San Pablo, gran tierra de diferentes regiones
y panoramas
A 13 kilómetros al sudoeste de la ciudad capital de San Miguel de Tucumán, se encuentra, con una superficie que supera los 290 kilómetros cuadrados; la localidad de San Pablo. Con una dimensión territorial que supera más de 3 veces a la ciudad de San Miguel, San Pablo se caracteriza por poseer tres tipos de regiones muy diferentes en su propio territorio.
Por un lado está la Región Montañosa, la cual se vuelve a dividir en montaña y alta montaña. Y estas se diferencian entre sí por los contenidos de materias orgánicas que poseen; la que corresponde a la zona montañosa, en su mayor parte, presenta tierras muy ricas en materia orgánica. Mientras que la otra zona, en cambio, se trata de suelos moderados de materia orgánica y que decrecen de manera irregular en su superficie.
Otra es la Región Pie de Monte, la cual posee suelos muy jóvenes y poco desarrollados, esta es una zona muy rocosa. Y por último está la Región Llana, que posee una textura franca arenosa a franca limosa, con sectores arcillosos. La hidrografía de este lugar está liderada principalmente por el río Ulimpmampa, el cual, con su auténtico nombre indio, atraviesa todo el territorio de la circunscripción San Pablo, y desemboca al sud este en el río Salí.
La tierra de San Pablo también es reconocida por tratarse de haber sido el escenario de violentos choques históricos en dos oportunidades. El 3 de abril de 1821 se produjo el enfrentamiento entre fuerzas tucumanas, encabezadas por el coronel mayor Bernabé Aráoz y el coronel Abraham González, contra las tropas lideradas por el entonces militar tucumano Alejandro Heredia junto a huestes santiagueñas y salteñas. Meses más tarde, el 24 de agosto de ese año, otra lucha se llevó a cabo en el rincón de Marlopa, entre fuerzas de Javier López y Bernabé Aráoz. Y en esta oportunidad López resulta victorioso y se apodera del gobierno.
Pero a pesar de todo, San Pablo se identifica más aun por lo que fue el Ingenio homónimo.
Este, que fue construido en 1827 por Don Juan Nougués, fue una de las primeras fábricas de la industria azucarera del país. Y a pesar que se perfilaba como lo más moderno de la Argentina, hoy se encuentra cerrado; pero su imponente edificio aun puede ser observado por quienes se acercan hasta allí. En una época toda la localidad giró en torno a la actividad de esta empresa hasta que dejó de funcionar en el año 1989.
Al pie de las Sierras de San Javier, se encuentra esta ciudad que hoy cuenta con casi 19.700 habitantes. Y fueron muchos de estos quienes resultaron afectados cuando el Ingenio cerró, pues en el año 1990, esta empresa era el medio de subsistencia de casi el 70% de las familias del pueblo. E incluso San Pablo llegó a ser declarado en estado de emergencia social a nivel nacional cuando esta gran fuente de trabajo dejó de funcionar.
Al igual que al poseer diferentes regiones, este lugar también tiene diferentes características muy notorias en cuanto a su flora y fauna. El reino animal se caracteriza por diferentes especies que lograron sobrevivir a la deplorable explotación a la que fue sometido su zona más boscosa, la mayoría de estos, que se generan en la región de mediana montaña, son de impenetrable acceso debido a su imponente formación. Y de los mamíferos que abundan en las diferentes regiones encontramos algunas hermosas especies de zorro, de cerzo americano o corzuela, de gato montés, o el pecarí, que más se lo conoce como chancho del monte.
Y no se puede dejar de contar que también fue allí donde, en el año 1899 nace la localidad de Villa Nougués. En aquel entonces el ingeniero Luis F. Nougués ascendió a la ladera sur de la sierra de San Javier, y al notar que en ese lugar el clima era muy agradable y refrescante, decidió construir allí su casa de veraneo. Y a raíz de una conversación con su suegro, Máximo Echecopar, estos hombres decidieron dar un toque europeo al lugar, parecido al de Saint Palais o Boutxen de los pirineos franceses, de donde vinieron ambas familias.
Por Rosario Torino Solá
para