BUENOS AIRES.-
Antonio Andrada, uno de los voceros de los gendarmes que se encuentran todavía apostados en el Edificio Centinela declaró que “
Raúl Maza se siente muy tranquilo porque sabe que es un reclamo legítimo para toda la fuerza. El es como un paredón de hormigón, no lo va a voltear nadie”.
Maza, junto al cabo
Maximiliano Mezzenasco y al cabo primero
Gustavo Quispe fueron pasados a disponibilidad por el Gobierno. “No nos meten
miedo con esto”, amenazó Maza.
Según publica diario
Perfil, Maza fue
seminarista durante ocho años, hasta el año pasado mientras cumplía la tarea de capellán de
Gendarmería en
Puerto Iguazú. Luego decidió dejar los hábitos y trasladarse para trabajar como asistente administrativo en el edificio donde hoy reclama un salario de
$ 7.000.
“No me asusta esto, de
hambre no me voy a morir. No me voy y no voy a dejar a mis
camaradas que me confiaron como su
vocero”, dijo ayer después de enterarse de su pase a disponibilidad.
Perfil informa que ayer al mediodía Maza dejó por primera vez la protesta en el edificio Centinela, sede de Gendarmería, para regresar por unas horas a su casa de
José C. Paz. Mientras tanto, cerca de
400 gendarmes junto a sus familias continuaron al frente del reclamo.