La democracia liberal que predica “Libertad” es una mentira porque ocurre que todo se mueve en el sentido contrario, buscando el control absoluto de todo
ARGENTINA.- Si la paradoja ha marcado el tiempo de la globalización, ahora, cuando el sistema parece mostrar sus estertores que anunciarían el final, “paradójicamente”, donde buscan unificar la opinión mundial y controlar las mentes, desde la misma Red se anuncia la revancha: los hackers, antes tenidos por delincuentes cibernéticos, resultan ahora la última esperanza para continuar disfrutando de la libertad en Internet.
También, paradójicamente, cuando el discurso de la democracia liberal se llena boca con la palabra “Libertad”, ocurre que todo se mueve en el sentido contrario, porque lo que se busca es el control absoluto de todo.
El neoliberalismo ya ingresó en la etapa de la apropiación desenfrenada y hasta desesperada también: todo, lo quieren todo, no importa que sea público o privado: esa es la regla del capitalismo privatizado que está gestionando el mayor despojo universal que la humanidad tenga memoria.
Ya la globalización había significado el rebrote de bolsones culturales de resistencia haciendo florecer la cultura vernácula. Ahora, esta apropiación del pensamiento y el intento del control mental de los individuos está generando también una reacción, pero curiosamente desde el lado de los que antes eran los marginados de la Red, al parecer convertidos ahora en una suerte de Robin Hood.
Se ha desatado una guerra donde el enemigo de los grupos de poder es nada menos que toda la Humanidad, los que no se sometan al sistema serán descartados irremediablemente.
Ya tienen los recursos, están ocupándose de poseer la tierra y próximamente irán por el agua, convertida en el recurso más precioso. Antes, tienen que silenciar las mentes para que no vuelva a ocurrir lo que pasó en África donde los aliados del sistema fueron depuestos, y asesinados como el caso de Muammar el Kadafi.
Eso es lo que buscan leyes como SOPA, PIPA, ACTA y OPEN, que pretenden ser los instrumentos que legalicen esta devastadora acumulación por desposesión: es el Nuevo Imperialismo que avanza destruyendo el Estado, las instituciones, la economía, la moral y hasta la familia misma, todo ofrendado en el altar maquiavélico del más crudo egoísmo.
Frente a esta delincuencia del más alto vuelo, solamente una delincuencia similar puede hacer frente: los hackers, que desde las tinieblas, lo mismo que revolucionarios sabotean como pueden y donde pueden los sitios de los poderosos, como una advertencia de que la lucha sempiterna por la libertad, como fue antes, continuará ahora también.
Como el manifiesto que convocaba a los proletarios a luchar contra la opresión, ahora la convocatoria es ¡Hackers del mundo, uníos! en defensa de la libertad y la igualdad mediante el sabotaje cibernético.
Alguien ganará la contienda, evidentemente. Lo lamentable es que cualquiera que lo haga, no es mejor que el otro.- (Redacción -
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