JAPÓN.- Los
sueños parecían ser el único rincón donde nuestros secretos están guardados bajo siete llaves. A veces ni el propio sujeto tiene acceso, pero todo esto podría cambiar debido a las investigaciones de un grupo de científicos del Laboratorio de Neurociencia Computacional ATR. Anunciaron una tecnología que ofrece una lectura directa de las imágenes que se forman al interior del cerebro de quien duerme.
Los investigadores del laboratorio, con sede en Tokio, indicaron que desarrollaron una técnica que combina la obtención de neuroimágenes funcionales y el electroencefalograma y así escanearon la actividad cerebral de tres personas con resultados que, aseguran,
revelan el
contenido de sus fantasías oníricas.
El experimento consistió en despertar a los participantes en el momento en que detectaron patrones de ondas cerebrales que, por estudios previos, se sabe que son característicos del inicio del sueño, para luego preguntarles qué acababan de soñar y después pedirles que volvieran a dormir. Esto se repitió por bloques de 3 horas entre 7 y 10 ocasiones, en diferentes días, esto es, los participantes eran despertados hasta 10 veces por hora. Con un promedio de entre 6 y 7 sueños visuales por hora, los investigadores obtuvieron aproximadamente 200 reportes de sueños.
Con esta base de datos, el paso siguiente fue extraer las palabras clave de los relatos ofrecidos por los participantes, dividiéndolos en 20 categorías distintas conforme a la frecuencia de su aparición (por ejemplo, “carro”, “masculino”, “femenino”, “computadora”, etc.) que, a su vez, asociaron a las imágenes que las representaban. Estando despiertos, los participantes observaron estas fotografías al tiempo que los científicos registraban su actividad cerebral, patrones que se compararon con los que los soñantes habían tenido justo antes de ser despertados.
En particular los investigadores analizaron la actividad en las zonas del cerebro conocidas como V1, V2 y V3, abreviaturas que se refieren al córtex visual, el primario para V1 y las áreas corticales visuales extraestriadas para los restantes, involucradas todas en el procesamiento visual primario y percepciones básicas como el contraste y la orientación de bordes. Asimismo, el estudio incluyo otras regiones ligadas al reconocimiento de objetos.
De entrada, este procedimiento permitió saber que la capacidad para soñar (generar imágenes oníricas) comparte con la actividad visual las mismas zonas cerebrales de procesamiento —un hallazgo que parece confirmar esa intuición casi poética de que al soñar miramos dentro de nosotros mismos. (Especial

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