SIRIA.- Bushr Al Tawashi, un
niño sirio de
2 años de edad, pasó más de tres meses separado de su familia, que le daba por
muerto. Pudo reunirse con sus padres.
Machhour Al Tawashi y su esposa, Arin Al Dakkar, junto con toda su familia huyeron de Damasco, escapando del continuo derramamiento de sangre. En su fuga pensaron que su hijo menor había sido recogido por alguno de los otros miembros de su extensa familia, que vivía toda junta bajo el mismo techo hasta que este cayó destruido en uno de los ataques. Pero al reunirse con sus dos hijos mayores, de 4 y 6 años de edad, y con el resto de parientes en un campo de refugiados se dieron cuenta de que Bushr no estaba.
Al intuir que un niño tan pequeño y solo en una zona de bombardeos no habría sobrevivido, la familia continuó su fuga. El 6 de agosto llegaron a Chipre en busca de asilo.
Un grupo de rebeldes que pasaba por su barrio le encontró y le entregaron a una familia vecina para que le cuidaran. La noticia de que el niño estaba vivo llegó a sus progenitores, que ahora residen en la ciudad chipriota de Limasol.
Según el padre, alguien reconoció al pequeño, ya que en su barrio todo el mundo se conocía, y logró ponerse en contacto con ellos. Machhour Al Tawashi tuvo que probar ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chipre que se trataba realmente de su hijo.
Finalmente, lograron llevarle al pequeño a la embajada de Chipre en Beirut (Líbano) y Machhour viajó hasta allí. “No puedo describir cómo me sentí cuando le vi. Primero no me reconoció, pero luego me abrazó y empezó a gritar: ¡papi!, ¡papi!”, cuenta Machhour. (Especial

)