Nadie en su sano juicio puede dejar de advertir que los sistemas que gobiernan el mundo se debaten en una crisis terminal
ARGENTINA.- Nadie en su sano juicio puede dejar de advertir que los sistemas que gobiernan el mundo se debaten en una crisis terminal.
En tiempos de Carlos I de España el mundo se terminaba en las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar): “Non plus ultra” era la expresión que determinaba “nada más allá” de ese lugar.
Hoy es peor, porque al menos luego fue descubierta América, pero ahora “más allá” no queda nada, entre otras cosas porque el sistema se ha ocupado de eliminar toda posibilidad de esperanza que no esté sometida a la tecnología o cotizada en la Bolsa de Valores.
El mundo, principalmente desde la Segunda Guerra Mundial fue diseñado para ser administrado bajo un solo sistema financiero internacional que permitiera controlarlo todo. Allí nacieron el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, luego de las Conferencias de Bretton Woods.
Estados Unidos gobernó el planeta hasta que hace unos años un grupo muy selecto de dueños del dinero decidieron que era llegado el tiempo de ejercer el dominio universal de modo fáctico y pasaron a la acción.
El primer paso hacia la eliminación del dinero tal como lo conocemos lo dio Richard Nixon cuando abandonó el patrón oro; desde entonces hasta hoy, la economía ha seguido un patrón de hegemonización absolutamente deshumanizada.
La cuestión es que ahora se está revelando que el Imperio Norteamericano no ha sido más que la pieza más importante de ese perverso ajedrez, y sus números en baja están arrastrando al barranco a la economía mundial. Cruel paradoja para un país que de manejar los destinos del Planeta, ahora los lleva al fondo con él.
Los números no mienten, la concentración de los factores de producción en los mismos grupos que hoy se sacan la máscara para dominar al mundo, ha determinado el incremento global del precio de los alimentos que en algunos casos en los últimos meses acumulan un incremento de 33%.
Los índices de precios productor han subido un 7% en los últimos tres meses, mientras el “índice de miseria” (desempleo+inflación) ha registrado en los EE. UU., un límite récord, al tiempo que el desempleo se contará alrededor del 10% hasta la elección de Obama.
El empleo continúa desapareciendo: todavía en los años sesenta del siglo XX, se calculaba que un 97% de los egresados del ciclo medio de educación conseguían un empleo; hoy, esa cifra raya el 60%.
La ONU proyecta un crecimiento global de la economía para 2012 de sólo 0,5% y advierte sobre el caos que puede sobrevenir: "Todas estas debilidades ya están presentes, pero un empeoramiento mayor de una de ellas podría desencadenar un círculo vicioso que lleve a una severa tormenta financiera y una crisis económica" (Ver: Reporte anual Situación Económica Mundial y Perspectivas de la ONU).
Al debilitar el dólar y con una Europa que se desacelera y se dirige a la recesión, la “solución” es la creación de una moneda global y cada vez más virtual.
La cuestión social
Esta situación ha sido observada por las masas que han comenzado a reaccionar. Lo han hecho en el sitio menos esperado: el Magreb y han volteado regimenes que parecían inconmovibles.
Estos movimientos han demostrado la fragilidad de todo el sistema político global, porque los valores del Estado Nación que consagraba al Estado como la máxima expresión del desarrollo político, han desaparecido bajo el manejo de los grandes grupos empresarios que determinan las políticas de los pueblos según sus intereses.
De esa manera la democracia no es más que un discurso vacío de contenido, porque representan a la mayoría, pero en la ejecución de las políticas responden a la voluntad de una minoría.
Así ocurre con los gobiernos de corte populista que basándose en su amplia representación parlamentaria, anulan de facto el debate y sancionan leyes que únicamente responden al voluntarismo del Poder Ejecutivo. La democracia es formal, pero va cayendo en la ilegitimidad.
La vida es más un sueño porque el discurso político cubre todo lo necesario y el subsidio reemplaza al trabajo, el Internet a la educación, entonces aparece el wi-fi y la netbook gratuitas, pero sin contenidos. El ciudadano queda entonces reducido a un ente que vota y consume, nada más.
Si la gente sólo consumiera lo esencial, el sistema colapsaría por sobreproducción ya que se calcula que el 70·% de la oferta del consumismo se basa en productos superfluos.
Paradójicamente, el sistema se está autoestrangulando, porque como bien se señala “en el pecado está el castigo”, y el afán de concentración de poder y de lucro en pocas manos ha dejado a la humanidad fuera del reparto de oportunidades y las consecuencias no han tardado en hacerse sentir.
La Ley SOPA, un paradigma del control mundial
Es más que sintomático que luego de las revueltas sociales que sacudieron también a Europa y llegaron a las propias puertas de Wall Street, se proponga la sanción de una ley que si bien sería promulgada en Norteamérica tendría alcance global y le daría el derecho a los Organismos represivos de controlar y anular la libertad que hoy reina en Internet.
Porque aunque la ley se sancione en Estados Unidos, los servidores están domiciliados allí, de modo que el control de los mismos puede afectar contenidos generados en Argentina, Australia o donde sea.
Pero no sólo es el hecho jurídico de controlar el tráfico y limitar la libertad; en el fondo se trata de destruir la capacidad totalizadora del cerebro humano prohibiendo que reciba toda la información y que una vez procesada se exprese con igual libertad por Internet.
Se violaría además el derecho a la intimidad porque hasta los correos electrónicos podrían ser revisados bajo el pretexto de constatar que no trasladen contenidos protegidos por el copyright.
La Tierra también se rebela
Para más, a un mundo que se acerca a la anarquía política, económica y social, el mismo planeta ha comenzado a reaccionar contra la depredación desaprensiva de la humanidad, que ha avasallado el medio ambiente hasta este límite insostenible.
El caos, por lo tanto, ya es perceptible. Si se profundizan los hechos será más notable todavía, la diferencia es que las cosas de los hombres con buena voluntad pueden ser arreglables, pero las de la naturaleza son imposibles de reparar.
Es la propia Madre Tierra quien ahora se está haciendo escuchar, para demostrar que verdad es aquello que dice que Dios perdona siempre, el hombre a veces, pero la naturaleza nunca.
Por Ernesto Bisceglia
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Breve CV de Ernesto Bisceglia
Periodista, escritor y docente de Filosofía, Formación Ética y Ciudadana, Historia del Pensamiento Jurídico y Político, Historia de las Religiones. Ha publicado "Estampas de Salta" (1997); "Salta, el Capítulo de la Fe" (1998); "Masones, liberales y jacobinos, la otra guerra de Belgrano" (2005); "Formando Ciudadanos, un desafío cívico" (Manual, 2009);
"El Pueblo debe saber de qué se trata - Doscientos años de Periodismo en la Argentina" (2009); "El Alma Franciscana de Salta" (2010); "Compendio de Historia de la Iglesia y la Evangelización americana, en las Provincias Unidas y en el Obispado de Salta" (2010). En el género de Novela, ha publicado "Su Santidad, el Anticristo" , premiada en los Concursos Literarios Provinciales 2010. Tiene publicados varios trabajos de investigación sobre temas docentes y jurídicos .