Paolo Gabriele
es el nombre del mayordomo acusado de haber robado documentación confidencial
del Vaticano.
Luego de ser,
en un principio, encerrado en una celda pequeña donde no podía siguiera estirar
los brazos, por 20 días la luz de su calabozo estuvo prendida constantemente
durantes las 24 horas del día.
"¿Es verdad que en la primera
celda en la que estuvo encerrado no podía siquiera estirar los brazos?",
le preguntó su abogada defensora, Cristina Arru, en la declaración que dió el
mayordomo frente al tribunal vaticano que se encuentra juzgándolo. "Sí, es
verdad", respondió el ex ayudante de cámara de Benedicto XVI. "¿Es
verdad que durante 15-20 días la luz de su celda estuvo encendida 24 horas al
día?", le cuestionó la abogada. "Sí", contestó el mayordomo.
"En la celda no había interruptor y la luz estaba encendida 24
horas".
Estas declaraciones generaron gran
polémica y llevaron a que el mismo fiscal vaticano abriera una investigación
para saber de presuntos abusos en la detención de Gabriele. Analistas
inclusive, compararon su situación con la de los presos de Guantánamo.
Federico Lombardi, vocero de la Santa
Sede, confirmó que le parecía muy curioso que salgan ahora a la luz las
supuestas malas condiciones de detención de Gabriele y que en "hasta la
celda más pequeña del Vaticano cumple con los requisitos internacionales". (Especial

)