SAN JUAN
CALLE DE NUESTRA CIUDAD UBICADA
SEGÚN PLANO DE GUÍA Nº 16 B5-17 B1-B5-18 C2
Se trata de una de las ciudades de la Argentina ubicada en la
región de Cuyo. Limita por su lado norte con la ciudad de
La Rioja, al sur con
Mendoza y
San Luis. Por su lado oeste limita con
Chile, y esta separada de este país por la cordillera de
Los Andes. La fecha de su fundación es el
13 de junio de 1562, por
don Juan Jufré de Loayza y Montese, quien como adelantado de la tercera corriente colonizadora que vino del norte, funda esta ciudad de
San Juan de la Frontera, estando su capital en el actual valle de
Tucuma. Este nombre de San Juan, se hizo en nombre del santo patrono de Juan Jufré, el
apóstol San Juan.
Como dijéramos recientemente la ciudad de San Juan integraba e integra la región de Cuyo, que con el nombre de provincia, correspondía al
Reino de Chile.
Antes de que el español llegara a este territorio, estaba habitada por los
indios Huarpes que se extendieron en vastas regiones aledañas, entre ellas las de
Sierra Chica de Zonda, Villicum y Pié de Palo.
Eran tribus que se dedicaban a la agricultura, una de sus fuentes de subsistencia. Construían acequias de regadío con las cuales podían cultivar el maíz, la quinoa, el poroto, la calabaza. El maíz lo consumían asado; además dentro de su alimentación se encontraba la carne de llama y de guanaco, animales estos que eran criados para servir no sólo de alimento, sino también como animales de carga. La alimentación se completaba con carne charqueada, o sea secada al sol de los distintos animales que cazaban.
Luego de fundada la ciudad, de acuerdo a la reglamentación fijada por
La Real Cédula de Fundaciones, don Juan Jufré de Loayza, estructuró la nueva ciudad de acuerdo a las normas establecidas, es decir en damero. Este damero, se conformó con 25 manzanas, estando dividida cada manzana en cuatro solares. Al centro del rectángulo estaba el espacio destinado a la plaza mayor, y a sus lados los solares reservados para el cabildo, la Iglesia Matriz y las Órdenes Eclesiásticas. Se adjudicaron también algunas parcelas para la familia del fundador y para personajes principales.
A poco tiempo de su fundación Juan Jufré y algunos de los primeros pobladores regresaron a Chile. Su fundador no regresó a la ciudad fundada por él, hasta el año 1594. El primer asentamiento de la ciudad estuvo emplazado en la localidad de
Concepción, un distrito ubicado al norte de la ciudad capital, y que limita al norte con el departamento de
Chimbas y al sur con el departamento de
Santa Lucía. La localidad de Concepción homenajea a la
Inmaculada Concepción de la Virgen.
La ciudad de San Juan como así también las otras ciudades de Cuyo fueron asiento de luchas armadas, intrigas, y asesinatos políticos que convulsionaron la región y al país, obligando en alguna ocasión a la intervención de las fuerzas federales.
Uno de los ejemplos, es el del
doctor Francisco Ignacio Bustos, un federal que fuera el verdadero nervio del gobierno de ese signo político, en contraposición de su titular, José María Echagary, (1829) según la descripción de
Damián Hudson en
“Recuerdos Históricos de Cuyo". El Dr. Bustos fue abogado, diplomático, político, periodista notable y polemista agudo. Bustos se destacaba a pesar de ser muy joven, ya que sólo tenía 32 años cuando era ya ministro en San Juan, al defender la doctrina y a los hombres federales. Tanta era su preparación que, los unitarios a los que no le faltaban hombres ilustrados y de filosa pluma, además de hábiles políticos, lo atacaban con particular saña, pues veían en él la inteligencia de uno de los pocos cerebros que tenían los federales. Era su tío el General Juan Bautista Bustos, que acababa de morir luego de las heridas recibidas en la batalla de La Tablada, en Santa Fe, y lo había recomendado al Gobernador de Buenos Aires Manuel Dorrego, quien lo enviara a una misión diplomática en Bolivia en calidad de Embajador Plenipotenciario. Este joven abogado desempeñó múltiples actividades políticas y ejecutivas dentro del gobierno. En noviembre de 1829, Quiroga lo designa Secretario, a cargo de proveer hombres y abastecimientos para su ejército. Irritaba a los unitarios y a su jefes militares por su capacidad intelectual desarrollada en los diarios
“La Fragua Republicana” y el Yunque Republicano”. En esos diarios publica los detalles de los negocios de minas efectuados por
Rivadavia en Londres, las vinculaciones de él con las empresas financieras y las razones por las cuales se apresuró a hacer la paz con el Brasil. Da también detalles del fusilamiento de
Dorrego. José María Echagaray fue depuesto por las fuerzas del
general Paz, al mando del
Coronel Videla Castillo. La revuelta unitaria ocurría el 5 de abril de 1830. Bustos y Echagaray huyen hacia Chile, pero una partida apresa al Dr. Bustos a quién, luego de apresarlo, preparan una celada artera, facilitándole la fuga, lo cual era en realidad era una trampa con final de muerte. Lamadrid en un momento de las contiendas se encontraba en la ciudad, y según el historiador Roberto Juárez, la esposa de Bustos rogó a éste, “con lágrimas en los ojos y de rodillas” que dejara en libertad a su marido.
“Lamadrid le pidió 6.000 pesos para hacerlo; la familia con gran sacrificio estuvo de acuerdo” pagando la suma estipulada. “Lamadrid no sólo no soltó al preso, sino que lo hizo matar”, so pretexto de fuga. Bustos no había cumplido aún los 32 años.
Otro caso de luto y crimen político en San Juan, fue el del
Brigadier General don Nazario Benavidez, nacido en aquella ciudad en 1805, dentro de una familia modesta, de pequeños agricultores y comerciantes. En 1829, siendo oficial de milicias provinciales, se enrola en el ejército federal comandado por
Juan Facundo Quiroga. Combatió contra las tropas de la
Liga Unitaria, comandas por el General Paz, y de destacada actuación en la
batalla de la Ciudadela, contra el
General Gregorio Aráoz de Lamadrid en Tucumán. Una vez vencida la Liga Unitaria, participó en la Expedición al Desierto, comandando el legendario
“Regimiento 2 Cazadores de Los Andes”. Combatió también contra la confederación indígena del
Cacique Yanquetruz. Encabezó una rebelión que fue sofocada en contra del
Gobernador Yanzon-salteño-. Luego de la derrota de Yanzón a manos de
Tomás Brizuela, Benavidez es catapultado a la gobernación de San Juan, declarando una amplia amnistía por la cual regresan los exiliados en Chile, entre ellos don
Domingo Faustino Sarmiento. Allí Sarmiento, con el apoyo de Benavidez, se prodiga en cuanta actividad existe en la provincia, sin que lo molestaran los federales. Benavidez le da su primer empleo:
Director de la Banda Municipal de Música, que actúa en las fiestas públicas y privadas. El gobierno patriarcal y tolerante de Benavidez favorece todas las actividades de la provincia la cual exhibe una prosperidad manifiesta. Benavidez tiene un excelente corazón y bajo su gobierno no se ha fusilado ningún hombre por causas políticas.
Sarmiento paga mal la tolerancia de Benavidez, y en quinto número
del Zonda, publica un suelto malicioso contra la esposa de éste, llamándola
“la perrita”, con lo cual se granjea la animosidad de legisladores, funcionarios que ya estaban molestos con el primer número del semanario.
A fines de 1840 llega la guerra civil a las provincias de Cuyo, al formalizarse
la Coalición del Norte contra Rosas, mientras Sarmiento conspira. Benavidez por segunda vez lo conmina a que abandone sus actividades, pero a su vez trata de convencerlo para se una a las fuerzas rebeldes de Tomás Brizuela. Como resultado de estas actividades, Sarmiento cae prisionero en las celdas del Cabildo. Los federales están furiosos e invitan a Sarmiento y a de Oro a bajar hasta la plaza donde los esperaban. Los atacantes logran apresar a Sarmiento y lo atacan a empellones y puñetazos. Una vez más Benavídez le salva y le cura en su casa. Este General no se pliega a la sarta de barbaridades y crímenes que se suceden en la región y en el país. Mientras tanto ocurren una serie de acontecimientos guerreros que, al terminar culminarían con la ocupación de la ciudad por Lamadrid. Una vez en ella, Lamadrid se apodera de la familia de Benavidez y propone a éste el canje de sus parientes por el
Coronel Acha. Este digno general le respondió que:
“no canjeaba prisioneros de guerra por mujeres y niños inocentes”.
El 13 de septiembre de 1852, estalla otra insurrección contra Benavidez, encabezada por el
Coronel Santiago Albarracín. La historia de luchas, infidelidades y traiciones exceden las páginas de esta nota, pero lo cierto es que San Juan se enluta nuevamente con una traición y un crimen político. Benavidez que estaba prisionero en el cabildo, y con la complicidad del gobernador de turno
Manuel José Gómez Rufino, es asesinado en su calabozo por el
Comandante José Domingo Rodríguez que le disparó a quemarropa con el fusil arrebatado al centinela. Nuevamente otro crimen inaudito en San Juan.
Luego sobrevendría el crimen del
Chacho Peñaloza, además de otras vicisitudes sangrientas que culminarían con el último asesinato de un gobernador sanjuanino: el doctor Amable Jones. Esto terminaría de confirmar que San Juan había sido siempre una provincia difícil.
Por Ricardo Federico Mena
para
Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna
“Las Calles de Salta y sus Nombres”.