SALTA.- Luego de sufrir un accidente laboral en Italia, un hombre
viajó a Argentina por amor y fue estafado
en Salta por una mujer. Ahora, mendiga en la calle.
Rafael Napolitano conoció a una muer salteña en su país natal en el año 2003, tras haber perdido los dedos de una mano en un accidente laboral. Por esta discapacidad que le quedó en sus manos, el Estado italiano lo jubiló con un haber mensual de 1.800 euros y la aseguradora de trabajo le pagó 130.000 euros.
La mujer lo convenció de viajar al país y radicarse en Salta con una visa de turista y, al hacerlo, le otorgó el poder de cobrar sus haberes. Allí empezó el suplicio.
"Ella cobraba las jubilaciones y disponía del dinero. Cobraba y se iba al casino a jugar. No me daba ni para cigarrillos", dijo Napolitano en una entrevista a un diario porteño.
En 2008, el hombre dejó de recibir la jubilación por falta de actualización de registros médicos en Italia y un día, al volver a su casa en un taxi, la mujer le negó el dinero del viaje. A raíz de ello, el hombre fue preso.
Cuando salió de la cárcel, la mujer había desaparecido. Según cuenta, estaría viviendo en el Sur. "Se llevó mis documentos. Me dejó en la calle. Y sin pasaporte no pude renovar la visa. Hace casi cuatro años que vivo irregularmente en la Argentina", contó a Clarín.
Ahora el hombre vive con sus perros y se preocupa de que jamás le falte alimento. Sus dificultades para conseguir empleo son obvias a raíz de su discapacidad y su sueño es volver a Italia.
Allá, en su país natal, lo espera su madre. "Le conté todo. Que no tenía dónde vivir, que dormía en la calle sin poder bañarme, y que, para comer, iba casa por casa pidiendo las sobras de los almuerzos, o pan duro. Mamá me dijo que no podía estar así y con mi hermano, me enviaron un pasaje de avión, a confirmar en ventanilla, pero no puedo hacer uso del pasaje porque no tengo pasaporte", comentó.
Cuenta, además, que el año pasado su madre inició los trámites en el Consulado Italiano para que pueda salir del país. "Pero nadie me puede decir nada. Y encima, como vivo en la calle, no tengo dónde recibir una carta", finalizó. (Redacción

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