Martin Prieto, director ejecutivo de Greenpeace Argentina, recibió a El Intransigente y defendió el accionar de su institución
ARGENTINA.- En medio de su discurso de reasunción de la Presidencia, Cristina Kirchner sorprendió con un duro ataque a las organizaciones ambientales. Las acusó de poner el foco en algunos puntos pero que hacen la vista gorda de lo que ocurre en Malvinas. En medio del conflicto por la minera de Famatina, su comentario encendió la respuesta de los dirigentes de las ONGs. Martin Prieto, director ejecutivo de Greenpeace Argentina, recibió a
y defendió el accionar de su institución.
- Cristina Fernández de Kirchner acusó a las organizaciones ambientalistas de callarse respecto de la cuestión ambiental en Malvinas. ¿Cuál es la opinión de Greenpeace?
Martín Prieto -Nos parece que la Presidenta está mal informada. Inmediatamente después de la guerra, Greenpeace denunció que el buque inglés Shefield que la Armada argentina hundió en medio del conflicto, tenía armas nucleares en su interior. Eso fue desmentido por el gobierno inglés en un principio, pero cinco años atrás reconocieron que era verdad. Nosotros denunciamos que se trataba de un material radiactivo peligrosísimo que está en el fondo del mar y que no hay modo de retirar. El Reino Unido ha creado un peligro absurdo, innecesario y de gran porte.
En el año 1999, Greenpeace se opuso a la exploración off shore en el area de Malvinas –entre otras- aludiendo que se trataba de un absurdo seguir extrayendo petróleo en plena crisis climática, que al ser quemado produce cambios en el efecto invernadero. Y finalmente, en el conflicto de la pesca señalamos que la posición de la Argentina era poco protectora de los recursos naturales, puesto que era totalmente tolerante en la acción de los barcos de pesca extranjeros.
- La Presidenta acusa a las organizaciones ambientalistas de no ocuparse del tema Malvinas. Pero, ¿no es una obligación del Estado la defensa de los recursos naturales?
Martín Prieto - Por supuesto. Es una obligación que le impone la Constitución en los artículos 41 y 43. Pero además, esto suena a cortina de humo en medio del conflicto por la mina de Famatina, donde una pueblada saca 11 mil personas a la calle en la provincia de La Rioja, donde la población no quiere que se arriesgue la provisión de agua de consumo humano ni que se arriesgue la calidad de esa agua.
El gobierno, en medio de esa crisis, no tiene mejor idea que denunciar la supuesta inacción de las ONGs argentinas e internacionales alrededor del tema Malvinas. La verdad es que entre el negocio de la minería y la salud de la población, el gobierno nacional ha optado por el negocio de la minería.
- ¿Cómo calificaría la política medioambiental del gobierno?
Martín Prieto - La minería no es el único punto flaco del gobierno a nivel ambiental. La Ley de Bosques y su estricto cumplimiento es un punto donde está en falta, la Ley de Glaciares que Cristina vetó por primera vez y después costó mucho poder volver a obtener la sanción –y que el gobierno demoró la reglamentación exageradamente- y los incumplimientos de todos los plazos fijados por la Corte Suprema en el caso Riachuelo. Son todos casos donde se nota la ausencia por parte del gobierno en cuestión ambiental.
- Sin embargo, desde los inicios del gobierno de Néstor Kirchner, con el emblemático caso de la pastera Botnia en Fray Bentos y la lucha del pueblo de Gualeguaychú, pareciera ser que los gobiernos kirchneristas mantuvieron un discurso proclive a la defensa de los derechos ambientales. Entre el discurso y la realidad, ¿la distancia es muy grande?
Martín Prieto - Absolutamente. Y el caso de las papeleras es un muy buen ejemplo. Es cierto que hay que reclamarle a Botnia un comportamiento ambiental absolutamente impecable, pero Argentina no tiene el mismo nivel de reclamo con las papeleras que están en territorio nacional, que contaminan sin cumplir los estándares exigibles para un sector tan contaminante como ese.
- ¿Cómo cree que se desarrollará la problemática de la minería, con fuertes intereses y supuestos inmejorables beneficios, pero con una resistencia social inquebrantable?
Martín Prieto - Es interesante pararse en la cuestión de los beneficios. Es cierto que en corto y mediano plazo, la minería es una proveedora de empleo en gran cantidad. Pero se trata de un empleo de tiempo limitado. Esto significa que, cuando el mineral desaparezca, esa empresa se retirará de la zona y dejará un pozo de depresión económica brutal que generará fuertes conflictos sociales. Pensemos lo que pasó en Cutralcó y Mosconi, ciudades que crecieron a la sombra de la extracción de petróleo. Cuando YPF fue privatizada en los noventa y se terminó el boom petrolero, dejó un foco de crisis económica y social muy importante. ¿Es ese el modelo que queremos de desarrollo?
- ¿Cómo analizan los movimientos sociales que defienden fuertemente los recursos naturales de sus comunidades? ¿Por qué creen que se están dando cada vez más frecuentemente?
Martín Prieto - Hay una obvia explicación, que es la falta de una oposición política que le ponga límites al gobierno. Entonces, es la misma población la que sale a enfrentar la falta de respuestas políticas. Lo que hay que producir es un cambio, y no ruido. Y la falta de una oposición con un fuerte poder legislativo que pueda ponerle límites al gobierno es lo que genera la desesperación de las poblaciones que, al sentirse desesperadas y desatendidas, deciden salir a la calle. Saben que son ellas o nadie.
Por Guido Baistrocchi
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