SUIZA.- Si bien
no tiene costa marítima,
Suiza no puede descartar
totalmente tener que volver a vivir
otro tsunami como el que ocurrió en
el
año 563 en el
lago Lemán, según un artículo publicado en
la revista Nature Geoscience.
En dicha ocasión, una
ola gigante devastó la orilla del lago Lemán,
el
mayor lago natural de Europa Occidental, en lo que se conoce como la
catástrofe del Tauredunum. Dos relatos históricos describen este mortífero tsunami, causado por
derrumbes en donde hoy es el cantón suizo de
Valais, a más de
70
kilómetros de Ginebra, en el lugar en que el Ródano entra en el lago
Lemán.
Este tsunami
inundó la orilla del lago,
arrasó pueblos, habitantes y
animales,
destruyó el puente de Ginebra y
penetró en la ciudad.
Por esta razón, un equipo de la
Universidad de Ginebra, especializado en
limnogeología (estudio de sedimentos lacustres), dirigido por
Katrina
Kremer, llevó a cabo una investigación en lo
más profundo del lago. Dicho estudio permitió descubrir un
depósito gigante de sedimentos
bajo el lecho del lago, el cual, según los investigadores, se depositó
de una sola vez.
La secuencia exacta de los acontecimientos que vinculan los
desprendimientos del monte Tauredunum y el tsunami del lago Lemán sigue
siendo
incierta, pero los investigadores emiten la hipótesis de que el
impacto del desprendimiento sobre sedimentos arenosos
desestabilizó los
terrenos de la zona de entrada del Ródano en el lago, la cual
se
desmoronó, provocando el tsunami en la superficie del Lemán. Según los investigadores, un acontecimiento así podría
reproducirse.
Hoy en día, más de
un millón de personas viven a orillas del Lemán y
la ciudad, según los científicos, es sumamente
vulnerable, dada su
poca altura con respecto al nivel del agua y su ubicación en la
extremidad del lago en forma de
embudo, lo cual
amplifica mucho la
amplitud de las
ondas.
"Queremos demostrar que las olas de un tsunami pueden afectar
potencialmente a ciudades, alrededor de
este lago o de otros grandes
lagos del mundo", explicó Kremer, para quien este riesgo,
conocido por los geológos, ha sido
"subestimado". (Especial

)