Una epidemia mundial de reclamos sociales se extiende y los gobiernos ni con la fuerza pública pueden controlar. Los manifestantes piden trabajo y estudio
El nuevo orden mundial parece aproximarse, pero tal parece, no es como originalmente lo habían diseñado. Porque si la característica de la Globalización es la paradoja, lo que se está viendo en los países árabes y europeos, es paradójico.
No son los gobiernos los que están planteando el tiempo por venir sino la gente, los pueblos, aquellos que el diseño iba a ser la carne de cañón, ahora son los protagonistas de este tiempo de cambios.
Tal vez, los que una vez pensaron que sería relativamente sencillo someter a los pueblos no contaron con que esos millones estaban ahora armados peligrosamente con las nuevas tecnologías que están esparciendo por doquier la semilla de la libertad económica y el rechazo al sistema. Todas las protestas, desde la que prendió la mecha en Túnez hasta las últimas expresiones en Madrid y más recientemente Londres, tienen un trasfondo socioeconómico que el sistema no puede resolver.
Por el contrario, esa entelequia llamada “Sistema” está hundiéndose lentamente. La última prueba ha sido una Londres incendiada, huérfana de su socio, los Estados Unidos que ya no puede sufragar sus desplantes frente a la Eurozona. Ahora el Reino Unido es un país de los que manotea desesperado para salvar los graves problemas que tiene y los que tendrá.
Las grandes potencias del mundo tienen que comenzar brutales ajustes que llegan como en el caso de Italia hasta proceder a la desaparición de ayuntamientos donde los pobladores no llegue al millar; en total 50.000 cargos: “Duele, pero no hay otra”, dice Berlusconi.
España comenzó este dominó europeo, una continuación de la “Primavera árabe” y ahora debe tomar medidas tan impopulares como una reforma laboral que raya en lo anticonstitucional. A la par, su vecino Italia es una de las deudas públicas más grandes, pasó del 128% del PBI al 206%.
Grecia ya fue rescatada dos veces pero al precio de una severa recesión; una de las economías más corrompidas donde se llegaba a cobrar jubilación de parientes ya fallecidos.
Los alemanes están pensando quitar 10.000 empleos y reducir los sueldos un 25 %. eliminando además las ayudas para desempleados .
Portugal ha reducido el sueldo de los funcionarios públicos y también reducido las prestaciones por desempleo además de la inversión en obra pública.
De modo que el panorama europeo está al borde de la tragedia, tanto que de no encontrar una salida pronto, el Euro estará amenazado.
Por eso es que la idea de un Nuevo Orden Mundial está amenazado por los conflictos sociales puertas adentro de cada país y afuera lo amenaza el “Poder Amarillo” que es la fortalecida economía asiática.
La gente de pronto ha tomado conciencia de su realidad y hace uso de su capacidad de expresión a través de las redes sociales y desde allí alguien sin rostro, cada usuario, forma su propia protesta, así lo hiciera.
No a la violencia
Los episodios de Londres se salieron del molde, sin duda, porque existe la conciencia entre los convocados de que es necesario reclamar pero en paz; por eso las últimas manifestaciones cuentan con jóvenes y ancianos que piensan que hacer lo que hacen "es la única forma de contribuir a mejorar la comunidad. Los jóvenes tienen derecho al trabajo y se lo están quitando", dicen.
El otro punto interesante es que se dice en las manifestaciones que los políticos no los representan y si acuden con apuro a tratar estos problemas es porque tienen gente en las calles que no pueden gobernar y que opinan que “están haciendo caso porque se han extendido las protestas, si no, no harían nada", aclara.
En definitiva, las manijas que tenían los gobiernos para mantener controlada a la población ya no tienen validez. Ahora el poder y el arma la tienen los ciudadanos que exigen de los representantes del pueblo respuestas, pero que no sea en la forma de represión sino que esperan que esto deje como saldo la conciencia de que únicamente Se podrá revertir la situación es mediante la generación de puestos de trabajo y educación.
Ya ocurrió en África, Europa y en Estados Unidos hay síntomas de congestión contra el sistema social. El Estado prebendario ya firmó su sentencia y por fin parece que el pueblo está tomando el lugar que le corresponde ¿Faltará mucho para eso?
Por Ernesto Bisceglia para