El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre los pueblos de Salta
AVENTURATE A LA POMA

Partiendo de la ciudad de Salta, viajando por la ruta provincial 68, atravesando varios pueblos salteños, pasando la Quebrada de Escoipe, tomando la ruta provincial 33 hasta Payogasta y continuando viaje acompañando al río Calchaquí, se llega a La Poma. Al noroeste de la provincia y a 190 kilómetros de esta, se encuentra este solemne departamento.
A pesar de que existen algunos vestigios precolombinos, el primer dato registrado del lugar es del colonizador español Manuel Félix Soltevila, quien llegó a estas tierras dos siglos después del descubrimiento de América.
Nevados en sus cumbres, quebradas sinuosas, imponentes cerros, numerosos y grandes cardones por donde se la mire; La Poma es un edén en los Valles Calchaquíes. Este pueblo, situado a más de 3.000 metros de altura está custodiado por Los Volcanes Gemelos que tienen unos cien mil años y pertenecen al periodo cuaternario.
La ciudad guarda invaluables tesoros a su alrededor que valen la pena ser visitados. A unos dos kilómetros se encuentra el Puente del Diablo, una hermosa obra construida por la naturaleza en la que el agua del río Calchaquí se encajona en las montañas. El sonido natural producido por este encuentro hibrido y el imponente paisaje que se forma brinda la sensación, a quien lo visite, de vivir un encuentro directo y total con la naturaleza.
Otra riqueza de las cercanías de La Poma son Los Graneros. Adentro de una enorme cueva hay silos circulares y rectangulares que servían fundamentalmente para almacenar maíz y que habrían sido excavados por los incas hace cinco siglos. Estos contienen los principios modernos de ventilación y protección de roedores que hasta hoy están vigentes. Y también, un poco más delante de allí se encuentra Campo Negro, un terreno tapizado de piedra pómez gracias a una antigua erupción de sus volcanes.
El pueblo tiene un encanto particular y a pesar que casi fue destruido por una catástrofe natural, sigue conservando una arquitectura antigua y atractiva. El 24 de diciembre de 1930 un terremoto, de 6 puntos en la escala Richter y VIII en la escalla de Mercalli, casi destruye la ciudad de La Poma por completo. A pesar que el fenómeno provocó numerosas víctimas fatales e importantes daños, el pueblo pudo superar estas grandes pérdidas.
Un clima de templado a fresco, que no supera los 20 grados en verano, y escasez de precipitaciones hacen de La Poma, un lugar ideal para la cría de caprinos y camélidos, los cuales aprovechan las típicas praderas naturales que se dan en esta particular zona.
La localidad de La Poma, que pertenece al Circuito Turístico Andino, ofrece la oportunidad de ascender a la Puna Salteña que es una de las experiencias más impresionantes del norte argentino. Hacia el norte de la localidad, se une el Circuito Valles Calchaquíes con el Circuito Andino, solo se puede seguir por este trayecto de ripio con vehículos 4x4 con dos neumáticos de auxilio y equipo de oxigeno por la altura, pues se llega a los 5.000 metros sobre el nivel del mar. Ideal para quienes disfrutan de la adrenalina y les gusta el turismo de aventura.
La zamba “La Pomeña” nació en esta localidad. Compuesta en 1969 por Manual Castilla, con música de Gustavo “Cuchi” Leguizamón; la canción nació en La Poma cuando Castilla viajó al pueblo, para visitar a su primo. Como dice la primera estrofa, la protagonista es Eulogia Tapia una pastora de la localidad, a quien Castilla conoció en su viaje durante el festejo del carnaval. Eulogia Tapia entonces tenía 18 años, ahora tiene más de 60, pero su vida es la misma. A pesar de la popularidad de su nombre, las cosas no han cambiado mucho para ella, cada mañana de verano se la puede encontrar con las botas de goma, ordeñando o mateando con su marido, en La Poma, bajo el alero de su casa de adobe.
Esta zona montañosa por excelencia, con alturas que sobrepasan los 6.000 metros, donde los rebaños de ovejas y llamas se encuentran por todos lados; es una postal de uno de los paisajes y encuadres más típicos y representativos del norte del país. En el punto más alto de los valles Calchaquíes, donde se pispea el inicio de la puna salteña, entre quebradas, montañas y sierras con cardones se encuentra, esperando tu visita, esta hermosa ciudad.
Por Rosario Torino Solá
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