GRAN BRETAÑA.- El caso de los
abusos sexuales del fallecido presentador televisivo
Jimmy Savile amenaza con la guerra interna en la
BBC. Los
periodistas no quieren pagar como
chivos expiatorios por una probable
vieja y amplia red de
pedofilia, hasta ahora
impune, y que vincularía al
excéntrico conductor con un
ex primer ministro británico,
parlamentarios y
otros
políticos.
Savile, presentador estrella entre los
años 60 y 80, fallecido el año
pasado, sería la
punta de un iceberg de una enorme
mafia de pedofilia, que incluiría también a ex directivos, staff, artistas vivos y muertos de la BBC, que se extendió por años
sin ser detectada. Sin embargo, es importante destacar que la policía británica investiga
114
abusos sexuales cometidos solamente por el fallecido presentador.
Las autoridades británicas ha comenzado a investigar dicha red de pedofilia después de que el
parlamentario laborista
Tom Watson lo informó a la
Cámara de los
Comunes. Delante del premier conservador
David Cameron, dijo que
existía
“clara inteligencia” para vincular a un grupo del
“establishment” político y social con una red de pedofilia, durante la interpelación parlamentaria del miércoles pasado.
En ese sentido, Watson pidió que “sea
reexaminado el caso de
Peter Righton”,
condenado en
Gran Bretaña por importación de
pornografía infantil desde
Holanda en
1992. “Si esa evidencia aún existe, contiene una
clara pista
de una amplia red de pedofilia”, informó.
Atónito,
Cameron respondió que observaría el
caso detalladamente para ver qué puede hacer el gobierno. “Usted está elevando un caso
muy difícil y complejo”, dijo.
Cameron se preguntó sobre
el rol de la BBC en este escándalo y
cómo
consiguió Savile permanecer
indemne tanto tiempo. Si la red de pedofilia
con alcances parlamentarios y en el Ejecutivo se comprueba, la
respuesta para el
encubrimiento está en
esas conexiones.
Ayer, la policía británica allanó la cabaña de Savile en las montañas
Highlands escocesas, que permanece
intacta desde que murió. Se
registraron al menos
20 casos de abuso en esta remota casa, donde el
príncipe Carlos fue varias veces invitado. Creen que puede haber aún
evidencias
intactas.
En este escenario, la BBC atraviesa
la peor crisis de
credibilidad de su historia.
Periodistas, editores y ejecutivos han declarado una
guerra sin
cuartel en defensa de su
trabajo y de su
independencia, ante los rumores
de que
“alguien” en la estructura estaba
protegiendo a los
pedófilos. (Especial

)