El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre aquellos que nos identifican
DR. NICOLÁS AVELLANEDA
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
1874-1880
CALES DE NUESTRA CIUDAD UBICADAS EN BARRIOS BOULOGNE SUR MER-BARRIO SAN FANCISCO SOLANO Y BARRIO NORTE GRANDE-
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Museo Nicolás Avellaneda
Este abogado, periodista y político argentino, nació en un hogar de familias tradicionales tucumanas, con el poco conocido nombre de Nicolás Remigio Aurelio, el 3 de octubre de 1837. Fueron sus padres don Marco Avellaneda y doña Dolores Silva y Zavaleta. Su padre don Marco Avellaneda opositor a la tiranía rosista, fue degollado en los turbulentos años 41 en Metán por un lugarteniente de Rosas, el Coronel Mariano Maza. Curiosamente su tesis de doctorado fue “La Pena de Muerte”. Fue conocido como el “Mártir de Metán”. Tenía el niño Nicolás apenas cuatro años. Este hecho motivó a su familia a exiliarse en Bolivia, donde dos ciudades dolientes albergaron su niñez sin padre. Esas ciudades fueron Tarija y Tupiza. Su patria y su terruño chico no estaba demasiado lejos hacia el sur, aunque la región había dejado ya de pertenecer a las Provincias Unidas, no ha mucho tiempo, por desdichadas políticas de don Bernardino Rivadavia. Su padre fue el Jefe de la Coalición del Norte contra la tiranía que agobiaba al país, siendo su cabeza plantada con toda ignominia en el año 1841, en una pica colocada en la plaza pública de la ciudad de Tucumán. Fue la valentía de una distinguida matrona, doña Fortunata García de García, quién rescatara, abrigada por las sombras de la noche, la cabeza de don Marco, para darle cristiana sepultura.
Como a tantos otros compañeros de desdicha, las primeras letras le fueron impartidas por viejos y abnegados sacerdotes.
Corría el año 1850, cuando la familia regresó a Tucumán para encarar la educación del muchacho, quien fuera inscripto en el Colegio de Monserrat, de la Universidad de Córdoba. Dice su inscripción: “El día seis de marzo de 1850, entra al Colegio, don Nicolás Avellaneda, natural de Tucumán, de catorce años, hijo del finado don Marco Avellaneda y de doña Dolores Silva. Por justas consideraciones que se han tenido presentes, queda obligado a pagar sólo cincuenta pesos por año, por sus alimentos”.
Siendo estudiante en la ciudad de Córdoba, luego de rendir exámenes brillantes, estos le permitieron obtener un cargo, con el cual el joven Avellaneda pensaba poder aliviar la pobreza familiar. Su juventud, motivó al rector de la Universidad a oponerse al mencionado nombramiento, pero Avellaneda lo convenció diciéndole, según lo afirma don Ricardo Levene. “No olvide señor Rector, que el infortunio hace precoces a los hombres…”
En 1855, aún sin haber concluido sus estudios universitarios, regresa a Tucumán y funda allí un periódico; pero no tardó en darse cuenta, que para insertarse en la vida del país se necesitaba ser periodista y también recibirse de abogado, aunque los pleitos no fueran para él lo más importante. Eran los días de Cepeda en que se enfrentaban las fuerzas de la Confederación al mando de Urquiza y las porteñas lideradas por Mitre. Había que ponerle pasión a sus escritos, como así también el vuelo literario que le fluía naturalmente. Decidió que Buenos Aires sería el escenario de su lucha, de modo que allí partió. Escribió en el “Comercio del Plata”, que fuera fundado por Florencio Varela en Montevideo. Ese diario luego tuvo su sede en Buenos Aires, limitándose a firmar sus artículos solamente con sus iniciales. Escribió luego en “El Nacional”, donde también lo hicieran Alberdi y Vélez Sarsfield. El diario fue clausurado luego, pues suspicacias políticas achacaron a algunos de sus escritos, una velada intención que conducía hacia el crimen político de Urquiza. Avellaneda reaccionó furiosamente y decía, según su biógrafo, don Ricardo Levene: “¿Dónde está la predicación del asesinato político que se nos atribuye? ¿Dónde está la política de exterminio que se nos atribuye? La suposición misma nos horroriza. ¿Nosotros, predicando el asesinato político y afilando con nuestras palabras el puñal de los verdugos? No, por Dios: llevamos en nuestras venas la sangre de los que mueren, no la sangre de los que matan… Esto decía el mismo día en que el diario se clausuraba, para deslindar responsabilidades ulteriores.
En 1860, el doctor Avellaneda fue nombrado profesor de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires. Al año siguiente publicó “Estudios sobre las Leyes de Tierras, que mereciera el elogio del propio Juan Bautista Alberdi. También en el año 1860 fue electo Diputado a la Legislatura bonaerense. Aún continuaba siendo diputado en 1866, cuando el Gobernador, Dr. Adolfo Alsina, le designara Ministro, cuya trayectoria fue plasmada en sus “Memorias”, siendo el primer funcionario que inaugurara esa práctica. Sarmiento al leer lo que correspondía a la educación primaria, le escribió, desde EEUU en septiembre de 1867: “La parte que en el mensaje consagra usted a la educación primaria, me ha hecho esperar por la salvación de América. ¡Cuánto hubiera dado por tenerla antes de publicar el prospecto “Ambas Américas!” Esto explica que Sarmiento habiendo sido elegido Presidente de la República en 1867, nombrara al Dr. Avellaneda en su gobierno como Ministro de Educación.
Es en el año 1860, cuando contrae enlace con la joven porteña doña Carmen Nóbrega. Fue una extraordinaria compañera, y gravitaría fundamentalmente en su vida. De ella decía don Eduardo Wilde: “…Cómo pudo ella, ejercer tan formidable presión, sobre tal hombre, sin hacerla sentir, ni ostentarla, sin provocar explosiones, esa mujer es genial como talento y como carácter…”
Tenía apenas 31 años, cuando inicia su gestión como Ministro de Justicia e Instrucción Pública, colaborando en todo en país a la creación de cientos de escuelas primarias, como así también en la creación de las primeras escuelas normales. Redactó una ley que hizo aprobar en el Congreso, por la cual se instalan en las ciudades y en los pueblos, las Bibliotecas Populares, y confirma la iniciativa de Mitre de fundar Colegios Nacionales. Debido a todas estas realizaciones es que comienza a gestarse su candidatura a la Presidencia de la Nación. Renuncia luego a u cargo ministerial, para aceptar una banca en el Senado de la Nación, ofrecida por su provincia natal, Tucumán.
En 1874, al finalizar la presidencia de Sarmiento, Avellaneda fue electo Presidente, derrotando a Mitre que, como candidato derrotado denunció fraude, levantándose en armas en contra de Avellaneda. Fue derrotado por las fuerzas del General Roca en el combate de La Verde. Mitre en consecuencia fue condenado a prisión, pero fue indultado generosamente por don Nicolás, que además en un gran gesto nombró en su gabinete a don Rufino de Elizalde y a don José María Gutiérrez, dos reconocidos mitristas.
En el año1876, inspirado en los conceptos de Alberdi que “gobernar es poblar”, promovió la sanción de la Ley de Inmigración, más conocida como Ley Avellaneda, lo cual duplicara el flujo inmigratorio, al conceder a los inmigrantes europeos promesas ventajosas de tierras y trabajo dentro de ellas.
Tuvo que enfrentar la crisis económica que sobreviniera luego de la presidencia de Sarmiento, con medidas de emergencia, como la disminución del presupuesto, la suspensión de la convertibilidad del papel moneda a oro, la rebaja de sueldos y el despido de empleados públicos. En diciembre de 1876, llegó al país el primer barco frigorífico, Le Frigorifique, equipado con dos cámaras que mantenían la temperatura a 0º, y en 1877, Le Paraguay, con cámaras que mantenían la temperatura a 30º bajo cero. Esto incrementó las exportaciones cárnicas del país. Asimismo las restricciones a las importaciones produjo un tímido desarrollo de la industria nacional, logrando que se establecieran tarifas proteccionistas para algunos productos, entre los que se encontraban las industrias harineras, vitivinícolas y del vestido, además de otras producciones igualmente importantes.
Es ese año de 1877, que se produce la primera huelga, sindical de la Sociedad Tipográfica Bonaerense, estableciendo una jornada de diez horas en invierno y doce en verano. Fue también durante su gobierno que se impulsó a través de su Ministro de Guerra la Campaña al desierto, para extender la frontera sur de la patria, llevada a cabo por muerte de Alsina, por el joven General Julio A. Roca, quien llevara a cabo una guerra ofensiva y sistemática. Este episodio fue llamado “La Conquista del Desierto” llevada a cabo entre los años 1878 y 1879. Al finalizar su período presidencial, Avellaneda envió al Congreso el proyecto de Ley de Federalización de la ciudad de Buenos Aires. En 1880 luego de cumplida su misión presidencial, fue electo Senador por la provincia de Tucumán, logrando la sanción de la ley universitaria, por la cual se conseguía la autonomía de las universidades. Fue luego electo Rector de la Universidad de Buenos Aires.
En 1885, afectado de una nefritis, se embarcó junto a su esposa rumbo a Europa, en busca de tratamiento, pero murió en alta mar, de regreso de su viaje el día 24 de noviembre de 1885 a la edad de 48 años.
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Dr. Ricardo Federico Mena
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Currículum abreviado del Dr. Federico Mena
El Dr. Mena- Martínez Castro es odontólogo y ha escrito dentro de su profesión diversos trabajos de investigación clínica, como asimismo acerca de variadas materias: Historia, Genealogía, Poesía, Novela, Teatro y Cuento. Pertenece a distintas instituciones académicas de la región y de Buenos Aires,
entre ellas es Miembro de Número del Centro de Estudios Históricos y Genealógicos “Gens Nostra” (Centro de Estudio Hispanoamericanos) con sede en Buenos Aires, Miembro correspondiente del Centro de Estudios Genealógicos de Tucumán, Miembro Fundador y de Número del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, Miembro Correspondiente del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos, Miembro de los Institutos Güemesiano, Belgraniano y Sanmartiniano de Salta, etc. Es autor de importantes trabajos dentro del cancionero popular, dos veces ganador en el Concurso Nacional de la Zamba ( zambas destacadas). Ha recibido numerosos premios provinciales y nacionales en su quehacer, entre los que se encuentran, el Primer Premio de Novela en el año 2000. Ha recibido de la Provincia de Salta el Premio al Mérito Artístico, etc. Colabora con
EL INTRANSIGENTE en su columna
“Las Calles de Salta y sus Nombres”.