TUCUMÁN.- El alperovichismo está decidido a conquistar a los adolescentes. La sanción de la ley que habilita el voto opcional a los jóvenes de 16 y 17 años abrió una puerta y un abanico de posibilidades que el oficialismo está dispuesto a aprovechar. Apenas días después de que la Legislatura aprobara la polémica normativa, desde el bloque Tucumán Crece anunciaron que pretenden regular los centros de estudiantes en las escuelas secundarias -y, lo que es más importante en este sentido, permitir su relación con partidos políticos-.
Y en las últimas horas se conoció un nuevo intento por captar el llamado -y ansiado- voto joven: la posibilidad de rever la Ley de 4 AM. La iniciativa que prevé la organización obligatoria de centros de estudiantes en las escuelas avanza más allá de su fin destacable, de brindar espacios de debate, participación y formación en la vida social a los más chicos, para convertirse en una herramienta más, el paso más allá necesario para que tenga sentido haber bajado la edad de sufragio hasta los 16. ¿De qué manera? Permitiendo algo totalmente innecesario en la vida política estudiantil secundaria: los partidos políticos.
Muchas escuelas (en especial las experimentales de la UNT y las grandes públicas como la Normal y el Nacional) hicieron gala siempre de centros de estudiantes fuertes, combativos, participativos y comprometidos.
Y nunca necesitaron -y esto tiene su sentido- del involucramiento de estructuras partidarias. El proyecto, elaborado por el alperovichista Marcelo Caponio, establece algunos puntos referidos a la conformación de estas estructuras dirigenciales entre los alumnos.
Apunta la obligatoriedad de que sólo exista un centro por escuela y que todos los estudiantes estén facultados para emitir su voto. Entre los argumentos para defender la norma, se destaca que ésta tiene como objeto "la formación de dirigentes, facilitando su inserción en partidos políticos comunales, municipales, provinciales o nacionales". Además, el Ministerio de Educación deberá hacer cumplir la ley en todos los establecimientos educativos. La norma permite que los partidos entablen contactos con los centros “para dar a conocer sus plataformas y acciones; dando a estos la posibilidad de adherir y trabajar en conjunto la construcción de su propia identidad y orientación política”, según argumentó Caponio, e incluso con financiamiento económico.
Para bailar hasta la madrugada
El mismo Caponio deslizó, en las últimas horas, que está trabajando en la confección de una ley que modifique a la Ley 7.740, que establece las 4 de la mañana como tope horario para el cierre de locales bailables. Un proyecto similar, elaborado por el jefe de la bancada oficialista, Roque Tobías Álvarez, está siendo estudiado en comisión.
Si bien el tema está todavía en pañales, desde el oficialismo no se sonrojaron al relacionar estas ideas (muchas veces descartadas cuando fueron propuestas por sectores de la sociedad e incluso algunos partidos opositores, como el PRO), con la baja en la edad de sufragio. "Si les damos más derechos a los chicos, el cuestionamiento que se viene es por qué continuamos sosteniendo un límite para su diversión”, señaló un parlamentario oficialista, según consignó La Gaceta.
Una ley que no tuvo tiempo para el análisis
El miércoles de la semana pasada, el bloque oficialista de la Legislatura aprobó la ley que habilita el voto opcional para los adolescentes de entre 16 y 18 años. La sanción estuvo marcada por el apuro del alperovichismo, que ni siquiera estudió en comisión el proyecto antes de darle dictamen favorable.
La iniciativa fue presentada hace dos viernes, por la noche. Ese lunes siguiente, por la mañana, recibió dictamen favorable en comisión. Un tratamiento totalmente opuesto al que recibió el proyecto que puso el tema en agenda, presentado en el Congreso Nacional por los senadores kirchneristas Aníbal Fernández y Elena Corregido.
La iniciativa impulsada por el Frente para la Victoria (FPV) lleva dos meses de tratamiento y análisis en comisiones, y recién se espera que en una o dos semanas reciba la sanción definitiva en la Cámara de Diputados. Tanto el Senado como la Cámara baja abrieron el debate a organizaciones sociales, y tardaron semanas en obtener dictámenes para llevar la propuesta al recinto. En Tucumán bastaron algunos minutos, considerando los días hábiles en los que la norma estuvo sin dictamen, para aprobar una ley que producirá un profundo cambio en el sistema electoral. Una diferencia que con el paso del tiempo se hará más profunda.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa.