ESTADOS UNIDOS -
Richar Lee Norris, de 37 años, sufrió un accidente con un arma de fuego en 1997. Allí perdio la
totalidad de su rostro. Su
transplante incluyó toda la cara y parte del cuello y cuero cabelludo, además de nuevos dientes, nariz, lengua y mandíbula.
Para realizar la
cirugía se tuvieron que retirar los huesos dañados del paciente, que incluían los restos de los
maxilares, pómulos y nariz; posteriormente acomodaron y soldaron los huesos sanos del donante, además de conectar músculos, piel, tejido conjuntivo, vasos sanguíneos y nervios.
Por 15 años
Norris tuvo que vivir aislado de las personas. Salía sólo en las noches y portando una máscara quirúrgica. “Antes la gente solía mirarme porque mi rostro estaba desfigurado; ahora ya no me miran, puedo salir a la calle sin que la gente haga comentarios sobre mí”, comento Norris. (Especial

)