítimos, y que ella los esgrimía como una espada, pronta a caer sobre el enemigo.
Decía alguno de sus biógrafos, uno de los dichos pronunciados en sus discursos:
“Mi sectarismo es todo un desagravio. Durante un siglo, los privilegiados fueron los explotadores de la clase obrera; hace falta que esto sea equilibrado con otro siglo en que los privilegiados sean los trabajadores”.
Hablaba de los ricos y decía lo siguiente despectivamente:
“Los obreros todavía tienen que subir, pero los ricos tienen mucho que bajar…”. Pero ocurre que, los ricos siguieron siendo ricos y un amplio sector enancado en la política, se hizo rico, pero sin amarla. Los ricos tampoco la amaron.
Tumba Eva Perón en Cementerio Recoleta, Buenos Aires
Eva Duarte convocaba fuertes rencores y fuertes amores. Ya habíamos enunciado lo que
Ezequiel Martínez Estrada decía, y así como él, miles de hombres y mujeres de la Argentina, la denostaban con el epíteto “
La Yegua”. Los que la amaban, se sintetiza en una carta escrita por un chico cualquiera que decía: “
Querida Evita: Yo quiero para los Reyes, cualquier cosa con tal de tener un recuerdo suyo, pero no tengo bicicleta”. Los obreros ferroviarios que eran sus opositores, la admiraban a pesar de que sabían que había echado a patadas de su garita, a un guardabarrera huelguista, al grito de: “
¡Y vos te decía comunista chabón!”. Ni sus más enconados enemigos podían negar que se dio totalmente, hasta cumplir lo que se había propuesto el
4 de junio de 1952, es decir exhibirse hasta último momento ante su pueblo, en ocasión del segundo mandato presidencial de Perón, tras tres inyecciones calmante, y su boca crispada, sin siquiera poder mover el cuello, casi traslúcida enfrentando al enemigo que la devoraba por dentro.
Decía
Tomás Eloy Martínez en un tramo de su novela “
Santa Evita”: “
Nadie se daba cuenta que su enfermedad la adelgazaba, pero también la encogía. Como le permitieron vestirse hasta el final, con los pijamas de su marido, Evita flotaba, cada vez más suelta en la inmensidad de aquellas telas. “¿No me encuentran hecha un jíbaro, un pigmeo? les decía a sus ministros que rodeaban su cama. Ellos le contestaban con alabanzas: “No diga eso señora. Si es un pigmeo usted, ¿nosotros qué seremos: piojos, microbios?”. La enfermeras en cambio le daban vuelta la realidad: “¿Ve lo bien que ha comido hoy?”, repetían mientras le retiraban los platos intactos. “Se le nota un poco más rellenita señora”. La engañaban como a una criatura y la ira que le ardía por dentro, sin salida, era lo que más le ahogaba: más que la enfermedad, que el decaimiento, que el terror insensato de despertarse muerta, y no saber qué hacer.
Próximamente una nueva nota acerca de la prehistoria de Eva Duarte de Perón
Dr. Ricardo Federico Mena
para 
Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna
“Las Calles de Salta y sus Nombres”.