Sr. Director:
María Livia logró poder/alianzas de ricos, poder económico y poder político.
Logró deforestar el cerro 20 de febrero, un camino, un playón de transferencia de pasajeros (una Terminal paralela o propia sin control Municipal).
Traer más gente que el Tren a las Nubes o la serenata de Cafayate o los que visitan el Museo de Alta Montaña, la Balcarse o los Valles Calchaquíes, etc.
Continuar siendo un emprendimiento privado, conducido y administrado por la propia vidente/sanadora y su marido, sumando, ahora al sector Público.
Logró la franja de turistas – que desean tener todas las provincias – e incluso el mundo, porque en general, son de muy buenos recursos económicos, llegan en avión, en grandes ómnibus con servicio cama, en autos de alta gama, consumen días de hoteles de 3 estrellas para arriba, utilizan excursiones en colectivos, ropa de marca, etc. y SER definidos como TURISMO RELIGIOSO.
Seguramente sus Derechos de explotación y Fundación han crecido también.
Se ven ahora, combis, agencia de viaje, hoteles/hostales con el “logo”.
(a pesar de lo anterior) NO PUDO SUBORDINAR A LA IGLESIA DE SALTA, TAMPOCO LA OPINIÓN DEL VATICANO, tampoco la de miles de salteños, que renuevan año a año, su Pacto de Fidelidad ante sus Santos Patronos: el Sr. y la Virgen del Milagro.
De 1 a 7, está estado basado en “experiencias místicas o estados afectivos” donde ocurren realmente cosas que son irreconciliables con las leyes naturales, y que no hay duda, sobre el potencial transformador y sanador de la experiencia mística (curaciones, expulsión del demonio, testimonios, renovaciones, imposiciones de mano, cuadros sincopales -caídas-), y que además, no son solamente patrimonio sobrenaturales religiosos, sino también lo pueden sentir o expresar otras humanidades comunes, o tibetanos, o hindúes, o magos, o ilusionistas, chamanes, cantantes, etc., donde fenómenos como telepatía, hipnotismo, histerismo colectivo, clarividencia, precognición, levitación, bilocación, estigmas, olor a santidad son herramientas utilizadas por místicos en la “transmisión de sus experiencias”.
Carlos Amieva