POR ROSARIO TORINO SOLÁ

Los pueblos de Salta: La Viña

El Intransigente comenzó este especial que enorgullece a los salteños. Cada semana una entrega para saber sobre los pueblos de Salta.

Sábado, 30/07/2011 | 19:08 hs


                                                La Viña 

                                Tierra Hermosa de montañas





A 88 kilómetros de la ciudad de Salta, a la vera de la ruta nacional 68 y del Ferrocarril General Manuel Belgrano, se encuentra el departamento de La Viña. Entre grandes montañas, cercado por una amplia vegetación y embalses de gran belleza, se levanta esta hermosa localidad.

Viajando desde Salta hasta los Valles Calchaquíes, obligadamente se pasa por este atractivo pueblo. Su nombre se debe a los jesuitas, que en el siglo XVII cultivaron en el lugar los primeros viñedos de la zona, en la hacienda del Padre Alonso de OSMA.

El actual departamento comprende las tierras que fueron otorgadas a Don Pedro de Díaz por Don Hernando de Lerma en ocasión de fundar la ciudad de Salta. La costumbre de entonces era repartir las tierras conquistadas entre los acompañantes del fundador.

El 23 de junio de 1892, ambas Cámaras Legislativas de la ciudad promulgan la Ley 461, que designa como capital del departamento de La Viña al pueblo del mismo nombre. Cabe mencionar que entre los municipios más importantes se encuentra: Talampaya, Horqueta, San Antonio, Santa Ana y Ampascachi.



Alrededor de la plaza principal se establecieron antiguas y bajas casonas, y en frente de las mismas se encuentra la vieja Iglesia San Antonio de Padua que data del año 1830. La misma, está asentada sobre un oratorio construido en 1700, que en su interior guarda platería y elementos de la época colonial, como un Cristo articulado de la escuela cuzqueña y una Inmaculada de la escuela limeña.

Todos los 13 de junio de cada año la localidad celebra la fiesta de su patrono San Antonio de Padua. Ese día con un gran despliegue de colorido criollo, los habitantes del pueblo realizan un festival folclórico animado por artistas, tanto locales como nacionales, en el cual tanto lugareños como vecinos, disfrutan de un show y de un encuentro directo con el lugar.

En las afueras de este pueblito existen diversos atractivos para sus visitas, a los que se puede llegar rápida y fácilmente. A unos pocos kilómetros se encuentra la Finca “El Carmen”, un bucólico lugar donde se conserva un trapiche del siglo pasado, siendo tal vez lo único, que quedó de los ricos viñedos que fueron desapareciendo paulatinamente. También, por la misma ruta 68, se puede apreciar un área de medanos generados por la fuerte erosión de los vientos sobre las rocas sedimentadas de esta región.

Finalmente, a 3 kilómetros del pueblo y por un camino de ripio en dirección al paraje de la Finca “Entre Ríos”, se encuentra el Molino Jesuítico. Esta obra de ingeniería hidráulica, era utilizada para moler maíz, trigo y otros granos; es muy querida por los lugareños y fue construido por los indígenas a principios del siglo XVII.



En verano la temperatura alcanza máximas de 33 grados centígrados y en invierno las mínimas promedian un grado centígrado. Hoy en La Viña se cultiva poroto, tabaco, avena, alfalfa, cebada forrajera, centeno, ají seco, orégano, ajo y hortalizas. La ganadería, en tanto, abarca vacunos, ovinos, porcinos, equinos, asnales, mulares, conejos y aves.
En la actualidad el poblado cuenta con todas las comodidades como agua corriente, energía eléctrica, registro civil, juzgado de paz, municipalidad, colegios y hasta una radio de frecuencia modulada. Sus paisajes, sus colores, la brisa de las montañas y un cielo transparente hacen de La Viña un histórico poblado ideal para disfrutar.



Por Rosario Torino Solá
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