Angastaco, lugar que ofrece su amistad, su fortuna y su vino
En el departamento de San Carlos, a 245 kilómetros de la ciudad de Salta por la Ruta Nacional 49, se encuentra la localidad de Angastaco. Este hermoso pueblo del Valle Calchaquí, que se encuentra a 1990 metros sobre el nivel del mar, cuenta con 2.532 kilómetros cuadrados y con 2531 habitantes.
Surcado por el río que lleva su mismo nombre y ubicado en plena serranía, el poblado de Angastaco es caracterizado por su tranquilidad, viñedos cercanos y un bello paisaje que lo rodea. Sus casas de adobe y piedra con galerías, en medio de campos cultivados que dan colores a su arenoso suelo, hacen del pueblo un precioso lugar.
Las tierras de Angastaco fueron divididas en fincas, en las mismas más tarde se construyeron iglesias. La vieja iglesia, que se encuentra a 5 kilómetros, data de 1945 y fue construida por el vecindario del lugar con materiales de la zona: adobe, techo de caña y piso de ladrillo, en el predio de la familia Cruz.

Iglesia en Angastaco, Salta
Mientras que en el pueblo la Iglesia del Carmen, la nueva, se encuentra sobre una lomada cuidando a sus habitantes, y tiene un estilo arquitectónico colonial construido por la Municipalidad de Angastaco entre los años 1976-1979. El arquitecto Guillermo Lee, fue el artista de este bello templo, que fue inaugurado el 8 de diciembre de 1979 por Monseñor Diego Gutiérrez Pedraza, Obispo de la Prelatura de Cayafate.
Quien ya ha visitado alguna vez Angastaco queda flechado con sus atractivos encantos e invadido por el deseo de volver a contemplarlo. Y es que siempre los Valles salteños guardan una sorpresa; a veces las extrañas y fantásticas formas de sus montañas, otras veces sus magníficos colores. Y Angastaco guarda para si tanto el capricho de las formas como de los tonos.
El pueblo cuenta con una preciosa Hostería, con un Centro Cívico, con un Museo Arqueológico, con la estupenda iglesia ubicada en una esquina de la plaza, con sus autóctonas artesanías, con sus vinos regionales y “pateros” y con su mistela de incomparable aroma.
Paisaje Angastaco, Salta
El lugar no es digno de turistas apresurados que solo desean echar un vistazo y seguir viaje, en Angastaco hay tanto para hacer que vale la pena quedarse unos días para realmente disfrutar de sus cosas buenas y de su gente. En las proximidades del pueblo, yendo por Cafayate, se halla un paisaje lunar esculpido por la propia naturaleza, sobre todo en los Pasos del "Ventisquero" y de la "Flecha". Se puede pasar miles de veces por el lugar y se encontrarán nuevas, casi infinitas combinaciones de formas y colores.
Los Colorados es un lugar a pocos kilómetros del pueblo, hacia el oeste, que uno debe conocer. A este enorme anfiteatro natural rodeado de montañas multicolores, en las que predomina un rojo intenso, es imposible describirlo en detalle, se requiere fotografiar o filmar su topografía para hacerse una idea de su magnitud y belleza.
La finca El Carmen, es una estancia rural a 8 kilómetros del pueblo en dirección norte, camino a Cachi. Enclavada entre un rico y fértil valle y la serranía, este hermoso lugar ofrece turismo rural a quien lo visite; tal como hospedaje, casas de comidas regionales “El Rincón Florido”, paseo por los lugares de cultivo, aguas termales y cabalgatas, entre otras. Allí se encuentra la iglesia más antigua de todo el Valle Calchaquí que data del año 1780. Bien vale la pena visitar la finca tanto por lo bonita y rica que es como por sus costumbres y su gente.
Los principales cultivos de estas tierras son la vid, los cereales, las frutas y algunas especias como el pimentón, el anís y el comino. El poeta salteño Manuel José Castilla escribió sobre este particular pueblo:
“verde, arena y vino”, “…caminante que llegas a este pueblo arenoso, permite que Angastaco te ofrezca su amistad, su fortuna y su vino, que beberás dichoso mientras pisas el blanco corazón de la luna…”
Por Rosario Torino Solá
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