EE.UU.- El 1 de mayo del año pasado
, Joseph Hall, de tan solo
diez años, apuntó a su padre en la
cabeza con una pistola y le
disparó,
matándolo en el acto.
Más de un año después, el juicio por el asesinato de
Jeff Hall, un
fanático neonazi, comienza con el
pequeño sentado en el banquillo en
Riverside, California.
El
juez tendrá que analizar
varios aspectos, entre ellos el hecho de si un
niño de diez años
comprende la diferencia entre el
bien y el mal en una
situación de
tanto odio.
El fiscal del caso,
Michael Soccio, asegura, no en vano, que el hecho de que Joseph
matara a su padre
poco tiene que ver con sus tendencias neonazis, sino más bien con el
enfado por haber sido
castigado y golpeado el día anterior al hecho. "Está
planeado, es
premeditado, por lo que se trata de
un asesinato", asegura Soccio.
La
defensa del menor alega, sin embargo, que
el pequeño sufre
problemas neurológicos y psicológicos, agravados
además por la
exposición al comportamiento
neonazi de su padre y el
maltrato físico al que ha sido sometido en el seno familiar. Para el abogado del niño, Joseph "pensaba que hacía
lo correcto, por lo que no se le puede considerar
responsable".
(Especial

)