Ya no son sólo rumores, directamente son denuncias y preparativos abiertos para un posible enfrentamiento en Medio Oriente.
IRÁN.- Todo el mundo sabía lo que Adolfo Hitler estaba haciendo en Alemania. La revisión de la historia dice que era imposible ocultar el rearme y las intenciones con que se hacía. La guerra se olfateaba desde lejos; sin embargo, dejaron que todo llegara hasta donde llegó. La historia parece estar repitiéndose con Irán.
Cuando un tema alcanza los titulares de los principales diarios del mundo y reconocidos periodistas se ocupan insistentemente de él, es porque al menos existe una “semiplena prueba” de que los hechos están al precipitar.
La tensión en Medio Oriente que supone la posibilidad de que Irán construya una bomba atómica ha desestabilizado la tranquilidad de los judíos y ha puesto a prueba la “doctrina Obama” (Menos belicista que la de Bush, aunque sólo sea un guión de intenciones no vinculante).
Desde hace unos años, Mahmud Ahmadijenad viene diciendo que en caso de un ataque, Irán desparramaría la guerra por todo el mundo, y según parece, esa no era una bravuconada y la idea ya ha sido puesta en práctica. Fidel Castro supo ya advertirle a Obama de que “Ahmadijenad no es ningún improvisado”. Es decir, si Israel termina de convencer a EE. UU. de que hay que atacar a Irán, se desataría un conflicto donde ningún país, ni siquiera la Argentina podría quedar exento de sufrir consecuencias.
Un primer alerta fue la denuncia de Estados Unidos del frustrado atentado en Washington D.C. para matar al embajador de Arabia Saudita, que descubrió la colaboración de sicarios de “Los Zetas”, el poderoso cartel mexicano en el hecho. Con anterioridad –aunque recién se supo ahora-, la CIA desmanteló un sabotaje cibernético contra la Casa Blanca, los principales organismos norteamericanos (CIA, FBI y Pentágono) y centrales nucleares, también ensamblado en México y con la supuesta complicidad de Irán. El arma a utilizar sería una “bomba digital”.
Iraníes en América Latina
La punta del ovillo surgió de una investigación de estudiantes y ex profesores de la Universidad Nacional de México que se infiltraron al estilo “hacker” y lograron grabaciones y testimonios según los cuales diplomáticos de Irán y Venezuela con el apoyo de la embajada de Cuba en ese país habría orquestado ese ataque masivo a los servidores.
Ahora, hace unas horas nada más, la congresista cubano-americana Ileana Ros-Lehtinen denunció públicamente la “penetración iraní en el Continente Latinoamericano” mediante una estrategia consistente en trazar lazos de todo tipo, como convenios de cooperación, de intercambio cultural y comercial, etc.
La funcionaria alertó explícitamente sobre “las conexiones de Irán en países como México, Venezuela, Argentina, Bolivia, Brasil y Colombia” para involucrarlos en su posible respuesta bélica a un ataque israelí-norteamericano, atacando objetivos estadounidenses en esos países.
Para graficar ese posible cuadro, Ros-Lehtinen dijo que "Se van a despertar muy tarde cuando ya tengan una bomba, como la tuvo Argentina, y una y otra vez. Y se van a despertar a decir: bueno, ¿por qué no hicimos lo suficiente?"
Esa situación coloca a la Argentina en una situación muy delicada, toda vez que dentro del esquema Sudamericano, es el país más alineado ideológicamente con los sospechados del mega-complot: Cuba y Venezuela, sin contar su demostrada simpatía al régimen iraní.
A esto se suma el triste antecedente de los ataques dinamiteros contra objetivos judíos hasta ahora sin responsables directos, lo que coloca a la Argentina en la zona roja por tres razones principalmente, según se adjudica a un informe de la CIA: una justicia ineficaz, fronteras absolutamente permeables al narcotráfico y por ende a cualquier tipo de terrorismo y un total estado de indefensión para una respuesta armada de cualquier tipo. En este momento Bolivia tiene mejor estado de preparación militar.
Pasando en limpio, el escenario es altamente volátil; con un país como Israel que tiene decidido un ataque militar a Irán, Estados Unidos que por ahora oprime con sanciones económicas, aunque la reciente caída de un avión espía en territorio iraní haya contribuido a empeorar las dudas, y un despliegue de “enviados” iraníes a los países sudamericanos para ir haciendo base.
En caso de explotar ese polvorín, nadie quedaría fuera del conflicto, de una manera o de otra. Y tal parece, la República Argentina estaría jugando las cartas equivocadas.
Por Ernesto Bisceglia
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