CATAMARCA - El escándalo fue el jueves por la noche cuando llegaron
efectivos de la policía, médicos e integrantes de la Unidad judicial 2 para asegurarse que
el muerto no estuviera vivo. El hombre al que velaban en la sala funeraria de
Catamarca tenía 71 años.
El hombre de apellido
López no tuvo un funeral ordinario: su familia llamó a las autoridades para que se aseguren de que estaba muerto, ya que varios parientes suponían que estaba vivo. La confusión de los familiares se dio por la poca rigidez que presentaba el cuerpo, muy alejada del estado común de los cadáveres.
Las autoridades tuvieron que suspender el velatorio mientras el doctor
Gallo Canciani realizaba las pruebas correspondientes, que terminaron por constatar el fallecimiento. (Especial

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