El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican
DON NATALIO ROLDÁN
EXPLORADOR Y CONQUISTADOR DEL RÍO BERMEJO
CALLE CÉNTRICA DE NUESTRA CIUDAD UBICADA EN EL COSTADO NORTE DEL SHOPPING- PERPENDICULAR CON AVDA. VIRREY TOLEDO
ENTRE LAS AVENIDAS VIRREY TOLEDO Y URUGUAY
PRIMERA PARTE

Aún es materia pendiente la canalización del río Bermejo, una vieja aspiración que viene desde la misma conquista española, para unir dos importantes regiones de esta parte de Sudamérica, dos países, como son Bolivia y Argentina.
El Río Bermejo abarca una cuenca de 123.162 kilómetros cuadrados, con una maravillosa diversidad de hábitats, y de formidable potencial para el desarrollo tanto humano, como de recursos, de manera que brinda una gran oportunidad para la integración económica y social de estos dos países involucrados. Esta cuenca está conformada por la Alta Cuenca de Bolivia y la Alta y Baja Cuenca Argentina, es decir la Cuenca del Río de la Plata. La Alta Cuenca de Bolivia está formada por el Río Grande de Tarija, el Río Alto Bermejo, denominado sólo Bermejo luego de la Junta de San Antonio, el Río Pescado y el Río San Francisco. En la Baja Cuenca existen una diversidad de ríos, afluentes del Bermejo. Toda esta cuenca está dedicada a la explotación forestal-ganadera.
Ya por los años 1790, don Juan Adrián Fernández Cornejo, logró unir el Río Tarija con el Río de la Plata, luego de 42 días de navegación. Este gran río fue descubierto por el Capitán Bartolomé Valero, y don Juan Gregorio Bazán, aproximadamente en 1567, y ya desde aquella épocas fue una constante preocupación su canalización y aprovechamiento como medio de comunicación entre el norte del país y Buenos Aires. Luego del frustrado intento del capitán Fernández Cornejo, el padre Morillo, intenta la navegación desde la Junta de San Francisco con el Bermejo, tardando 25 días en unir este punto con la ciudad de Corrientes. En 1790, o sea diez años después, Fernández Cornejo vuelve a intentar la navegación, partiendo desde la confluencia de los ríos Zenta y Bermejo, culminando este periplo con todo éxito. El año 1824, el Gobernador de Salta Antonio Álvarez de Arenales, expide una autorización a la Compañía de Descubrimiento y Navegación del Río Bermejo y en 1826, don Pablo Soria realiza un primer viaje de exploración en dos canoas, partiendo del Río Grande de Jujuy o San Francisco, hasta la Junta del Bermejo y, desde ese punto, sigue el curso del río en un pequeño barco de fondo plano, siendo detenido por el dictador Francia, del Paraguay, en la desembocadura de este mismo río.
Otro de los antecedentes de la navegación del Bermejo, el que hiciera en 1856, don José Lavarello, auspiciado para ayudarle con los gastos, por don Evaristo Uriburu, rico propietario de Orán. El buque construido para ese fin se llamó Zenta y partió con un cargamento de lanas, cueros y minerales desde Santa Victoria, llegando al Paraná, sin problemas.
Don Natalio Roldán en conocimiento de esto, e impulsado por su carácter de conquistador, se dedicó durante años a la exploración y conocimiento de la región, habiendo totalizado más de veinte excursiones a esta desolada región. Soñaba con cambiar de manera efectiva estas regiones de Bolivia y la Argentina. Fue acompañado por la férrea voluntad de su mujer Genara y su hermano Rufino. La tarea era en realidad ciclópea, y con su dedo apuntando a la región fronteriza entre Salta y el Chaco, enfatizó que desde allí deberían comenzar los estudios. Era una zona colmada de esteros y madrejones, paraíso de varias especies de animales silvestres y yacarés. Era consciente de los esfuerzos por hacer canales donde el río se desdibujaba, realizar taponamientos y en definitiva, nivelar el terreno, hacer diques y murallones de la misma altura que las barrancas. Había que elegir el cauce más profundo, ahondarlo y dragarlo y hacer confluir otros, de manera de aumentar su caudal. Era necesario asimismo dinamitar saltos y talar árboles para facilitar la navegación.
Don Natalio Roldán fue el principal responsable de la Compañía de Navegación a Vapor del Río Bermejo, creada en el año 1869, siendo su primer barco, el denominado “SOL ARGENTINO”, estableciendo el puerto en Rivadavia; el barco tenía 101 pies de eslora Hacía falta mucho dinero, técnicos, ingenieros, barcos, mano de obra en cantidad, para culminar con éxito esta empresa. Tal vez pareciera una utopía, pero también fueron utópicas numerosas empresas que cambiaron el curso del mundo. Natalio Roldán, desplegó toda su caballerosidad, simpatía y amplios conocimientos de la zona, para ir realizando esta titánica tarea. Respecto a la mano de obra, decía que conquistando o convenciendo a los indios del lugar, se podía llegar a buen puerto; además contaba con el firme propósito del Presidente Sarmiento, de ayudarle en cuanto le fuera posible. Fue venciendo paulatinamente los obstáculos, hasta dar forma a esta “Compañía de Navegación a Vapor del Río Bermejo, cuyos objetivos eran no sólo la navegación sino también la colonización del Chaco. Se designó como ingeniero jefe de las obras a realizar, al ingeniero Tomás J. Page, de nacionalidad norteamericana, para algunos autores, e inglesa para otros.
El proyecto fue aprobado por Ley Nacional Nº 354 de los primeros días de octubre de 1869, con un convenio que otorgaba a los señores Roldán Y Matti la concesión para realizar los trabajos, concesión esta que fue transferida a la Sociedad.
El primer viaje se realizó en el año 1871; remontaron el Paraná, entraron al río Uruguay, y allí recogieron a don Natalio Roldán, que tenía una casa de remates en Asunción del Paraguay. Don Natalio, a la sazón estaba reponiéndose de paludismo, y había viajado a la ciudad de Asunción para liquidar su negocio. El 12 de marzo de ese año entraron al Bermejo, para iniciar una lucha despiadada, que se prolongaría por varios años. En realidad los españoles de la conquista habían tratado de navegarlo, pero su curso cambiante, los esteros en que se transformaba, además de los troncos disimulados en la corriente, se transformaban en trampas letales, aunados a los rápidos, las crecientes y los bancos de arena que alteraban su fisonomía. Otro de los inconvenientes con los que luchaban, eran las tribus salvajes que, disimuladas entre la arboleda ribereña, esperaban la oportunidad propicia para ultimarles.
El primer viaje, tuvo severas dificultades, pues una bajante, encalló el barco a la altura de Zorro Muerto. El Ing. Page dio por fracasada la expedición, pero Roldán desoyendo el consejo dirigió un informe a la Compañía en Buenos Aires y partió en un bote hacia Fortín Rivadavia, punto final del viaje. Fue acompañado por su después segundo, Juan Barbosa, Guillermo Aráoz, su artillero de confianza, Socarrán y cuatro marineros. Durante el viaje habían soportado la escasez de alimentos, 8 días de continuo remar, aparte del hostigamiento permanente de los indios. Luego de pedir ayuda al gobierno de Salta, regresó al barco, comprobando en varias regiones que el Bermejo se perdía en los esteros del Teuco. La tarea fue ímproba, y luego de conquistar a los indios, en determinado momento se llegó a tener a dos mil de ellos, trabajado disciplinadamente. Finalmente el Sol Argentino pudo salir de su varadura y llegar al Fortín Rivadavia. Llegaron de regreso a Buenos Aires, el 22 de febrero de 1872, casi un año después de su partida. Este viaje sirvió para demostrar la viabilidad de la empresa. El 5 de mayo de 1872, inicia su viaje el vapor “Gobernador Leguizamón”, el mejor barco que tuvo la compañía. En este viaje lo acompañó el presbítero Dr. Emilio Boedo, quien luego escribiera un libro, acerca de la navegación del Bermejo. Este barco estaba artillado con dos cañones que manejaban Aráoz y dos foguistas ingleses.
Esta nota resulta muy interesante por el esfuerzo realizado en su momento, e imposible de condensar en este breve espacio, por lo cual consideramos oportuno continuarlo en una próxima edición del Suplemento Cultural de
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