ARGENTINA.- Juan Manuel
Urtubey tiró la piedra en
Twitter y hace frente a las críticas que su tweet de menos de 140 caracteres desató en distintos sectores opuestos al Gobierno de Cristina Kirchner. El Gobernador de Salta instó a los gendarmes de su provincia a "encauzar" la protesta, expresando que,
si se definen como ciudadanos comunes,"los ciudadanos comunes no reclaman armados".
A pesar de que el Gobierno nacional dio marcha atrás con el decreto 1307/12, que recortaba entre un 30 y un 60% los salarios de los agentes, continúa la protesta que arrancaron el martes prefectos y gendarmes en Capital Federal y que se extendió a distintos puntos del interior del país y hasta consiguió la adhesión de uniformados de la Marina y de la Fuerza Aérea. Los efectivos aguardan la resolución del secretario de Seguridad, Sergio Berni, que recibió su petitorio y se comprometió a dar una respuesta "antes del martes próximo".
Lo cierto es que, a la posición de estas fuerzas de seguridad en Capital, se contrapone la actitud de los gendarmes en algunas zonas del interior del país. En el caso de la provincia de Urtubey los efectivos protestan sin actividad, uniformados y portando sus armas reglamentarias como demuestra el video publicado por el
Diario El Tribuno (
ver video); como un ejemplo de muchos otros que se vive en el norte argentino. Las críticas hacia el gobernador por parte de los que quieren desestabilizar al gobierno de
Cristina Fernández fueron centradas en que no habia personal armado manifestandose. El video es una prueba elocuente de lo que se vive en
Salta con Gendarmeria uniformada y armada, con cacerolas o saludando al costado de la rutas salteñas, vías que son usadas para el acceso al 80% la droga que ingresa en Argentina.
De acuerdo con un relevo del
Escuadrón 54 de la localidad salteña de Aguaray, fueron más de 400 los gendarmes que se unieron al reclamo, entre tanto, una cifra similar se reunió en la localidad de
Tartagal en el Escuadrón 52.
El problema principal de la modalidad de protesta es que, según precisó un oficial, "no hay patrullajes en la línea de frontera, ni controles móviles y solamente están funcionando las guardias mínimas". Hasta hoy, seguían inactivos estos métodos de represión contra el narcotráfico en una de las fronteras más calientes que divide al país de Bolivia.
En estos puntos encuentra los argumentos el enojo de Urtubey, que no desconoce la legitimidad de la demanda, pero sí que se realice con uniformes y armas reglamentarias. Se agrava el hecho de que a raíz de esto las fronteras de su provincia -que limita con
Chile, Bolivia y Paraguay-quedaron desprotegidas por los mismos que juraron su defensa.
La protesta, de características inéditas para las fuerzas de seguridad nacional en los últimos 30 años, reinstaló en la escena pública la pregunta sobre si les corresponde una organización sindical para conseguir mejoras en sus condiciones de trabajo. A lo que se sumó el resurgimiento de un fantasma desestabilizador que sigue provocando mucho dolor en la sociedad argentina.
Como conclusión final me pregunto ¿Pueden los gendarmes y prefectos organizarse sindicalmente y reclamar por sus condiciones de trabajo? ¿Estamos en presencia de un intento desestabilizador de la democracia? No podrían reclamar como ciudadanos comunes, no dejando al país y las fronteras descontroladas? No podrian reclamar sin uniformes y sin armas?
Matilde Serra
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