MÉXICO.-Ser sepultado vivo. Una de las peores fantasías de terror que cualquier ser humano puede tener.
Así murió, realmente, la joven
Rufina Cambaceres a principios de siglo pasado. La noche en que celebraba sus 19 años se preparaba para a ir al teatro.
Pero fue encontrada muerta. Tres médicos se encargaron de revisarla. Después del entierro (no hubo velatorio) un familiar visitó su tumba y descubrió un leve desplazamiento del ataúd.
Se cuenta que cuando lo abrieron, encontraron golpes y rasguños en la cara de Rufina, producto, quizás, de sus esfuerzos por escapar.