TUCUMÁN.- ¿Por qué la propuesta de la “Salada Tucumana” entusiasmó tanto a los sectores más carenciados? Una de las respuestas reside en la cantidad de empleos que generaría: alrededor de 1.000.
Las cifras oficiales sostienen que el desempleo en la Provincia el desempleo sólo es del 3,3 por ciento en las zonas urbanas; mientras que en las regiones rurales (con mediciones algo más espaciadas), la cifra se eleva al 8,5, es decir, más del doble.
Entre las personas empleadas se cuentan aquellas que subsisten gracias a un plan social, además de aquellas que, no cobrando asignación del Estado, hubieran trabajado al menos una hora en la semana previa a la encuesta. Así, la situación es casi ideal, y las cifras no revelan ningún problema a solucionar.
Sin embargo, y ateniéndonos exclusivamente a las cifras oficiales, la tercera parte de los Tucumanos revelaron que llevan más de un año buscando empleo.
De la población empleada, unas 491.800 personas, casi el 34 por ciento es empleado público: de hecho, el Estado es el gran proveedor de empleo en Tucumán. Muy por detrás, con el 17,1 por ciento se ubica la actividad comercial y la de reparación de vehículos.
La actividad de la construcción emplea al 10,6 por ciento de la población ocupada, seguida por el trabajo doméstico (9,8 por ciento). La industria, en el País del boom manufacturero, se ubica quinta y sólo emplea al 7,5 por ciento.
Todo ello ateniéndonos a las cifras oficiales arrojadas por el Indec, porque si uno debiera intentar analizar la situación laboral de la Provincia basándose en lo que informa el Gobernador José Alperovich, la cosa se complica aún más.
El 9 de Julio pasado dijo a los cuatro vientos que durante su gestión se habían generado 300 mil puestos de trabajo. Para creer semejante cifra, habría que concluir que en la Provincia, actualmente, hay un nivel de empleo que ronda el 140 por ciento.
Lo cierto es que la cifra que el Gobernador arrojó secundado por la Presidente (que señaló que en Tucumán en 2003 había un 25 por ciento de
desocupación cuando la cifra no llegaba al 15) fue una flagrante mentira. Si la cantidad real de empleos que se generó fue de 112 mil, la falsedad del dato no se puede atribuir a un “error” de cálculo.
De esa cantidad de empleos generados, 22 mil corresponden al engorde del Estado, aunque las condiciones laborales generadas con posterioridad a 2003 suelen ser precarias, con gran parte de los salarios en negro, o directamente se obliga al trabajador a convertirse en monotributista. Así, el Estado mantiene las cifras de desempleo sin desembolsar aportes patronales.
Otro de los factores importantes de la reducción de los niveles de desempleo es la implementación de los planes Argentina Trabaja. En la zona del Gran San Miguel de Tucumán, este plan social mantiene a unas 14 mil personas, con ingresos que ahora rondan los $ 1.750 pesos. De ese monto hay que descontar el pago del monotributo (sí, los beneficiarios son monotributistas) y, según se denuncian insistentemente los beneficiarios, el “canon” al puntero que amenaza con quitar el plan.
Con tanto interés en el monotributo, el Estado debería mirar con buenos ojos la instalación de comerciantes en un predio que actualmente sólo sirve de guarida para ladrones. Pero no. La idea estatal es que los vendedores ambulantes desaparezcan, no se sabe cómo ni se sabe qué se hará con ellos, pero nadie desde el oficialismo ofreció otra solución que no fuera ésta.
Fuente: Semanario
de Tucumán, Edición Impresa