El anuncio presidencial de la radarización del espacio aéreo y la incorporación de los militares al operativo contra el narcotráfico es una combinación que puede resultar explosiva
El tema es espinoso, complejo; difícil de tratar objetivamente y más todavía lograr que se comprenda que trata de ser un análisis de la situación y no una opinión subjetiva. No apto para fanáticos, se podría decir.
La historia comenzó el pasado jueves cuando la Presidente Cristina Fernández anunció el plan de radarización y dispuso que los militares colaboren en la lucha contra el narcotráfico. La frase presidencial de presentación es la que levantó el polvo entre los uniformados: "Seamos claros. Esta es la articulación inteligente del Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas, y el Ministerio de Seguridad y sus fuerzas en la lucha contra el narcotráfico"; para muchos eso de “inteligente” les sonó dudoso y otros se molestaron porque “ahora que nos necesitan, nos convocan”.
La presencia de los militares es posible sólo mediante una habilitación legislativa especial ya que la Ley de Defensa prevé el alistamiento de las Fuerzas Armadas sólo en caso de agresión externa, por eso la Ministro Garré tuvo que aclarar que sólo serán empleadas “en cuestiones logísticas admitidas en la Ley de Seguridad Interior y que no significa su involucramiento en la lucha contra el narcotráfico”; claro, porque de lo contrario se vulneraría la frontera legal que separa la seguridad interior del concepto de defensa nacional que prolijamente han hecho trizas durante estos años.
Informes que circulan “soto voce”, se atreven incluso a mencionar que este llamado a las Fuerzas Armadas es para cubrir los vacíos de personal que estaría dejando el desplazamiento de los gendarmes hacia regiones del interior del país para prevenir posibles desbordes sociales; pero es sólo eso: un comentario.
Los radares
Son fabricados por el INVAP, una Sociedad del Estado con más de tres décadas dedicadas a la investigación, al diseño y construcción de plantas, como al equipamiento de dispositivos de alta complejidad y que abarca desde la energía nuclear hasta la tecnología espacial.
Llos aparatos que irán integrándose a la red en funcionamiento dentro de los dos próximos años, tienen como complemento dos más que ya operan en Tartagal y Las Lomitas. Estos radares captan las señales y las envían para que personal de Fuerza Aérea las analice y de aviso sobre probables vuelos ilegales.
Llegado el caso, los aviones argentinos sólo pueden hacer un seguimiento ya que no tienen autorización para derribar aeronaves no identificadas, que según se estima, a diario, traspasan las fronteras aéreas de nuestro país en número de 100 a 150. Desde el PRO proyectan proponer la discusión de una ley que permita el derribo de ese tipo de aviones, idea que el Gobierno nacional ha rechazado de plano.
El proyecto del PRO se basa en el antecedente del Brasil que aprobó una ley de derribos que permite a los aviones de la Aviación vecina efectuar disparos de advertencia y así ya han forzado varios aterrizajes. La idea de unificar un protocolo en este sentido fue propuesta en altos niveles de discusión del Mercosur por Brasil, pero todavía está en debate.
En su discurso, la Presidente señaló que a los radares se unirían los aviones IA58 Pucará, concepto rebatido desde la oposición y en reuniones reservadas de la Fuerza Aérea, toda vez que no es un secreto de Estado que en los hechos, el sistema aéreo militar está en un momento terminal: de 10 aviones Hércules C130, sólo vuelan dos, por ejemplo.
En el caso de la Aviación Naval la situación es peor; los aviones de combate ya no existen, apenas unos cuantos destinados al transporte de carga y de aquellos cinco legendarios Super Etendard que transportaran los misiles Exocet que hundieron el “Sheffield” durante el conflicto de Malvinas, sólo existen dos y sin armamento.
Críticas al Sistema
Para la oposición, esta idea de los radares y los militares es nada más que un argumento electoral -“anuncio de campaña”, dijeron- y un intento asustado de hacer algo cuando la seguridad ya está superada por la delincuencia en todo sentido y en todo nivel. Para algunos el Operativo “Escudo Norte” no es más que un parche y hay que avanzar hacia soluciones más profundas como la creación de una Agencia federal, tipo la DEA norteamericana.
Para más, desde los sectores opositores en Diputados, ya anticiparon que “los 20 radares RASIT del Ejército “no sirven” y que tampoco son suficientes los 6 radares 3D (tres dimensiones)” prometidos por la Presidente.
La seguridad aérea concentrada en el norte dejaría el resto del territorio libre porque la Fuerza Aérea no posee capacidad operativa, como queda demostrado. Además, mientras se mira para el norte, en las cercanías del Golfo San Matías un magnate inglés, Charles Joe Lewis acaba de inaugurar un aeropuerto cuya pista tiene la misma longitud que la del Aeroparque Metropolitano y los guardias del mismo poseen mejor equipamiento que los efectivos argentinos y hasta tiene acceso a comunicación satelital y fue aprobado por la Fuerza Aérea Argentina.
Los Militares
El Presupuesto Militar argentino se incrementó en un 6% y con todo es el más bajo otorgado dentro del sector público. A la vez, mientras el gasto público en prebendas sociales se incrementó más que significativamente, la porción de gasto público dedicado a funcionamiento y reequipamiento de las Fuerzas Armadas, ha sido casi nulo.
Con esto, la Argentina viene a la cola de sus vecinos, incluso de Bolivia que acaba de comprar seis aviones de guerra K-8 de fabricación china, tres de los cuales ya patrullan la frontera en el marco de la lucha contra el narcotráfico.
Si la Presidente Cristina Fernández pretende un buen resultado integral de lo que acaba de anunciar, tal vez fuera oportuno también hacer cumplir la olvidada Ley de Reestructuración Militar sancionada por el Congreso en 1998, la cual estipulaba la asignación de un monto fijo durante cinco años para reequipamiento. Mientras el Ejército de Chile utiliza un Heckler & Koch de 5,56 mm, de origen alemán, nosotros continuamos luciendo orgullosos el viejo FAL 7,62 mm; un arma muy buena, pero superada.
En los hechos, en una supuesta hipótesis de conflicto regional –impensable en este momento-, no tenemos más de dos horas de capacidad de tiro; o sea, estamos indefensos. Se dice que hasta la Gendarmería Nacional posee mayor poder de fuego que el Ejército, y hasta su personal está mejor capacitado y activo.
En el caso de la Armada Argentina, los buques con capacidad de operar ni siquiera pueden controlar la pesca furtiva. Se calculan en ciento cincuenta los buques pesqueros y factorías de países extranjeros que operan en el margen de las doscientas millas que le corresponden al país y lo hacen libremente, depredando el patrimonio ictícola argentino.
"Tras los muros, sordos ruido…"
Cuando era Jefe del Ejército el General Roberto Bendini, supo decir: “No tengo capacidad técnica…” (18/09/06); no sólo eso, también se estaba quedando sin edificios ni terrenos, porque la poda preveía liquidar todo y quedarse sólo con cinco batallones para distribuirlos por el país.
Un “paper” que circula por allí relata que Garré convenció a la Presidente de incluir en el Operativo a los uniformados, especialmente a la Infantería del Ejército ya que sabiendo lo que están pensando los militares, ésta era una forma de doblegar esas opiniones reacias a participar, sobre todo porque no hay elementos suficientes y los que están, no tienen la preparación suficiente.
Pero la respuesta de los militares no vendrá por la fuerza sino por las urnas. Para elección tan sensible como la que se aproxima en Santa Fe, por ejemplo, se ha dado la orden tanto para militares como Fuerzas de Seguridad de comprometerse en la campaña a través del llamado Movimiento Republicano Cívico Militar que encabeza un General de apellido Giuliano. La tarea es movilizar las opiniones a favor del candidato Miguel Del Sel, claramente opositor al modelo kirchnerista, y que como vienen las encuestas podría posicionarse segundo, superando al crédito “K”, Rossi.
La propuesta de Cristina Fernández llega en el momento electoral oportuno; la pregunta es si utilizar ahora a las Fuerzas Armadas es lo acertado.-