POR ROSARIO TORINO SOLÁ

Los pueblos de Salta: Santa Victoria

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre los pueblos de Salta.

Santa Victoria
Viernes, 03/06/2011 | 20:20 hs


                 Santa Victoria, Al encuentro de su cultura



Santa Victoria, junto al departamento de Iruya conforman la Prepuna, región que se encuentra bordeando la altiplanicie de la Puna. Ubicada a 500 kilómetros de la ciudad de Salta, esta localidad: Santa Victoria; comprende los municipios de Santa Victoria Oeste, Los Toldos y Nazareno.

Esta localidad posee una gran variabilidad ambiental, diseñada por una notoria característica topográfica. Esta topografía montañosa se encuentra en un gran plano inclinado comenzando en la sierra de Santa Victoria, con alturas de 5.000 metros, hasta el límite con la localidad de Orán. Al norte el departamento de Tarija, Bolivia, al este el río Santa Rosa, al oeste la provincia de Jujuy y al suroeste la Sierra de San Andrés, delimitan esta localidad de Santa Victoria.

Los orígenes fundacionales de este pueblo se remontan a comienzos del siglo XIX. Por mandato del Marqués Juan José Fernández Campero, se funda un nuevo poblado el 17 de noviembre de 1803, con la denominación de “Santa María, Virgen y Mártir de Jesucristo”, según consta en un documento labrado en el año 1828, conocido como “Certificación para todos los tiempos”.

Francisco Pirquer, un franciscano, después explicó que la advocación de Santa Victoria se debe a que los misioneros que atendían en aquel tiempo la Viceparroquia de Acoyte, provenían de la región española de Cataluña, donde se encuentra la parroquia de San Acisclo y de Santa Victoria. El martirologio nos dice que estos santos eran hermanos y que fueron decapitados después de muchos tormentos durante la persecución de Dioclesiano en Córdoba, España, a principios del siglo III.
Este hermoso pueblo salteño posee un clima variado, que puede clasificarse en tres tipos: templado y frío al oeste, templado con mayor pluviosidad al centro y templado cálido al este. Si bien tiene un acceso complicado a quien desea visitarlo, el sinuoso camino de cornisa merece ser recorrido, ya que en él, tanto la altura como su bello e imponente paisaje, único e irrepetible, son constantes de viaje.

En la intersección de los ríos Acoyte y La Huerta, en el límite de la Selva Oranense, se encuentra este tipo de poblado de montaña, enmarcado por sierras y arroyos. Su municipio se caracteriza por sus casas y quintas que trepan la falda de la montaña, de terrazas escalonadas y calles angostas, empedradas y muy espinadas; incluso por alguna de ellas, es imposible la circulación de los vehículos. La iglesia “Santa Victoria Virgen y Mártir de Jesús Cristo” está ubicada en el lado más alto de la pequeña plaza, dándole escala y resaltando el espacio urbano público. Es de una sola nave, con torre exenta y gruesos muros de adobe.

Al estar tan alejada de todo el país, poco comunicada y cerca de la frontera con Bolivia, tiene lazos culturales muy fuertes con la zona Altoperuana. Si bien las fiestas más importantes de la zona son las religiosas, estas están combinadas con costumbres paganas propias de la herencia prehispánica. El 25 de julio se celebra el día del patrono loca,l San Santiago Apóstol y el 17 de noviembre, se recuerda a la santa patrona, la Virgen de Santa Victoria.

Pero no solo estos días el poblado adquiere un colorido especial, si no también coexisten en el lugar algunas fiestas tradicionales típicas del lugar. La hierra o “la marcada”, es una celebración que si bien se ha difundido por otros lugares, en Santa Victoria este festejo tiene gran importancia para sus habitantes. En esta celebración se coloca la marca y la señal de cada familia o propietario en su ganado bovino. Todo comienza un día antes cuando se reúne todo el ganado y se invita a los vecinos al lugar; esa madrugada se realizan los preparativos que consisten principalmente en buscar lazos para atrapar los animales, recipientes para las bebidas, sobre todo para la chicha que se prepara una semana antes y se confeccionan flores de lana de colores para poner en las orejas del animal una vez marcado. Generalmente al medio día arranca el evento.

Otra característica típica de Santa Victoria, es la presencia de las apachetas. En lo alto de la montaña se encuentran estos montículos de piedras; son pequeños altares de gran significado para los paisanos, porque representan a la Madre Tierra, de la que depende toda existencia humana. Un caminante de la región al toparse con una apacheta, descansa allí unos instantes y musita en silencio un deseo ancestral. Antes de llegar, este toma una piedra y la deposita en el montículo; una vez puesto, se quita el sombrero y recita una oración que siempre tiene relación con su rebaño, tierra u hogar. De esta manera la persona al marcharse sigue su camino lleno de confianza.

Su pueblo, de apenas 6.000 habitantes, se encuentra a 2.350 metros sobre el nivel del mar, rodeado de cultivos y árboles, entre los que llaman la atención los nogales. La hermosa localidad de Santa Victoria ha sido declarada Lugar Histórico en 1975.





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